junio 29, 2010

El Sueño del Esquimal #295, jueves 1 de julio.







Otra vez en la andadura... Esquimales hawaianos por excelencia.







CRYSTAL CASTLES
Crystal Castles II

fiction/last gang/universal motown, 2010

Cuando Crystal Castles en 2008 logró conciliar el sonido pop bailable con ruidos y maquinaria intervenida, se convirtieron en la novedad del año con su debut homónimo, ampliando su espectro de audiencia considerablemente y dejando a la crítica ocupada en la busqueda de un nombre para este nuevo engendro que aparecía.
Está claro que Alice Glass y Ethan Kath son talentosos, pero además debemos decir que metieron en la 'juguera creativa' de ese primer trabajo, una buena y despierta mezcla de músicas que habían girado en sus cabezas ultra-modernas y juveniles, así dentro del ramillete podíamos distinguir su gusto por techno-pop 80s' (una vez más), Ladytron, Atari Teenage Riot, Sonic Youth, punk y new wave inglés, noise, algo de oscuridad y por supuesto Pop, el resultado es excitante y ellos ahora lo saben, suenan perfectos y para cualquier fiesta, aún más.

Y luego de un estreno tan brillante ha llegado el momento de paladear el siempre 'difícil' segundo disco, vamos a ver como les va:

En "Crystal Castles II" desde la portada continúan exhibiendo una estética fría y enrarecida, buscan la afección a pesar de ser tan populares, primer signo a favor se las traen, ya en la música parten con la difusa y poco amigable "Fainting Spells", menos de 3 minutos para un tema donde destacan las distorsiones vocales de Alice, pronto arremeten con uno de los primeros singles del disco, la delicada "Celestica", recuerda a Telepathe y School Of Seven Bells por lo etéreo del ambiente y el buen trabajo de bases programadas a cargo de Ethan Kath, una bella canción que no tiene mucho que ver con el sonido Crystal Castles más característico, pero bueno.
Ahora si conectamos en "Doe Deer", otro single, 1,47 minutos de noise bailable a mil, los gritos de Alice son el escape para un nuevo tiempo, la gente quiere bailar y para eso es perfecta "Baptism", capas espesas de sintetizador saturado moviéndose junto a un pulso minimal y endemoniado, imposible no seguir estas ondulaciones.
Confirman pergaminos en su versión para "Year Of Silence" de Sigur Ros, siempre jugando entre tinieblas, su música se intromete en un paraje de techno industrioso, toman su néctar pero lo modifican con claridad para las masas, son agudos y demuestran una habilidad especial para la confección de estructuras sonoras ultra-sugerentes y contagiosas.
"Empathy" y "Suffocation" son 2 antros más de lujuria nocturna, pasajeros aventajados e irreprochables, nos conduncen sin mucho esfuerzo por una celebración interminable, digitalismo estimulante que atrapa como un hechizo, si antes se guarnecieron en el feísmo del basural, ahora la cosecha está cubierta de destellos como por ejemplo los 2 covers que hacen de Stina Nordenstam ("Violet Dreams" y "Vietnam"), una gracia que se impone a lo largo de esta segunda exposición de maniobras.

No queda más que decir, lo han hecho de nuevo, tendrán a todo el mundo hablando de ellos, para bien o para mal, para santos y demonios, el conjunto siempre necesita del baile y acá está asegurado, algo que podremos apreciar en directo a fines de septiembre, cuando Crystal Castles se presente por primera vez en Chile, vayan guardándose, porque según cuentan sus presentaciones son imborrables.

Placentera danza espectral.


Raúl Cabrera Hidalgo.










