octubre 06, 2010

El Sueño del Esquimal #303, jueves 07 de octubre



Gritos de alerta y la sangre que mueve al cuerpo, sonidos orgiásticos y la videncia peregrina dejando como siempre el surco, predicadores musicales para los tiempos del final.








THE CLIENTELE
Minotaur

pointy, 2010

Minotauro, monstruo mitológico por excelencia, cuerpo de hombre y cabeza de toro, quizás que laberinto poético quiere revelar con este nombre el letrista, compositor y cantante de The Clientele, Alasdair MacLean, músico que guarda aquel antiguo ceño de los creadores británicos, el ser amante de la poesía y la literatura en general, además de la música claro está. A la manera de Lawrence en Felt, Morrissey, Robert Smith en The Cure y el más actual Stuart Murdoch de Belle & Sebastian.
Lo cierto es que The Clientele lleva más de una década esculpiendo canciones ensoñadoras de corazón purista y envoltura atemporal, entrar en sus discos es correr el telón para encontarse con un territorio mágico y confortable, impregnado con aromas 60's, inocencia y a la vez profundidad, sonidos brillantes que seducen junto a la voz magnética de MacLean.
Luego de 5 albumes y una gran cantidad de singles diseminados por la década, vienen con este mini-album de 8 canciones en casi media hora de armonías finas, "Minotaur" es como reencontrarse con una vieja amiga y darse cuenta que nada ha cambiado a pesar del tiempo transcurrido, continúa la conversación amena, el cariño y el deslumbramiento.
Parten con el tema que da nombre a la placa, un pausado remanso de guitarra acústica y violines que flotan, el fraseo cadencioso de Alasdair adorna y refresca en una canción sacada de otra época, pareciera estar suspendida en un recuerdo, el decorado perfecto para un atardecer veraniego junto a la costa al final de los 70's.
En "Jerry" saboreamos la belleza y el encuentro con la luz, es una especie de cuento florido que de vez en cuando nos entrega alguna guitarra electrificada en ascenso, el cuarteto entra en trance y se alucina con las alturas, destacados también James Hornsey en bajo y Mark Keen en las percusiones, más la mano de ángel de una delicada Mel Draisey, que se muestra inspiradísima en los arreglos de piano y teclados.
Los de Londres saben enamorar, de eso no hay duda como en "Paul Verlaine", magnífica canción que nos invita a soñar junto a las trompetas aéreas de John Hoare, acercamiento distinguido como lo fueron Felt y The Auteurs en sus respectivos momentos, The Clientele nos lleva directo hasta una isla de fantasía, el rock británico nuevamente encantando, esto también va para la gotita de "Strange Town", 1:40 de placidez y belleza con ese órgano de juguete que revolotea sobre el prado, todo el viaje entero es un deleite y hasta les da para un spoken word de aliento flagelante llamado "The Green Man", con un Alasdair MacLean entregado al movimiento lento de la escritura, la poesía va diseñando un cuerpo entre ruidillos metálicos y atmósferas de retiro.

Literatura y pop con esplendor, entrelazados fascinantes en un pestañear que ojalá se hiciera eterno.


Raúl Cabrera Hidalgo.












ZOLA JESUS
Stridulum II

souterrain transmissions, 2010

Zola Jesus siempre ronda nuestro laboratorio esquimal, como un fantasma que peregrina entre el viento blanco y la lluvia fina hoy se nos vuelve a presentar con su canto espectral y los ambientes aislados.
Más allá del mito Zola Jesus es Nika Roza Danilova, una joven nacida hace 21 años en Phoenix, Arizona, viene embrujando desde 2008 con trabajos ácidos y contundentes, una tormenta cargada que busca prevalecer con su arte oscuro ante una multitud ciega y displicente.

