Cuando Crystal Castles en 2008 logró conciliar el sonido pop bailable con ruidos y maquinaria intervenida, se convirtieron en la novedad del año con su debut homónimo, ampliando su espectro de audiencia considerablemente y dejando a la crítica ocupada en la busqueda de un nombre para este nuevo engendro que aparecía. Está claro que Alice Glass y Ethan Kath son talentosos, pero además debemos decir que metieron en la 'juguera creativa' de ese primer trabajo, una buena y despierta mezcla de músicas que habían girado en sus cabezas ultra-modernas y juveniles, así dentro del ramillete podíamos distinguir su gusto por techno-pop 80s' (una vez más), Ladytron, Atari Teenage Riot, Sonic Youth, punk y new wave inglés, noise, algo de oscuridad y por supuesto Pop, el resultado es excitante y ellos ahora lo saben, suenan perfectos y para cualquier fiesta, aún más.
Y luego de un estreno tan brillante ha llegado el momento de paladear el siempre 'difícil' segundo disco, vamos a ver como les va:
En "Crystal Castles II" desde la portada continúan exhibiendo una estética fría y enrarecida, buscan la afección a pesar de ser tan populares, primer signo a favor se las traen, ya en la música parten con la difusa y poco amigable "Fainting Spells", menos de 3 minutos para un tema donde destacan las distorsiones vocales de Alice, pronto arremeten con uno de los primeros singles del disco, la delicada "Celestica", recuerda a Telepathe y School Of Seven Bells por lo etéreo del ambiente y el buen trabajo de bases programadas a cargo de Ethan Kath, una bella canción que no tiene mucho que ver con el sonido Crystal Castles más característico, pero bueno. Ahora si conectamos en "Doe Deer", otro single, 1,47 minutos de noise bailable a mil, los gritos de Alice son el escape para un nuevo tiempo, la gente quiere bailar y para eso es perfecta "Baptism", capas espesas de sintetizador saturado moviéndose junto a un pulso minimal y endemoniado, imposible no seguir estas ondulaciones. Confirman pergaminos ensu versión para "Year Of Silence" de Sigur Ros, siempre jugando entre tinieblas, su música se intromete en un paraje de techno industrioso, toman su néctar pero lo modifican con claridad para las masas, son agudos y demuestran una habilidad especial para la confección de estructuras sonoras ultra-sugerentes y contagiosas. "Empathy" y "Suffocation" son 2 antros más de lujuria nocturna, pasajeros aventajados e irreprochables, nos conduncen sin mucho esfuerzo por una celebración interminable, digitalismo estimulante que atrapa como un hechizo, si antes se guarnecieron en el feísmo del basural, ahora la cosecha está cubierta de destellos como por ejemplo los 2 covers que hacen de Stina Nordenstam ("Violet Dreams" y "Vietnam"), una gracia que se impone a lo largo de esta segunda exposición de maniobras.
No queda más que decir, lo han hecho de nuevo, tendrán a todo el mundo hablando de ellos, para bien o para mal, para santos y demonios, el conjunto siempre necesita del baile y acá está asegurado, algo que podremos apreciar en directo a fines de septiembre, cuando Crystal Castles se presente por primera vez en Chile, vayan guardándose, porque según cuentan sus presentaciones son imborrables.
Hoy no hay en Brooklyn una guarida más amable que la de los hermanos Hochheim, The Depreciation Guild nos transporta hasta un firmamento bucólico, canciones suspendidas en cielos limpios, melodías de caramelo que nos tocan con indeferencia, el lado más refinado del shoegaze se vuelve a revelar con esplendor. "Spirit Youth" es el segundo disco de la banda y de a poco van encontrando su sitial, Ian Masters y Robin Guthrie estarían orgullosos de estas guitarras, peces coloridos y salvajes que dibujan a su antojo la acuarela y el acuario, el cuerpo sonoro entero se ha fortalecido, temas como "My Chariot", "Crucify You" y "Dream About Me" funcionan como un refugio de calidez espontánea, las voces de Kurt Feldman y Christoph Hochheim caen como un velo angelical entre las capas de guitarras saturadas y sanitizadas, los desarrollos muchas veces son sorpresivos como en "November", Felt y The Durutti Column se asoman por la ventana y aprueban el prado bien equipado por elegancia y emoción. Muchas veces hemos querido desaparecer entre los sonidos y The Depreciation Guild da realce a esa necesaria evasión, un desvanecimiento unido al goce y la satisfacción, bellas canciones que se acercan al latido primordial y sin esconderse, aparecen las jóvenes figuras antiguas del fenecido sello británico, Sarah Records, las guindas y toda esa timidez entrañable que creíamos perdida. Con Heavenly, The Field Mice, Secret Shine, Brighter y Blueboy en los ojos y en el entorno melódico amplio, gigante.
Habrá que inventarles una ofrenda mágica a Pit Er Pat, cuando todos están ambrientos de nuevos sonidos, se expande la manifestación del contingente primitivo, apartados y distantes el dúo de Chicago ya va en su cuarta placa y quién lo ha notado... por favor entreguemos un poco de atención a esto. De partida nadie se desdobla con tanto atractivo dentro de sonoridades glaciales como Fay Davis-Jeffers la cantante y tecladista de Pit Er Pat, siempre besando en los vacíos, su voz le da vida a cualquier tratado de experimentación, haciendo parecer todo esto como un jardín encantado por donde se desplaza la orfebrería extraviada y orgánica de Butchy Fuego, su compañero de andanzas, ahora en "The Flexible Entertainer" han ensanchado el parque de diversiones, esto es distensión, se sumergen risueños entre contorsiones krautrock, free-jazz, africasnismo y de electrónica primaria, todo intervenido para plasmar una obra fantasmal sacada desde sus mentes hiperactivas. Luego de una intro algo estática se lanzan con "Water", que debe ser una de las buenas canciones de pop re-estructurado del último tiempo, perece venir del pasado con esos teclados detallistas y germánicos, pero son las vocalizaciones las que la hacen grande, Fay canta como si estuviera en un cabaret del año 50, retro-futurismo en esencia plena y así mismo corta el aire con estilo y locura. Desarrollos entrecortados y jazzeros a la manera de Pram adornan "Nightroom", queda claro que estan en otra, sin embargo el salón vuelve a brillar, samples que toman y vomitan una nueva apariencia se juntan con los instrumentos formales y se acarician, terciopelo desconocido. Como buen disco de Chicago cuenta con percusiones sincopadas y anormales, robustas y certeras van encausando la brisa fría hasta una plataforma metálica y estable, y siempre esa voz infantil que deambula entre los pasillos susurrando una leyenda como en "Godspot", geniales maestros del misterio.
Tropicalia essencials, rock alemán, espiritismo recargado y simpatía femenina, todo esto trae la nueva procesión de Pit Er Pat, piensa lo que quieras, pero estamos seguros que Stereolab hoy matarían por grabar un disco de esta calaña.