THE DEPRECIATION GUILD
Spirit Youth

kanine, 2010

Hoy no hay en Brooklyn una guarida más amable que la de los hermanos Hochheim, The Depreciation Guild nos transporta hasta un firmamento bucólico, canciones suspendidas en cielos limpios, melodías de caramelo que nos tocan con indeferencia, el lado más refinado del shoegaze se vuelve a revelar con esplendor.
"Spirit Youth" es el segundo disco de la banda y de a poco van encontrando su sitial, Ian Masters y Robin Guthrie estarían orgullosos de estas guitarras, peces coloridos y salvajes que dibujan a su antojo la acuarela y el acuario, el cuerpo sonoro entero se ha fortalecido, temas como "My Chariot", "Crucify You" y "Dream About Me" funcionan como un refugio de calidez espontánea, las voces de Kurt Feldman y Christoph Hochheim caen como un velo angelical entre las capas de guitarras saturadas y sanitizadas, los desarrollos muchas veces son sorpresivos como en "November", Felt y The Durutti Column se asoman por la ventana y aprueban el prado bien equipado por elegancia y emoción.
Muchas veces hemos querido desaparecer entre los sonidos y The Depreciation Guild da realce a esa necesaria evasión, un desvanecimiento unido al goce y la satisfacción, bellas canciones que se acercan al latido primordial y sin esconderse, aparecen las jóvenes figuras antiguas del fenecido sello británico, Sarah Records, las guindas y toda esa timidez entrañable que creíamos perdida.
Con Heavenly, The Field Mice, Secret Shine, Brighter y Blueboy en los ojos y en el entorno melódico amplio, gigante.

Racimo de luz gratificante.


Raúl Cabrera Hidalgo.










PIT ER PAT
The Flexible Entertainer

thrill jockey, 2010

Habrá que inventarles una ofrenda mágica a Pit Er Pat, cuando todos están ambrientos de nuevos sonidos, se expande la manifestación del contingente primitivo, apartados y distantes el dúo de Chicago ya va en su cuarta placa y quién lo ha notado... por favor entreguemos un poco de atención a esto.
De partida nadie se desdobla con tanto atractivo dentro de sonoridades glaciales como Fay Davis-Jeffers la cantante y tecladista de Pit Er Pat, siempre besando en los vacíos, su voz le da vida a cualquier tratado de experimentación, haciendo parecer todo esto como un jardín encantado por donde se desplaza la orfebrería extraviada y orgánica de Butchy Fuego, su compañero de andanzas, ahora en "The Flexible Entertainer" han ensanchado el parque de diversiones, esto es distensión, se sumergen risueños entre contorsiones krautrock, free-jazz, africasnismo y de electrónica primaria, todo intervenido para plasmar una obra fantasmal sacada desde sus mentes hiperactivas.
Luego de una intro algo estática se lanzan con "Water", que debe ser una de las buenas canciones de pop re-estructurado del último tiempo, perece venir del pasado con esos teclados detallistas y germánicos, pero son las vocalizaciones las que la hacen grande, Fay canta como si estuviera en un cabaret del año 50, retro-futurismo en esencia plena y así mismo corta el aire con estilo y locura.
Desarrollos entrecortados y jazzeros a la manera de Pram adornan "Nightroom", queda claro que estan en otra, sin embargo el salón vuelve a brillar, samples que toman y vomitan una nueva apariencia se juntan con los instrumentos formales y se acarician, terciopelo desconocido.
Como buen disco de Chicago cuenta con percusiones sincopadas y anormales, robustas y certeras van encausando la brisa fría hasta una plataforma metálica y estable, y siempre esa voz infantil que deambula entre los pasillos susurrando una leyenda como en "Godspot", geniales maestros del misterio.

Tropicalia essencials, rock alemán, espiritismo recargado y simpatía femenina, todo esto trae la nueva procesión de Pit Er Pat, piensa lo que quieras, pero estamos seguros que Stereolab hoy matarían por grabar un disco de esta calaña.


Raúl Cabrera Hidalgo.









OVAL
Oh

thrill jockey, 2010

Cuando está a punto de cumplirse una década desde la publicación del algo decepcionante “Ovalcommers” (thrill jockey, 2001), desde el cuartel general de Thrill Jockey se anuncia la vuelta a la existencia -su regreso al plano editorial- de Oval, vehículo para la exploración del entorno digital regido por los conceptos y los impulsos del alemán Markus Popp (Oval comenzaron siendo trío, pero hace 15 años que Sebastian oschatz y Fank Metzger se desvincularon del proyecto). Como proemio a un reciente álbum (doble) que debería dejarse ver a finales de año, a la altura del 15 de junio llegará a las tiendas “Oh”, un ep de 15 cortes que se anuncia di avistarso a la obra previa de Oval, que durante la primera mitad de la década de los noventa forjó su fábula desde el frente del deconstructivismo electrónico más radical, convirtiéndose en nombre de informe para toda una nueva creación de músicos y audioartistas que comenzaban a descubrir las posibilidades del glitch y el errorismo digital como asunto de hornada musical.