"Stridulum II" viene a ser el lanzamiento europeo para el Ep "Stridulum" publicado por Sacred Bones a comienzos de año, claro que ahora con tres temas agregados, los que dan más realce al conjunto.
Desde un comienzo con "Night", queda claro hacia donde seremos conducidos, su voz maneja todo el concepto, se retuerce entre las sombras, sonidos secos, asfixiantes y una batería marchante que va revelando la pesadilla, el abandono, por momentos se nos viene la figura afilada de Siouxsie a la memoria, pero aquí existe más agresión y menos glamour. Un tormento más humano.
Tras participar en colaboraciones como en Former Ghosts junto a Freddy Rupert (ver más adelante etiquetados para este mismo programa por el Señor Milesi) y los discos compartidos con LA Vampires y Burial Hex, su silueta se ha agrandado y su música se ha vuelto cada vez más profunda y malsana.
Ahora Zola Jesus ya es un bulto sólido y difícil de tragar, en "I Can't Stand" queda manifiesta la grieta, espacio denso con un bajo grueso que acompaña a su voz afectiva, teclados atardecidos completan el dibujo huérfano a que nos somete, aún así la negrura lleva consigo una belleza sumergida entre la llovizna y los cristales.. y por supuesto que no es fácil dejarse caer de esta manera, hasta cierto punto podría tratarse de una plegaria o un llamado de auxilio.
Con un montón de sensaciones a flor de piel persiste en la ofrenda, en un disco plagado de ambientaciones arcanas, órganos de iglesia y la ausencia total de guitarras, una visión que se agudiza en los cortes "Stridulum" y "Manifest Destiny", cadáveres en una bolsa y un niño cortándose las venas, la música tomada como un territorio devastado y terminal al que no podemos quitar la mirada.
Zola Jesus sorprende realmente en cada paso, quizás si Liz Fraser hubiese enfrentado a sus demonios lejos de la compañía etérea del guitarrista Robin Guthrie, se habría acercado hasta estos pozos estancados, quién sabe... lo único cierto es que temas como "Sea Talk" no aparecen de la nada, acá hay algo más, llámalo sensibilidad extrema, perversión o paganismo, de cualquier manera logra llegar muy adentro, realidad que solloza.

Y de nuevo... música depresiva adornando.


Raúl Cabrera Hidalgo.













De paso una vez más en la corte del Rey Tibet, sólo sentir su música ya es un aventura plena, una cita en el salón de los 'hombres perfectos', el sitio donde la ficción y la realidad se superponen por orden natural, viajero del manto sagrado o el loco cercado frente al páramo, sonoridades tomadas desde un planeta íntimo, paranormal en todas sus alteraciones y sacudidas.
El nuevo disco de Current 93 tiene mucho de magia así como también de vicio, no es sencillo describir el ruido del viento o el de la memoria derramada, el libro abierto de la vida queda a nuestro alcance, se inicia la procesión, la transfiguración.
No estamos frente a un artista típico, David Tibet siempre exige al oyente el despojarse y por supuesto también la intervensión sensorial, como si la música fuera un simple vehículo hasta esa supuesta VERDAD que dormita en el sermón mañanero, como si en estos espacios pastoriles se guardara la voz de todas las especies.
Neofolk y silencio, campanillas y cuerdas que corren en el desplobado vergel de la oratoria instintiva, tambores abriendo la ceremonia de los muertos, el latido de la tierra que se multiplica frente a tus ojos y todo el temor manifiesto ante lo desconocido, voces que regresan de su aislamiento en los recuerdos y niños que portan ramilletes para el cadalso temporal de cada una de las experiencias aquí vomitadas por el hálito huracanado del Señor Tibet.

Misantropía y una nueva danza narcótica que nos deja en su mensaje final... el sonido del mar, el oleaje sin contemplaciones, mojamos nuestro rostro refrescándonos hasta la próxima arenga.

Participantes en la travesía espiritual, los Señores John Contreras, Baby Dee, James Blackshaw, Andrew Liles, Alex Nielson y Eliot Bates en la realización instrumental, también los niños que acompañan a Tibet en las voces, Melon Liles, Isabel Taylor y Bea Taylor.


Raúl Cabrera Hidalgo.











Caminando por la Costa-----






MOTION SICKNESS OF TIME TRAVEL
The Sound Of Reality Dissolving

hooker vision, 2010

Motion Sickness Of Time Travel es un proyecto musical que alberga la figura de Rachel Evans, su propuesta es el ambient electrónico, el drone y algo de experimentación sonora mágica, ruidos de bosques, además se mueven vibraciones un tanto perturbadoras que nos recuerdan voces del pasado.
Ella viene publicando sus trabajos en formato Cdr o mini-Cd con número limitado de copias. Comenzó el 2009 con un trabajo llamado "Feathers and Furs" donde destaca la sonoridad diversa propia del su género al cual se le denomino witchcraft. Ha formado parte ocasional de otro experimento musical titulado Nova Scotian Arms, el cual publicó un split 2010 junto a Motion Sickness Of Time Travel, el que quizás tengamos mas adelante, pero para esta ocasión mostraremos su Ep o mini Cdr "The Sound Of Reality Dissolving" editado bajo etiqueta Hooker Vision ( 2010), un trabajo que no dejará indiferente a nadie que se precie de buscador de nuevas texturas o mundos paralelos, momento ideal para iniciar una nueva odisea por la curva más angosta de nuestras mentes inquietas.