Cuando está a punto de cumplirse una década desde la publicación del algo decepcionante “Ovalcommers” (thrill jockey, 2001), desde el cuartel general de Thrill Jockey se anuncia la vuelta a la existencia -su regreso al plano editorial- de Oval, vehículo para la exploración del entorno digital regido por los conceptos y los impulsos del alemán Markus Popp (Oval comenzaron siendo trío, pero hace 15 años que Sebastian oschatz y Fank Metzger se desvincularon del proyecto). Como proemio a un reciente álbum (doble) que debería dejarse ver a finales de año, a la altura del 15 de junio llegará a las tiendas “Oh”, un ep de 15 cortes que se anuncia di avistarso a la obra previa de Oval, que durante la primera mitad de la década de los noventa forjó su fábula desde el frente del deconstructivismo electrónico más radical, convirtiéndose en nombre de informe para toda una nueva creación de músicos y audioartistas que comenzaban a descubrir las posibilidades del glitch y el errorismo digital como asunto de hornada musical.
Tratándose de un concepto surgido como meta-comentario a su conducente herramienta digital, a priori más interesado en la demostración teórica (en la ejecución deconstructivista desde un punto de vista eminentemente experimental) que en la creación de placer aural, sorprende encontrarse con una nota de prensa – la de “Oh”- que se refiere a Popp como “músico consumado”, presentando su reciente trabajo como un punto de fábula entre su conocida comprensión abstracta y una desconocida e inesperada tendencia hacia la “musicalidad”. Popp ha querido alterar su método de trabajo, resaltando tecnologías sofisticadas y softwares únicos (programados por él mismo) para aplicaciones baratas y de uso colectivo para crear unas canciones que por primera vez encuentran su fundamento creativo, en aspectos meramente musicales como son “armonía”, “melodía” o “escala”. Crece nuestra intriga.
Después de su debut, “Wohnton” (Ata Tak, 1993), nadie hubiera pensado que el paso siguiente que darían sería uno de los más interesantes de la escena electrónica europea. Oval, es decir, Frank Metzger, Markus Popp y Sebastian Oschatz se formaron en Darmstadt, Alemania en 1991. Dos años después aparece su primer disco, en donde combinaban bases electrónicas con voces de modo bastante común, nada que llamara especialmente la atención. Sin embargo, poco tiempo faltaba para que dieran ese siguiente gran paso: “Systemisch” (Mille Plateaux, 1995). En ese trabajo se plasmaba lo que sería el sonido de casi toda su futura obra, ya en ese segundo disco alcanzarían lo que es y sería su propio sonido. No obstante, pese a lo que “Systemish” vino a representar para la música contemporánea, extrañamente siempre me ha llamado más la atención este disco, por lo más directo y preciso tal vez, aunque no obstante pueden fácilmente considerarse tanto el uno como el otro dos trabajos casi hermanos, tanto en el ámbito temporal como a nivel de planteamientos, llegando a resultados ambos destacables.
El cuerpo central de “94diskont.” corresponde a “Do While”, una “suite” de 24 minutos compuesta para una instalación sonora de 8 canales y 126 parlantes llamada “Wohnton”, presentada entre 1994 y 1996 en exhibiciones artísticas, así como en raves. Por su sola presencia, la de este track, ya vale la pena el disco. En “Do While”, un pequeño loop se repite (casi) inmóvil una y otra vez, por casi media hora, pero pequeños detalles (fallas) la adornan, sean cambios de volumen, intensidad, quitar capas, añadir capas, ondas sonoras que se mueven de un lado a otro, etc. Pero que todo esto no lleve a engaño: lo que en el papel pueda verse como algo inaudible, confuso y carente de sentido, al escucharlo no lo es en lo absoluto. Muy por el contrario, es de lo más agradable y bello al oído que pueda haber, un masaje digital a base de repeticiones y fragmentos nanométricos. Las restantes piezas también parten del error y de las fallas digitales –no hay que olvidar que Popp, quien después de este disco y tras la marcha de Frank Metzger y Sebastian Oschatz se convertiría en la única persona tras la marca Oval, comenzó a crear música de un modo muy particular: pintando imágenes sobre la superficie de sus compact discs, produciendo el efecto de saltos en el sonido–, alcanzando los mismos efectos, destacando entre ellas “Line Extension”, la cual se anticipa en seis años, aunque de modo diferente, a lo que haría Christian Fennesz.
“94 diskont.”, junto con “Systemisch” y el resto de discos que vinieron con posterioridad insistieron en su concepto, y significaron una vía distinta de crear, quizás no tan nueva, pues el concepto de error ya estaba presente en otros compositores, pero sí que lo fue en lo de incorporar las equivocaciones y los desechos dentro de formas pop, evidenciando en el fondo cierta imposibilidad de borrar, de forma definitiva, dichos errores, a la vez que manifestar la necesidad no de eliminarlos, sino que de incorporarlos y hacerlos nuestros. Su política de audio implicaba enfocarse no tanto en el resultado sino en exhibir el arte del ensayo y error en el producto final mismo, todo desde una óptica, como dije, evidentemente pop.
“En realidad el error se ha convertido en una prominente estética en la mayor parte de las artes de finales del Siglo XX, recordándonos que nuestro control sobre la tecnología es una ilusión y revelando que las herramientas digitales no son tan perfectas, precisas y eficientes como los humanos que las construyeron”. Kim Cascone en “Las estéticas del error: las tendencias “post-digitales” en la música contemporánea por computador”.
Alejados hace mucho del foco de atención en el que alguna vez estuvieron, vuelve como debe ser el trío alemán. “Speculation” es su regreso, otro más. De hecho, con casi todas las bandas de su generación se puede hablar de regreso. Como ellas, con un comienzo muy activo, y luego, algo de dispersión. Formados en 1995, luego de una invitación hecha por una galería de arte, los hermanos Lippock invitan a Stefan Schneider, de Kreidler, y crean lo que sería su debut homónimo para Kitty-Yo, bajo tan peculiar y llamativo nombre. Por supuesto que, debido a varios factores, sobre todo el temporal, hicieron que esto se llamase post-rock, calificación no del todo errada, aunque lo suyo tenía y tiene que ver con la aquella larga tradición del rock alemán, el krautrock.