Tratándose de un concepto surgido como meta-comentario a su conducente herramienta digital, a priori más interesado en la demostración teórica (en la ejecución deconstructivista desde un punto de vista eminentemente experimental) que en la creación de placer aural, sorprende encontrarse con una nota de prensa – la de “Oh”- que se refiere a Popp como “músico consumado”, presentando su reciente trabajo como un punto de fábula entre su conocida comprensión abstracta y una desconocida e inesperada tendencia hacia la “musicalidad”. Popp ha querido alterar su método de trabajo, resaltando tecnologías sofisticadas y softwares únicos (programados por él mismo) para aplicaciones baratas y de uso colectivo para crear unas canciones que por primera vez encuentran su fundamento creativo, en aspectos meramente musicales como son “armonía”, “melodía” o “escala”. Crece nuestra intriga.


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OVAL
mille plateaux, 1995

Después de su debut, “Wohnton” (Ata Tak, 1993), nadie hubiera pensado que el paso siguiente que darían sería uno de los más interesantes de la escena electrónica europea. Oval, es decir, Frank Metzger, Markus Popp y Sebastian Oschatz se formaron en Darmstadt, Alemania en 1991. Dos años después aparece su primer disco, en donde combinaban bases electrónicas con voces de modo bastante común, nada que llamara especialmente la atención. Sin embargo, poco tiempo faltaba para que dieran ese siguiente gran paso: “Systemisch” (Mille Plateaux, 1995). En ese trabajo se plasmaba lo que sería el sonido de casi toda su futura obra, ya en ese segundo disco alcanzarían lo que es y sería su propio sonido. No obstante, pese a lo que “Systemish” vino a representar para la música contemporánea, extrañamente siempre me ha llamado más la atención este disco, por lo más directo y preciso tal vez, aunque no obstante pueden fácilmente considerarse tanto el uno como el otro dos trabajos casi hermanos, tanto en el ámbito temporal como a nivel de planteamientos, llegando a resultados ambos destacables.

El cuerpo central de “94diskont.” corresponde a “Do While”, una “suite” de 24 minutos compuesta para una instalación sonora de 8 canales y 126 parlantes llamada “Wohnton”, presentada entre 1994 y 1996 en exhibiciones artísticas, así como en raves. Por su sola presencia, la de este track, ya vale la pena el disco. En “Do While”, un pequeño loop se repite (casi) inmóvil una y otra vez, por casi media hora, pero pequeños detalles (fallas) la adornan, sean cambios de volumen, intensidad, quitar capas, añadir capas, ondas sonoras que se mueven de un lado a otro, etc. Pero que todo esto no lleve a engaño: lo que en el papel pueda verse como algo inaudible, confuso y carente de sentido, al escucharlo no lo es en lo absoluto. Muy por el contrario, es de lo más agradable y bello al oído que pueda haber, un masaje digital a base de repeticiones y fragmentos nanométricos. Las restantes piezas también parten del error y de las fallas digitales –no hay que olvidar que Popp, quien después de este disco y tras la marcha de Frank Metzger y Sebastian Oschatz se convertiría en la única persona tras la marca Oval, comenzó a crear música de un modo muy particular: pintando imágenes sobre la superficie de sus compact discs, produciendo el efecto de saltos en el sonido–, alcanzando los mismos efectos, destacando entre ellas “Line Extension”, la cual se anticipa en seis años, aunque de modo diferente, a lo que haría Christian Fennesz.

“94 diskont.”, junto con “Systemisch” y el resto de discos que vinieron con posterioridad insistieron en su concepto, y significaron una vía distinta de crear, quizás no tan nueva, pues el concepto de error ya estaba presente en otros compositores, pero sí que lo fue en lo de incorporar las equivocaciones y los desechos dentro de formas pop, evidenciando en el fondo cierta imposibilidad de borrar, de forma definitiva, dichos errores, a la vez que manifestar la necesidad no de eliminarlos, sino que de incorporarlos y hacerlos nuestros. Su política de audio implicaba enfocarse no tanto en el resultado sino en exhibir el arte del ensayo y error en el producto final mismo, todo desde una óptica, como dije, evidentemente pop.