Franco Milesi.











FORMER GHOSTS
New Love

upset the rhythm, 2010

Former Ghosts es un proyecto musical de synth-pop lo-fi, integrado por tres miembros de distintas bandas donde se encuentra Jamie Stewart proveniente de Xiu Xiu, Nika Roza Danilova aka Zola Jesus, y finalmente Freddy Ruppert de This Song Is A Mess But So Am I , el resultado es bastante cromático en cuanto a su atmósfera, aquí podemos encontrar obscuridad, baile, experimentación electrónica turbia con esa magia tan característica que tienen las cosas bien hechas.
Ellos ya habían publicado un album el año 2009 llamado "Fleurs" con un número limitado de copias, pero su presente se liga a este disco que mostraremos para el programa titulado "New Love", el que recién aparecerá el 9 de noviembre próximo bajo etiqueta Upset The Rhythm.
Sin duda un caramelo musical lleno de sorpresas que abrirá la imaginación por todos los caminos posibles y quién sabe si despertemos al día siguiente.


Franco Milesi.












Alohá Hawái----








TAPE & BILL WELLS
Fugue
immune, 2010

No hace mucho, tan solo dos años atrás el trío sueco Tape entregaba su sexto disco, aquel excelente “Luminarium” (Häpna). Ese trabajo, que nos dejaba con un más que agradable sabor de boca, resumía una serie de músicas en pos de algo que brillaba por todos lados, lo describíamos como “folk naturalista y natural, ligero, y veraniego”. Unos kilómetros más al este, en Falkirk nacía hace un buen tiempo Bill Wells, músico autodidacta que ya en 1989 forma el Bill Wells Octet. Tocando con una mano el jazz y con la otra el pop, este escocés tiene una vasta carrera, normalmente acompañado de otra gente: The Pastels, Future Pilot AKA, Stefan Schneider, Annie Whitehead, Maher Halal Hash Baz, Kevin Ayers, Richard Youngs, Jens Lekman y muchos otros.

Amigo escocés conoce amigos suecos. Fue hace unos años, cuando Bill se encontraba tocando con este Lekman y con The Concretes, en Estocolmo, cuando se conocieron por primera vez, y ya hablaron de poder colaborar algún soleado día. Un año después, Bill invita a Tape a que lo acompañen en un festival en Escocia, tiempo en el que aprovecharon para grabar algo. Es 2008 y esta vez se invierten los papeles: viaja Bill a la capital sueca, hogar de Tape. Algunas presentaciones, para luego, lo importante, pasar una semana en el Summa Studio. Esa corta semana se convirtió en el corto “Fugue”. Publicado por Immune, un pequeño sello con sede en Chicago, este disco, un mini LP en cuatro movimientos en los que las sonoridades de ambas personalidades se entremezclan al mismo tiempo que se confunden, a pesar de que tan distantes no estaban los unos del otro. Lo que los hermanos Andreas y Johan Berthling, Tomas Hallonsten y Bill Wells (más Andreas Werliin) hacen es acariciar los instrumentos, tratarlos con la máxima delicadeza. Guitarra, bajo, órgano, sintetizador, piano, un Fender Rhodes, melódica (más baterías) y un poco de electrónica. Ese mismo tratamiento lo aplican a las melodías, las cuidan y las miman hasta que en algún momento aparece el detalle y se hace el milagro. Así lo hacen en “Fugue 1”, mientras un motivo de guitarra se repite durante largos ocho minutos. Así lo hacen también en “Fugue 2”, otro motivo que se repite, pero en esta ocasión con percusión y la siempre adorable melódica. Ojo que el resto de sonidos no son solo adornos sino parte de la pieza. “Fugue 3”, por su lado, parte del piano y poco a poco deja que la luminosidad haga su entrada. “Fugue 4” contiene unas guitarras crepusculares, un órgano expansivo y unos ruidos que hace estallar luces.