Continuando a “Hotel Morgen” (Domino, 2004), este disco encuentra a los tres amigos, Schenider, Robert y Ronald Lippock, en una etapa de regreso de todo. Perdida ya parte de la sorpresa, vuelven como unos obreros al estudio de grabación, a hacer lo que saben muy bien hacer, música abierta y libre. En el intertanto que va de su último largo a este hubo un EP dedicado a la tipografía Helvetica, “Abc123” (Domino, 2007) –por fin su enorme trascendencia excede al mundo del diseño–, discos de Tarwater, el otro proyecto de Ronald, y varias cosas más. Pero volviendo a este disco, los tenemos cerca de una robusta corporeidad que de la abstracción digital. En esto, los puntos de conexión con Tortoise son varios: sonoridad, influencias, lo que viene a significar sus últimos álbumes respecto al resto de su discografía, este y “Beacons Of Ancestorship” (Thrill Jockey, 2009). Pero To Rococo Rot conservan su autenticidad, heredera de su lugar de origen, pero autenticidad al fin. “Las cosas tienen su propia marcha. No queríamos sacar algo por el hecho de sacarlo. Preferimos esperar hasta que hubiera una razón para ello, hasta que tuviéramos algo que decir”. Para preparar y grabar “Speculation” el trío se traslado, entre junio del 2008 y enero del 2009, a los estudios de Faust. “La atmósfera del estudio de Faust era muy especial, y está ubicado en una región rural y remota del sur de Alemania. Los equipos y el estudio son muy básicos, en un buen sentido. Así que podíamos grabar nuestra música como una banda tocando en vivo en orden a alcanzar el máximo de brillo y plasticidad”. E incluso, en un momento cósmico, se les une el mismísimo Hans Joachim Irmler. El disco tiene esos contrastes entre la serenidad (“Seele”), tiempos medios (“Horses”) y momentos más encendidos (“No Way To Prepare”, “Place It”, con un bajo escuela Peter Hook), con la constante presencia de la rítmica distinguible en cada track, unas veces mirando a África (“Ship”), y los sintetizadores mirando al espacio, y el bajo hacia Manchester, siempre cuadrando y dando esa impresión de estar oyéndolos tocar en vivo, pero simétricamente alineados. “Speculation” contiene la métrica precisa y también las imperfecciones justas, lo necesario para que no estemos ante un disco de fríos ejercicios instrumentales, sino ante un hábil juego de sonidos.
El Sueño del Esquimal se transmite todos los jueves desde las 21 hrs. por Radio Placeres 87.7 fm para Valparaíso y sus alrededores, on-line para todo el planeta en radioplaceres.cl
Cuando la lluvia cae, hay algo que se fortalece, en la simple apariencia del hombre inmerso en el frío hay algo que lucha por aparecer, será nuestro verdadero rostro... alguna vez.
El niño atormentado del indie rock norteamericano vuelve recargado con "Dear God, I Hate Myself", su nuevo disco a 2 años de distancia del aplaudido "Women As Lovers", entre medio se fue de Xiu Xiu su compañera más estable, Caralee McElroy (ahora proporciona aire fresco a ese féretro helado llamado Cold Cave), Jamie Stewart queda solo... en realidad nunca tanto, el año pasado junto a Nika Rosa Danilova (Zola Jesus) y Freddy Rupert publicó con el nombre de Former Ghosts, la placa "Fleurs" en Sacred Bones Records. Además como Xiu Xiu, participó en el split homenaje a Morrissey, " I Am Hated For Loving/Handsome Devil" junto a Parenthetical Girls y editó el DVD compilatorio "You Can´t Hear Me".
El hombre es fuerte y para este nuevo trabajo de estudio ha re-organizado a Xiu Xiu, con Angela Sao como asistente full-time y el multi-instrumentista Ches Smith asesorando con solvencia, también la producción es lustrosa y ha quedado a cargo del mismo Jamie y Greg Saunier de Deerhoof con los que se van de gira muy luego, ¿y que pasa con las canciones?... bueno van siempre en esa dirección un tanto torcida que Stewart acostumbra impregnar a sus composiciones, entre tiritones y escalofríos, tonadas quejumbrosas recostadas en desarrollos extraños y entrecortados, sin embargo al recorrer los 12 tracks que contiene el álbum, uno consigue entender el real magnetismo de este artista, la forma de contruir y desarmar instantáneamente, una creación convulsiva, particular y hasta cierto punto brutal, es pop es verdad, pero con gotitas espesas de rock gótico, noise, electrónica casera y clasicismo rural, un entorno atípico y mágico que logra capturar nuestra atención y llevarnos hasta ese prado devastado dibujado por el muchacho quejón. Un comienzo contundente con "Grey Death", rock apocalíptico marcando el territorio por donde seremos conducidos, sin guardarse nada Xiu Xiu continúa manoseando la herida, pocas veces encontramos una creación tan afianzada con el alma del ejecutante, es como pasar una tarde de tomatera junto a Jamie Stewart con su posterior resaca incluída. Así de crudo será el paseo. Entramos en la onda marciana con "Apple For A Brain", ruidillos de juguete que desorbitan, aparecen los coros dulces de Angela Sao en medio de la montaña empinada, aplausos, golpes y sonidos de videojuegos, todos puestos en la juguera de un tema que a pesar de la mezcla rara, deja un sabor agradable en el ambiente. Pareciera que las palabras que más gustan a Jamie son "murder" y "violence", al igual que su bien amado Morrissey, muestra su lado más "bocazas" en temas dolientes como "House Sparrow" y "Hyunhye's Theme", un desgano que gana adeptos a pesar de la bruma persistente.
Música llena de tensión que intervine el centro de cualquier vaciamiento, Xiu Xiu ha llevado el sonido oscurecido directo hacia un borde feroz, sin quererlo quizás ha avanzado unos cuantos lustros, podría ser la música pop del año 2024, luego de esa gran debacle necesaria que todos esperamos.
Edición limitada de 500 ejemplares para este disco perdido en los avatares del tiempo, grabado originalmente en 1994 por Neil Halstead de Slowdive -antes de "Pygmalion" (1995) su disco más experimental- junto a Tony Wilson F. (The Occupiers), registraron un puñado de pistas que luego arreglarían y revelarían bajo el misterioso nombre de Zurich. Por razones que incluso hoy se desconocen este material se extravió, hasta que el año pasado el músico inglés Marc Van Hoen (por ese entonces colaborador de Halstead y Slowdive) encontró estas grabaciones entre medio de un montón de CD's en desuso, colocándolas inmediatamente en circulación, en noviembre de 2009 aparecen editadas por el sello Important Records como alguna vez lo pensaron sus creadores. El ejercicio entero no deja de tener sustancia y fascinación, ya que por esos años el ambient techno se encontraba en apogeo y estas estructuras sonoras vienen a entregar un verdadero registro arqueológico de esa época un tanto olvidada, cuando el sonido maquinal se empapaba de experimentación para plasmar nuevas direcciones en la música. El disco "Zurich" consta de 6 parajes de electrónica distante, luminosa y riesgosa a la vez, los trayectos son intuitivos como queriendo buscar algo en el silencio, temas como "The Mastmaker" y "Tzarist" ahondan en la temática nubosa y profunda, puro aislacionismo, sin duda son excursiones de dos músicos en una etapa de descubrimiento y en eso se centra su real valor. Ya más orgánicos en "A Harsh Truth" y sus dos partes, donde encontramos cuerdas tratadas y destellos en elevación, podrían ser ensayos de folktrónica arcaica, bellos y cadentes. Se abre una hendidura en "Too Scared To Breath" y aparecen los ritmos fragmentados, los samples son usados cuidadosamente, junto a Hastead y Wilson se vislumbra la figura pálida de Sarah Peacock de Seefeel con su voz etérea, también participante del proyecto, como aquellos experimentos que quedan tirados por ahí sin esperanza, en este punto se nos viene un cuestionamiento a la cabeza, ¿Qué habría pasado si hubieran continuado haciendo esto?. Al final Neil Halstead disolvió Slowdive, para caer en la canción más normalizada de Mojave 3 y de Tony Wilson F. nunca más se supo, bueno es la realidad a pesar de todo.