“En realidad el error se ha convertido en una prominente estética en la mayor parte de las artes de finales del Siglo XX, recordándonos que nuestro control sobre la tecnología es una ilusión y revelando que las herramientas digitales no son tan perfectas, precisas y eficientes como los humanos que las construyeron”. Kim Cascone en “Las estéticas del error: las tendencias “post-digitales” en la música contemporánea por computador”.













Alejados hace mucho del foco de atención en el que alguna vez estuvieron, vuelve como debe ser el trío alemán. “Speculation” es su regreso, otro más. De hecho, con casi todas las bandas de su generación se puede hablar de regreso. Como ellas, con un comienzo muy activo, y luego, algo de dispersión. Formados en 1995, luego de una invitación hecha por una galería de arte, los hermanos Lippock invitan a Stefan Schneider, de Kreidler, y crean lo que sería su debut homónimo para Kitty-Yo, bajo tan peculiar y llamativo nombre. Por supuesto que, debido a varios factores, sobre todo el temporal, hicieron que esto se llamase post-rock, calificación no del todo errada, aunque lo suyo tenía y tiene que ver con la aquella larga tradición del rock alemán, el krautrock.

Continuando a “Hotel Morgen” (Domino, 2004), este disco encuentra a los tres amigos, Schenider, Robert y Ronald Lippock, en una etapa de regreso de todo. Perdida ya parte de la sorpresa, vuelven como unos obreros al estudio de grabación, a hacer lo que saben muy bien hacer, música abierta y libre. En el intertanto que va de su último largo a este hubo un EP dedicado a la tipografía Helvetica, “Abc123” (Domino, 2007) –por fin su enorme trascendencia excede al mundo del diseño–, discos de Tarwater, el otro proyecto de Ronald, y varias cosas más. Pero volviendo a este disco, los tenemos cerca de una robusta corporeidad que de la abstracción digital. En esto, los puntos de conexión con Tortoise son varios: sonoridad, influencias, lo que viene a significar sus últimos álbumes respecto al resto de su discografía, este y “Beacons Of Ancestorship” (Thrill Jockey, 2009). Pero To Rococo Rot conservan su autenticidad, heredera de su lugar de origen, pero autenticidad al fin. “Las cosas tienen su propia marcha. No queríamos sacar algo por el hecho de sacarlo. Preferimos esperar hasta que hubiera una razón para ello, hasta que tuviéramos algo que decir”. Para preparar y grabar “Speculation” el trío se traslado, entre junio del 2008 y enero del 2009, a los estudios de Faust. “La atmósfera del estudio de Faust era muy especial, y está ubicado en una región rural y remota del sur de Alemania. Los equipos y el estudio son muy básicos, en un buen sentido. Así que podíamos grabar nuestra música como una banda tocando en vivo en orden a alcanzar el máximo de brillo y plasticidad”. E incluso, en un momento cósmico, se les une el mismísimo Hans Joachim Irmler. El disco tiene esos contrastes entre la serenidad (“Seele”), tiempos medios (“Horses”) y momentos más encendidos (“No Way To Prepare”, “Place It”, con un bajo escuela Peter Hook), con la constante presencia de la rítmica distinguible en cada track, unas veces mirando a África (“Ship”), y los sintetizadores mirando al espacio, y el bajo hacia Manchester, siempre cuadrando y dando esa impresión de estar oyéndolos tocar en vivo, pero simétricamente alineados. “Speculation” contiene la métrica precisa y también las imperfecciones justas, lo necesario para que no estemos ante un disco de fríos ejercicios instrumentales, sino ante un hábil juego de sonidos.


Hawái.






El Sueño del Esquimal se transmite todos los jueves desde las 21 hrs. por Radio Placeres 87.7 fm para Valparaíso y sus alrededores, on-line para todo el planeta en radioplaceres.cl





Crystal Castles - Celestica from on Vimeo.












Y en Bar LaCantera... este viernes.







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