La suma de Wells con Tape, se inclina hacia estos últimos, por una razón obvia, su mayor presencia en número. Pero aún así la presencia del amigo escocés no pasa inadvertida, vertiendo todo su talento hacia y para la canción, aprovechando y sirviéndose de la habilidad de Tape para iluminar los ambientes. Lo que sucede es que a veces se confunden, algo que pudiese llevar a errores. Pero eso, creo, es algo que hace que una unión sea buena o no, cuando cuesta distinguir quien hace que, algo que ocurre acá. Se oculta el uno en los otros. Tape y Wells, ubicados en lugares distintos, pero prácticamente en el mismo paralelo, afortunadamente coinciden, geográfica y musicalmente, y pese a venir del norte, crean atmósferas rebosantes de luz, texturas acústicas mezcla de pop y minimalismo con olor a madera húmeda. Música simple, llena de claridad y calor.


Hawái.











Vuelta del francés Sylvain Chauveau a Type, casa que ha sabido acoger de muy buena manera al músico hoy radicado en Bruselas. Este nuevo trabajo, es el primer de una duración larga desde hace ya un lustro. Ese era “Down To The Bone” (Les Disques Du Soleil Et De L’Acier, 2005). Después de aquel hubieron otros discos, sobre todo bandas sonoras, como “Nuage” (Type, 2007) para el film de Sébastian Betebder. Pero al parecer su inquietud para hacer algo que fuera una canción más propiamente tal lo llevo a que la paciencia le ganara a la ansiedad por sacar algo pronto. El tiempo necesita más tiempo, y una canción necesita todo lo que haga falta para que aparezca ese momento inesperado, sea mucho o poco.

“Singular Forms (Sometimes Repeated)” se nutre de variados sonidos: guitarras (preparadas), clarinete, glockenspiel, osciladores, percusiones, electrónica y, sobre todas ellas, el piano de Sylvain. Esa canción que se tardó un tiempo en encontrar de la manera en que quería hacerlo queda reducida a un esqueleto mínimo, rozando, de no ser fuera por otros factores, el minimalismo, asimismo como se acerca al clasicismo más inmaculado. Viendo una revisión de este trabajo leo que esto: “como Carsten Nicolai y Ryuichi Sakamoto deconstruyen la música clásica, Sylvain intenta acá estudiar y disolver las raíces de la música popular”. Sin llegar al nivel que alcanza la pareja de estrella de raster-noton, no es menos cierto que Chauveau intenta crear una nueva forma abordar la composición, aunque bien en el fondo la vía para llegar a ello no sea más que una especie de vuelta a un probable a formas más o menos tradicionales, pero llevándose a la basura en ese proceso (casi todos) los restos que sobran. Y en ese intento, dos conceptos bastantes manoseados se acercan felizmente, el arte y el pop: art-pop. Todo esto lleva a pensar cuando se oye “Singular Forms (Sometimes Repeated)”, disco que suena a la unión soñada entre David Sylvian y Christian Fennesz, unión que por cierto ya se produjo hace unos años –ese “A Fire In The Forest” que cerraba “Blemish” (Samadhisound, 2003)–. Es increíble el parecido de ambas voces, en muchos sentidos, pero la semejanza no es solo una imitación, pues Sylvian es más que una forma sino más bien un estado, y a ese estado logra llegar Sylvain, obviamente que sin superar, aunque dudo que ese haya sido un objetivo. En el otro lado, está el tratamiento de los sonidos, que a través de un proceso cargado a la electrónica –hecho principalmente por Pierre-Yves Macé–¬, a veces distorsionan las matrices originales, pero la mayor parte del tiempo sutilmente moldean esa acústica de corte clásico, como muchas veces hace el austríaco, lo que ayuda considerablemente a no perder de vista lo primordial que es la base de esto, la canción, la cual queda en un primer plano, y los ornamentos en un segundo plano rico en detalles por descubrir.

A pesar de que constantemente he dicho que en relación con sus referentes se queda un peldaño abajo, eso en ningún caso le resta valor. Es más, no parece en lo absoluto que esta sea una obra fruto de solamente calcar sonidos, sino más bien una búsqueda personal y unas inquietudes que por factores tal vez temporales coinciden en más de un punto. Es este un buen disco, en donde, como dije, se unen esos conceptos que en el fondo significan lo mismo. Un disco de figuras singulares, a veces repetidas, una buena definición para el arte y para el pop.


Hawái.











Esta noche escucha El Sueño del Esquimal, desde las 21 hrs. por Radio Placeres 87.7 fm en Valparaíso y sus alrededores, online para todo el orbe.






Zola Jesus - Night from Souterrain Transmissions on Vimeo.




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