Ecos que prevalecen y máquina del tiempo floral que se deshuesa.
Otro vástago de Slowdive que se presenta, luego de dejar la mítica banda el Sr. Christian Savill dió vida a un nuevo proyecto, Monster Movie y ya va en su sexto álbum, quién se lo iba a creer. Refugiado hace rato ya en el destacado sello Graveface Records junto con Rachel Staggs (Experimental Aircraft) y Sean Hewson conforman Monster Movie, una grata anomalía del pop actual que no cae en la insistente reivindicación del sonido Animal Collective, para amparar canciones refinadas y disfrutables, que ahora suenan tal salvadoras en la vorágine de un tiempo donde el pop se ha estandarizado y para que estamos con cosas, se ha vuelto bastante predecible. Si lo que buscas son canciones, "Everyone Is A Ghost" es el disco que deberías escuchar, aquí encontramos de todo un poco; shoegaze, dream pop, folk y techno-pop, conjunto que crece con la varita inspirada para imaginar melodías de estos 3 muchachos, que nos llevan otra vez al huerto fértil de los Smiths, Violent Femmes, Pavement y Spiritualized. No importan los cambios constantes en la forma de encarar su creación, todas las canciones del disco cuentan con un carácter espontáneo y lúdico que se hace fácil de llevar y seguir, simple pero a la vez directo como venido de otro tiempo, ese de las cabezas aún desnudas y abiertas para atesorar. Canciones cortas, estribillo destacado y rotundo, sería ingrato nombrar sólo algunos cortes, creemos que "Everyone Is A Ghost" es un trabajo que amerita un sumergimiento completo, así de despojados, entregarse a los sonidos y sin manos, sin desconfianza.
Hace tiempo que vienen destacando, Excepter, el sexteto de Nueva York es hoy por hoy, un antro desgarbado donde se crea la mejor música experimental del momento y ojo que estos chicos si que van lejos en su armamiento. "Presidence" es un CD doble, extremadamente ancho con varias canciones que sobrepasan los 20 minutos, en esa, por algo Animal Collective los citan dentro de sus influencias y editan además en su seno, Paw Tracks. Un disco hecho a retazos, sí a plena conciencia pero desfigurado a mil, las voces intervienen creando líneas insurgentes, sintetizadores deslavados y grises que se expanden hasta desaparecer, los ritmos van siempre hasta un despeñadero y caen, se suicidan entre aullidos y ruido blanco, no hay mucho de donde agarrarse en realidad, pero esto es de verdad destruir los orígenes del sonido mismo y esperar, como lo hacían a comienzos de los 80´s cosmonautas aventajados de la talla de Nurse With Wound y Throbbing Gristle. Sinceramente no creo que en 2010 teníamos noticias de encontrar algo así, como las 6 iniciales "teletransportaciones" que Excepter invita a degustar en "Presidence", todas ellas conducidas por el mismo hilo degradado, ya en sí pudieron haber sido un disco de conceptos, sin embargo acá son sólo el comienzo de la gruta que se abre... y se deslizan: "Bre", "Kal", "Lil", "Gol", "Kop" y "Ask", un auténtico pozo de víboras que nos succiona por más de 30 minutos. Cuesta respirar y nos imaginamos que muchos correrán por refugio, esto no se explica dentro de ningún apelativo estilístico, esto es ajado, deforme, inconducente. Luego viene "Leng", la meseta del olvido y la maldad, ambiente abisal, recordamos los viajes submarinos de "Calypso" y el investigador francés Jacques Cousteau hurgando entre la maraña desafiante de las profundidades, algo se encuentra ahí dentro, sonido apremiante y unos vientos que nos recuerdan la superficie natal, la tierra primaria. Todo para entrar en "Og" de 27 minutos, desconozco si estos muchachos de Excepter son consumidores de algún ácido que los hace transparentes, pero lo cierto es que desencajan en cada sometimiento, adentro se procesan grabaciones perdidas de una radio, zumbidos, cristales en formación, colores desconocidos y cambios propios del ser humano, música de venas y un combate de partículas que sufren por vida, una vida microscópica en todo caso.
Más allá de los sonidos han llegado, Excepter y su nuevo disco "Presidence" son una exhibición de movimiento, de creencia, no por nada se han ganado la portada de mayo de la prestigiosa revista británica The Wire, y esos tipos si que huelen a distancia.
Armado por la fuerza maestra, ThisQuietArmy es un proyecto de Erich Quach, desde Montreal, Canadá, plasmando las vibraciones de una estación gris, entre aspectos sonoros casi despojados de lo que acostumbramos a denominar como música, nos entrega una primordial sonata dedicada a los sueños y a la memoria desperdiciada. Primero fue la autogestión para los sonidos que palidecen en este mundo nevado, con tiempo y paciencia se va abriendo el camino para el explorador solitario, cada vez más abajo, cada vez más adentro, ahora se muestran las intermitencias de una guitarra y los drones que van formando necesariamente una apariencia, translúcida, acuosa y virginal en este caso. Sonidos que se mantienen más allá de una simple estructura pre-establecida, van en la búsqueda del invierno en los bosques, al contemplarlo se fusionan creando un solo cuerpo, manifestado con seguridad, con poder, fuerza de la naturaleza oculta que hoy se cuela a borbotones en "Aftermath", el artista esculpe el sentido con ruido, como una fotografía que atrapa un movimiento con exactitud, el poema sin palabras, una mirada furtiva que se recuerda sin motivo aparente.
La música como puerto abierto hacia las razones, un signo que no se apaga.
Raúl Cabrera Hidalgo.
Escucha El Sueño del Esquimal, los jueves desde las 21 hrs, transmitiendo desde Radio Placeres 87.7 fm para Valparaíso y sus alrededores, también online para el resto de este y los otros mundos, aquellos son los mejorados.
En esta edición de El Sueño del Esquimal, comenzaremos escuchando algo de las agrupaciones que se presentarán en el "Concierto #1 para Estufas y Teclados en Sol Menor", nuestra esperada celebración de los 6 años y medio de vida, que se realizará este viernes 18 de junio en el Bar La Cantera ubicado en la calle Cochrane #88 de Valparaíso (a una cuadra de la mítica Plaza Echaurren del barrio puerto).
El inicio será con las entrañables canciones electro-pop de Fakuta y sus Laura Palmers, esperando lo que será su primer disco, programaremos algunos temas nuevos que nos ha enviado para ponernos en onda para su actuación del viernes 18. También destacamos a Dadalú y Nueva Orleáns con algunos tracks que han rotado por la web en este último tiempo, un comienzo bien movido para este programa especial de hoy, disponiendo cuerpo y mente para el evento del viernes, será una fiesta apasionante.
Yendo y viniendo, José Manuel Cerda más conocido como El Sueño de la Casa Propia, es un personaje con un recorrido poco usual, se cobija en la música luego de realizar múltiples oficios de sobrevivencia, encontrando un lugar igual de movedizo que la realidad misma, pero que en este caso puede manipular a su entero antojo. Apareció en Valparaíso como el 2005 con su proyecto electrónico y no ha parado de entregar sorpresas en una evolución acelerada y en subida permanente, al principio sus canciones nos sumergían en ambientes nostálgicos y suaves, se asemejaban a una fotografía de la calma más desoladora, eso es lo que transmitía "Hogar" (2006, frígida records). Sin embargo ahora en "Historial de Caídas" su música se ha vuelto más enérgica, contundente y arrebatadora, no puede uno mantenerse indiferente ante estas 10 piezas electrónicas de raíz inductiva, canciones palpitantes que se deslizan por un vergel de samples vitalistas, ya sea por medio del collage, la fragmentación y la deformación, El Sueño de la Casa Propia va desvistiendo una creación sonora inquietante, turbulenta y a la vez placentera, un efectivo viaje de sacudidas y remansos, todos puestos ahí para la exploración constante. Es destacable la gracia que tiene para armar y diseñar de la nada meandros disfrutables y embriagadores, le da un fuerte carácter también al disco la inclusión de diversas voces que se retuercen y se desfiguran hasta el borde, como por ejemplo en "Voluntad De Oro", un corte de aspecto calmo que de a poco se va llenando de ornamentaciones y detalles fragmentados, creando un ambiente cosmopolita y algo arábigo principalmente por el tratamiento de los samples vocales, que acá funcionan perfectos como un instrumento más, este tema además cuenta con un video muy bueno que pueden ver más abajo.
Para una entrevista con la webzine nacional Mus.cl, ESDCP cuenta que"hay samples de Rihanna, Nelly Furtado o David Bowie", también encontramos uno más o menos reconocible de Michael Jackson en "A La Velocidad Del Amor", aunque podríamos estar equivocados, nunca se sabe bien inmersos en esta atmósfera maquinal y selvática, pero el sugerir ya es otra cualidad que se añade al resultado. Siempre expone en sus composiciones, una especie de caleidoscopio reversible donde se reúnen imagenes del entorno más inmediato con otras tomadas de aquí y de allá, como en "Un Paso Al Costado" donde se deja oir una percusión cuequera, intervenida por un aparataje robusto y fisurado. Incluso absorve algo de (no)rock en "Cortina De Humo" y "En La Medida De Lo Posible" con percusiones de cubierta casi real -manejadas y alteradas por supuesto- que se plantean dentro de un mar de crujidos y espacios de brisa cálida y seductora.
Si quisiéramos situarlo para el oyente dentro de alguna vertiente o sonido actual, podría encontrarse en una ruta cercana a la electrónica orgánica de Bibio, Tape y Marsen Jules, pero aún así nos quedamos cortos, sinceramente aquí descubrimos una llama con mayor fulgor y agudeza, conectando estas resonancias con lugares allegados a la conciencia y la emotividad. Es entendible que el mismo considere a "Historial de Caídas" como su primer trabajo real, el salto que da es grande, habrá que mantenerse en alerta y dar unas vueltas más a este exquisito tratado de melodías, urbanidades y capas de algarabía superpuestas y super-inspiradas también.
El nuevo disco de The Magnetic Fields exige de entrada olvidarse de los logros pasados. Stephen Merrit nunca ha estado por la labor de contentar a nadie y quien espere un nuevo "Get Lost"(1995) o que repita la jugada de "69 Love Songs" (1999) va a salir mal parado. "Ralism"(2010) es una nueva apuesta de Merrit por los discos conceptuales. Tras un disco donde todas las canciones empezaban por la palabra yo "I" (2004) y otro basado en ponerle feedback hasta a una pandereta a la vieja usanza de The Jesus And Mary Chain... "Distortion" (2008), "Realism"(2010) es el disco folk por excelencia, sin pasar ni un solo instrumento por el enchufe.
"Realism" forma pareja con "Distortion", comparten un diseño de portada estupendo que otorga la figura femenina en portada a Realism y la masculina a Distortion. Cuenta Merrit que en principio pensaba haber llamado a uno "True" y a otro "False", pero que nunca tuvo muy claro cuál sería era el verdadero y cual el falso. Un díptico que no está entre lo mejor de su abultada carrera, pero como siempre merece toda la atención y confianza que se le puede prestar a un auténtico genio del pop contemporáneo.
"Realism" se aparta radicalmente de los sonidos distorsionados del disco anterior y ofrece un sonido mucho más limpio, que no desnudo. Es un disco folk, pero a la manera de Stephen Merrit. Lo más llamativo de este trabajo es su carácter extremadamente naïf. Llevado casi hasta la exageración y adoptando un tono auténticamente infantil, que no simple, en algunos pasajes. No es un disco fácil ni especialmente sorprendente, y a pesar de contar con continuos hallazgos en sus letras y arreglos carece de la creatividad desbordante de otros de sus trabajos. "Realism" no desarma emocionalmente casi en ningún momento, pero las joyas que encierra destacan como siempre por un cínico sentido del humor marca de la casa. “We Are Having A Hootenanny” es una de las canciones más divertidas, absurdas y pegajosas que jamás han publicado, “Seduced and Abandoned” quedaría perfecta en la corte de Maria Antonieta, “Everything Is One Big Christmas Tree” es un villancico envenenado y “You Must Be out of Your Mind” y “I Don’t Know What to Say” podrían inaugurar una nueva entrega de las 69 canciones de amor.
Cuenta Merrit en las entrevistas promocionales que aunque "Realism" sea un disco folk, no es capaz de “soportar el sonido de una guitarra acústica más de tres minutos seguidos”. Y así es, "Realism" es un disco que se aproxima al folk desde muy distintos puntos de vista. Una nueva creación de The Magnetic Fields donde por momentos el concepto ahoga el resultado final y son necesarias las explicaciones en la concepción del disco para poder valorarlo en su justa medida. Es lo que tienen los genios… que a veces te exigen esfuerzos para apreciar realmente su talento.
Cuando has visto a Caribou en concierto, en lo único que puedes pensar cuando te acercas a uno de sus discos, es en un escenario lleno hasta la bandera de instrumentos y en varios músicos espídicos tocándolos todos a la vez y creando un muro sonoro que es de todo menos minimalista. Caribou ha sido sinónimo de hacer las cosas a lo grande, especialmente en sus directos. Ahora Daniel Victor Snaith ha decidido explorar en mayor medida sus pretensiones electrónicas. Ya te lo contábamos cuando sacó "Odessa", primer single y primera canción del álbum, que nos recordaba poderosamente a cualquier tema del sello DFA.
A pesar de que "Swim’" es mucho menos Animal Collective, Beach Boys y Stereolab que "Andorra", mantiene algún punto de relación como las voces de "Jamelia" y sigue sonando francamente ecléctico. Es clarísimo el referente de Kieran Hebden; pero también el de James Murphy en el uso que hace de la percusión durante canciones como "Leave House".
Del mismo modo, es reseñable y muy disfrutable el uso de la parte vocal de Snaith durante todo el disco. Muy al contrario que otros músicos experimentales, las voces y las letras toman protagonismo durante casi todos los temas, donde va contando una historia de amor entre dos personas que -como todo- tiene sus altibajos. Por ejemplo, a pesar de lo “festiva” que puede sonar la mencionada "Odessa", habla de una pareja que está harta de estar junta (”The times you hurt me, and treated me wrong / something had to give to stop this thing from going on / … / She’s tired of crying and sick of his lies / she’s suffered him from far too many years of her life”).
Así, Caribou va devaneándose entre la indietronica y lo experimental ("Sun", "Kaili", "Odessa"); pero también entre otros ritmos más centrados en la percusión ("Bowls"); jugando con bases sencillísimas, recordando en algunos momentos incluso a Paul Kalkbrenner, que ahí es nada ("Lalibelia") y hasta atreviéndose con composiciones sucias, de trance noisero ("Jamelia").
Hay grupos a los que uno no presta la atención que merecen por despiste o simplemente por razones peregrinas que de tan tontas ni siquiera vale la pena enumerar aquí. De ahí que este humilde cronista entone el mea culpa al haber dejado pasar el primer disco de Klaus & Kinski, un debut que ya apuntaba maneras y que dejaba bien claro que los murcianos eran mucho más que otro grupo más de indie español. En su segundo esfuerzo, la banda liderada por Alejandro Martínez y Marina Gómez mejora todo lo mostrado en su estreno para convertirse, desde ya, en uno de los grupos de pop más gigantes de nuestra piel de toro. Y es que las catorce canciones que forman “Tierra, trágalos” no solo son increíblemente buenas, sino que funcionan como un cautivador, fresco e inspirado paseo por el pop que más han querido y querrán Alejandro y María. Saint Etienne, Pulp, My Bloody Valentine, Dinarama, Le Mans, La Buena Vida, Juniper Moon y Vainica Doble, entre otros, se dan cita en un disco que convierte el paseo en una fiesta personal (los textos de los murcianos son brillantes, únicos e inocentemente punzantes) y sentida llena de hits emocionales (“Mamá, no quiero ir al colegio”, es una cima absoluta del pop español más reciente).
Escucha El Sueño del Esquimal, los jueves desde las 21 hrs, transmitiendo desde Radio Placeres 87.7 fm para Valparaíso y sus alrededores, también online para el resto de este y los otros mundos.
Y ya estamos listos para celebrar entre estufas y teclados...
Llegó el momento de conmemorar, de celebrar para El Sueño del esquimal, luego de 6 años y medio transmitiendo desde Radio Placeres 87.7 fm. Nuestro espacio radial es un muestrario constante de sonidos, estilos y bandas que entregan visiones diferentes o especiales en la música independiente, una ilusión que partió allá por el lejano 2004, con muchas ganas de intervenir y dar cabida a ecos y conceptos sonoros que considerabamos necesarios, le fuimos dando cuerpo a este proyecto de música helada, muchas veces tímida, alejada y por supuesto bella en todas sus formas, también a nosotros nos sorprende el tiempo que llevamos empujando este carro floral, agradecer a tantos que han sido parte de este sueño, lo hemos hecho con gusto y aún nos impresionamos con mucha música que aparece, en nuestro mundo nunca deja de nevar y nos gusta que sea así, por eso ahora nos arroparemos con estufas y teclados para esta festividad tan especial a la que te invitamos cordialmente, recuerda que es en Bar La Cantera de Cochrane #88, Valparaíso.
No faltes.
Darán brillo con sonidos:
Fakuta & The Laura Palmers, la ex-Golden Baba se presenta con su proyecto de pop sintetizado, canciones super-sensitivas flotando entre teclados expansivos y bases programadas, el ambiente se completa con la voz cálida de Fakuta y sus letras de trasfondo espiritual y natural, además cuenta con The Laura Palmers su grupo corista al estilo The Supremes con especiales coreografías que nos transportan en el tiempo.
Dadalú, una de las voces distintivas del indie pop chileno actual, ha ido desplegando su lírica fresca e imaginativa en agrupaciones como Colectivo Etéreo, Iris y Julia Rose, ahora todo ese recorrido se concentra en su proyecto solista, canciones que cruzan por el hip-hop, la electrónica de juguete y el pop incisivo, creando un conjunto muy sugerente, emocional y despierto. En directo Dadalú presenta un espectáculo super atrayente, con 7 músicos en escena, múltiples instrumentos y las sorpresas que siempre traen sus actuaciones, harta alegría y por supuesto también baile... imperdible.
El Sueño de la Casa Propia, tras este atractivo alias encontramos al porteño José Manuel Cerda, constructor de ambientes que hace muy poco ha publicado su nuevo trabajo "Historial de Caídas", por el prestigioso netlabel nacional Pueblo Nuevo. A través de samples y programaciones va formando espacios electrónicos fracturados y brillantes; atmósferas, pulsos y ruidillos que se superponen y mutan, traspasando lo sonoro hacia una especie de viaje perceptivo muy placentero y a la vez turbador, brebaje cargado que llega directo hasta el centro emotivo.
Nueva Orleáns, las inquietudes creativas de Milton Mahan, músico originario de San Felipe, lo han llevado a explorar distintas posibilidades de la canción pop. Primero en Denver junto a Mariana Montenegro y ahora con su proyecto solista Nueva Orleáns, atravesando desde la canción reposada con guitarra acústica hasta estructuras de techno-pop balsámico, siempre acercándose a todo con una sensibilidad arrolladora, delicados trazos de una creación super inspirada que habla de la calle, la infancia y las vicisitudes cotidianas del ser chileno, sonido e imágen van de la mano en una comunión perfecta, realmente es una música muy bella.
A veces la música entrega momentos tan bellos y sensitivos que dan ganas de largarse a llorar ante semejante pureza, extraña distinción que en "Clinging To A Scheme" ocurre a la primera, imaginen canciones que parecen de cristal, pulcras, digitales, perfectas, sonidos dejados por la niebla matinal, voces suaves pero tristes, indolentes, dulces. El trío sueco The Radio Dept. trae todo esto hasta tu refugio en su tercer disco, una hermosa postal escandinava, un poema para la nieve y el tiempo frío. Desde el lejano debut "Lesser Matters" (2003) que parecieran seguir un carril secreto, pop congelado donde las melodías se arrastran en cámara lenta, mientras teclados expansivos circundan el paisaje, las guitarras aparecen como destellos y la voz de Johan Duncanson siempre envuelta en viento blanco, sin embargo se siente tan cercana y con una facilidad asombrosa para remover recuerdos, tomando la timidez como poder misterioso. La fragilidad es un manto que nos absorve entre gemas instantáneas como "Domestic Scene", "This Time Around", "The Video Dept." y la celestial "David" (que ya había aparecido el año pasado en el Ep del mismo nombre). También sugieren ambientes más cadenciosos y distantes en "A Token Of Gratitude", "You Stopped Making Sence" y la muy sónica "Four Months in The Snade" Un disco especial para disfrutar junto al invierno, adentrándose entre la llovizna y la bruma, curioseando en esos senderos glaciales que milagrosamente llevan calor en su centro.
Hay una nueva camada de agrupaciones norteamericanas que traen de regreso los timbres fríos del viejo sonido industrial y techno-pop, lo hacen con una frescura y propiedad que sorprende, sin el aire glamoroso del synth-pop ochentero inglés, se refugian en escenarios oscuros con maquinaria análoga minima, formando ambientes bailables pero turbios, muchas veces rozando el filo y las tinieblas del darkwave y el noise. Así es el caso del dúo de Brooklyn, Xeno And Oaklander, compuesto por la francesa/noruega Miss Liz Wendelbo y Sean McBride de Maryland, se reparten la instrumentación espectral y las vocalizaciones lustrosas en su primer álbum "Sentinelle", un arrebato electro-dark muy disfrutable y por sobretodo original, a pesar de los sabores arcanos que se vienen a la cabeza. Abren con "Saracen" y de inmediato el pulso minimal se hace presente, llevándonos en un movimiento constante, adornado por teclados que juegan y se superponen en un ejercicio de pop electrónico con aromas europeos, principalmente entregados por la voz de Miss Liz, cuando aparece la voz de Sean el ambiente se torna más espeso y desolador, un claroscuro que se mantiene a lo largo del disco, haciéndolo aún más placentero. En "4th Wall" se muestran más industriosos, no dejando nunca su veta pop de lado, podrían estar cerca de los primeros trabajos de los alemanes Camouflage y DAF, de todas maneras observamos un horizonte misterioso y algo fantasmal que se oculta en la distancia. Creatividad y riesgo en los 12 temas que conforman un álbum que arrastra con muchas sensaciones a cuesta, o sea aquí encontramos baile, latigazos, luminosidad, ruidos que se elevan, oscuridad maquinal, pero por sobretodo buenas canciones que te matienen todo el rato alerta sobre un riel azucarado y algo enloquecido.
Nuevos rumbos para el aquelarre electro-pop marcial y turbador. Genial en todos los casos.
A este dúo australiano ya lo habíamos conocido con su anterior trabajo largo, el abrasivo "The Blood Pressure Sessions" (2007), una verdadera patada ante cualquier orden y estructura. Ahora en "Heaps Of Nothing" vuelven a demostrar esa contundencia desfigurada y rupturista, parecen una cruza imperfecta entre Swans y Dead Can Dance, sonido cavernario, guitarrazos y percusiones ritualistas que se completan con los gritos y maldiciones de Lucy Cliché, formando un bulto ultra-pesado y quejumbroso que se nos viene encima como una tormenta destructora. La placa entera cuenta con sólo 8 tracks, sin embargo nunca hay tregua, el clamor es insesante y el aparataje ruidista se toma cada espacio, todo está colocado de una manera tal que huele a desastre y caída, los teclados reverberan, las guitarras gruñen y sollozan, mientras los tambores marchan dañando. Hay originalidad en este mundo primitivo creado por Naked On The Vague, Matthew Hopkins no suelta nunca la hebra y Lucy va desarrollando un discurso terminal, hechicera en la penumbra del ruido y la marginalidad. ¿Quién sobrevivirá ante los 7 minutos y medio de "Sacred Youth"?, pura hojarasca y vientos de malos presagios que se apoderan del páramo, son tan depresivos como los The Cure de "Pornography" y tan violentos como Sonic Youth en "Confusion Is Sex", por ahí va el garrote.
Bajo tan delicado nombre, Loscil, se encuentra un músico canadiense, de Vancouver, llamado Scott Morgan. Hace años ya hizo su primera aparición, en el autoeditado “A New Demonstration Of Thermodynamic Tendencies” (1999), que llamó la atención de los oídos siempre atentos de Kranky, en Chicago. Cuatro trabajos le han editado hasta la fecha, “Triple Point” (2001), “Submers” (2002), “First Narrows” (2004) y “Plume” (2006). Ese mismo año coqueteó con el sello de Ann Arbor –también cercano al lago Michigan–, colocando un track, “Umbra”, en el recopilatorio “Idol Tryouts Two: Ghostly International Vol. Two”. Hoy es el día de su primer EP en el sello, publicado solo en edición digital.
“Strathcona Variations”. Tres piezas. Tres archivos. Un trabajo de corta duración pero de largo alcance. La primera parte, “Strathcona”. Básicamente, dos notas que se repiten y alternan durante los ocho minutos que logra perdurar, pero adornado con pequeños destellos electrónicos y unos sintetizadores sacados del recuerdo del ayer. Una de sus influencias declaradas es la del krautrock de Cluster, quienes, por cierto, colaboraron con Brian Eno, alguien a quien en mas de una vez, sobre todo en este comienzo, se asemeja. Música discreta. “Union Dusk”, de nuevo tan solo dos notas, pero con un ritmo algo más roto, inquieto e inquietante. Eso hasta que la ternura del vibráfono lo aclara todo, como si de una versión aún más amable del “We Are The Music Makers” se tratara. Si el primer corte era relajado, “Midnight On Princess” es la calma misma. Sonidos de un orquesta distante, una fina capa de escarcha sobre estos árboles de medianoche –la memoria, por desgracia, siempre estará ahí, y en esta ocasión me lleva hasta “Pt. 1”, última parte del debut de Pan•American (Kranky, 1998)–, los mismos que hace un tiempo inspiraron a Wofgang Voigt –del suroeste de Canada al oeste de Alemania–.
Como esas nubes que se toman todo el aire y, sin alcanzar a provocar una lluvia, solo que pequeñas gotas caigan, “Strathcona Variations” tiene ese carácter de desarrollos largos, esas nubes, y mínimos detalles que se destacan y que refrescan, esas gotas. Ambient tan natural como el agua. Tal como lo han sido sus discos anteriores, su música para territorios extensos y planos se asienta en el espacio de una manera imperturbable. No altera al ambiente, no lo modifica ni lo interviene, sino que se adecua a él. En definitiva, casi podríamos hablar de música ecológica.
Casi dos lustros han pasado desde que Loscil enviara sus primeras demos a Kranky. En el año 2001 confió sus cintas a la etiqueta de Chicago y ya vamos en su quinto disco. La temporada pasada fue el turno de su aventura en formato corto para Ghostly International (“Strathcona Variations”) 2008), pero el desliz duró poco pero supo a mucho: tres temas que se hicieron nada por lo breve, pero que sirvieron para volver a saber del canadiense, una especie de anticipo a su nuevo largo, el regreso al hogar de Labradford.
Fiel a su historia personal, el nuevo trabajo ahonda en los paisajes ambientales, postales electrónicas desde el norte. A diferencia de otros discos, como “First Narrows” (Kranky, 2004), la participación de extraños conocidos es poca: Jason Zumpano, Kim Noch y Robert Sparks, además de Dan Bejar. En ese citado trabajo, Scott Morgan tomaba grabaciones de instrumentos reales para posteriormente procesarlos. Acá hay menos de eso. Existen grabaciones, principalmente field recordings, pero con las otras son más bien pocas, y cuando aparecen son perfectamente distinguibles. Entendiendo que un álbum es un todo, existe una concordancia entre imagen y música. Apenas uno aprieta play se oye el bello sonido de la lluvia, grabado en el patio de su casa en Vancouver, lugar donde la lluvia lo visita muy seguido. Del mismo modo, la primera imagen que tenemos de él la portada y su reverso fueron tomadas desde el asiento trasero de un auto, obviamente rociados con agua venida del cielo y, ojo, tomadas por su hija de cuatro años Sadie. Todas estas conexiones indican y bien representan lo que Loscil, sin palabras quiere decirnos. Música relacionada principalmente por el agua, sobre todo por aquella que viene desde arriba, ambient de y para días lluviosos, ambient tan natural como el agua decíamos a propósito de su último EP. El preciso apunte del violín –Noch y Sparks– en el corte titular realza ese carácter, una versión reducida de los Stars Of The Lid más orquestales, con quienes compartió gira y comparte sello; el piano de Zumpano y la steel guitar del mismo Morgan hacen lo propio en “Estuarine” y “Lake Orchard”, respectivamente. Sin embargo, cuando está solo es tato o más evocador e igualmente sugestivo, con mención especial para “Dub For Cascadia” y “Shallow Water Blackout” –otra vez el tema del agua aparece–. Pero para sugerir lugares ignotos, que mejor que la voz, la que no llega sino hasta la despedida, con Dan Bejar. Scott ha sido el baterista para varios discos del proyecto de su compatriota, Destroyer. Ahora le devuelve la mano. “La primera vez que oí la voz de Dan me sentí aterrado”. Por fortuna le dio otra oportunidad, lo escucho unas cuantas veces más, hasta que pudo visualizar el todo. “Ahora no puedo imaginar esa pieza sin su participación”. El track, con Dan y su spoken word, parece que fuera un documental filmado desde un lugar lejano. La música de Loscil, ya de por sí suficiente por sí sola, gana muchos enteros. Es el mejor tema del disco, y abre la interrogante acerca de si seguirá ese camino en un futuro cercano. Por de pronto nos conformaremos con uno solo. Por cierto, al final de “The Making Of Grief Point” nuevamente la lluvia sobre un fondo gris, cerrando el círculo, uno que encierra planicies de texturas armónicas, fotografías electrónicas tomadas con el cristal húmedo. Antes música ecológica, ahora ambient brumoso.
Conduciendo un viejo automóvil descontinuado por una larga carretera, explorando los vastos y fértiles territorios de la música tradicional norteamericana, Jason Molina llega a un nuevo pueblo, “Josephine”, a reunirse con sus Magnolia Electris Co. Todo sería igual que siempre. Los viejos amigos, Peter Schreiner, Jason Evans Groth, Jonathan Cargill, Mark Rice, Michael Kapinus, Mike Brenner, Jeffrey Stolz y Wallace Cochran, infiltrándose otra vez en las raíces y los sonidos del país del norte. Pero algo falla, algo no esta bien, algo no encaja. Hay alguien que no está. Evan Farrel, el bajista de la banda, pasó a otra vida en diciembre de 2007.
Antes, cuando Molina publicaba como Songs: Ohia, sus canciones se vertían y casi siempre hacia adentro. Luego, al fundar su nuevo proyecto, se volvió más extrovertido, con Neil Young como modelo. Hoy, con este nuevo trabajo, la energía vuelve a derramarse al interior, pero con la firme fuerza de una banda detrás. Será que eso producen las perdidas: un disco de perdidas, “Josephine”. Grabado por Steve Albini, este álbum conceptual sobre Josephine contiene catorce piezas en donde “cada una es un sincero intento para hacer real las esperanzas de Evan para el disco”. Composiciones sencillas y por lo general breves, sobre una base country y folk. La primera parte es un tanto menos densa musicalmente, la que va desde “O! Grace” hasta “Hope Dies Last”, con momentos incluso bordeando el soul (“Song For Willie”), no obstante la soledad se hace presente en más de una ocasión. “I’ve been as lonesome as the world’s first ghost” es una de las primeras frases; viviendo entre sombras que se confunden con uno (“Looking always over my shoulder; exactly what I wanted to find was already mine/ Josephine, Josephine/ But I saw the horizon and I had to know where it all ends/ I lived so long with the shadows, Lord, I became one of them”). En otra evoca imágenes que ni Ang Lee (“I got my window open in the Southern Cross Hotel/ It’s been my loneliest night I can tell/ By the way, I’m not surprised/ To see the desert cover over paradise”). La segunda parte, el lado B, se inicia con “The Hanging Down”: “Filled with tears and twilight/ From a friend’s dying day”. Explosión de guitarras llenas de lágrimas, Young mirando a través del espejo y asintiendo con la cabeza, a la que sigue “Map Of The Falling Sky” y otras como “Little Knoxville Girl”, “Shiloh” y “An Arrow In The Gale”, folk a cámara lenta, el dolor y la esperanza comprimidas, la alegría contenida, las cuerdas tensadas por el memoria.
Aquello que se fue ya sabemos que no volverá. Al menos tendremos ese tibio consuelo llamado recuerdo. A veces es suficiente, otras no, pero es que simplemente nada más podemos hacer. O tal vez si podamos prolongar ese recuerdo más tiempo. Un ejemplo es lo que hizo Jason Molina, “Josephine”, un mapa de un cielo cayéndose a pedazos, un corazón roto en catorce queridos pasos, hechos con la sentida intención de extender un poco más ese pasado truncado. Que el atardecer de una vida sea el crepúsculo de otra.
Escucha El Sueño del Esquimal, los jueves desde las 21 hrs, transmitiendo desde Radio Placeres 87.7 fm para Valparaíso y sus alrededores, también online para el resto de este y los otros mundos.
Y se viene muy pronto, calor para el ambiente... Concierto #1 Para Estufas y Teclados En Sol Menor.
Y este fin de semana, a disfrutar en La Fiesta de La Placeres con Todo!