septiembre 26, 2011

El Sueño del Esquimal #333, jueves 29 de septiembre.





Buscando discos, emociones y conjunciones estelares, El Sueño del Esquimal transmitiendo desde tierras lejanas... además esta noche tendremos al proyecto noise El Pueblo De China con una sesión en directo desde el mismo antro de hielo, no te lo pierdas.








Recuerdo la primera vez que escuché el álbum "Quique" (too pure, 1993) de Seefeel y como lentamente la texturas y loops me fueron abduciendo en esa magistral obra de sonido electrónico ambientalista y abstracto, esa misma sensación de entusiasmo extremo la he sentido ahora con "Is This Power", generoso primer corte que trae el nuevo disco del sueco Alan Willner alias The Field, "Looping State Of Mind" es su tercera producción siempre desde la plataforma tenológica alemana del sello Kompakt y tal como en su ilustre debut "From Here We Go Sublime" (2007) The Field exhibe esa electrónica minimalista altamente adictiva encajada entre atmósferas lumínicas y confortables, con un arranque como "Is This Power" ya se tiene bien ganado un pedazo de cielo, campo abierto donde se cruzan la IDM noventera, Trance, Dubstep, Deep House y toques de Krautrock cósmico, ya más directo y bailable en "It's Up Here" con sencillez y amparado en la repetición que en sus manos es hipnosis prolongada y encantadora por lo demás, llama la atención su amor por la estética minimalista como en el diseño de las portadas de sus discos (los tres como una simple hoja escrita a mano) y que sabe bien transportar hacia los sonidos que salen desde estos ejercicios de Dance explorativo, todo el conjunto podemos entenderlo como una construcción compacta y bien inspirada.
Aún suspendidos degustamos la tercera pieza "Burned Out" un tanto más nubosa que las anteriores donde se superponen loops y arpegios de manera notable, ha incorporado en esta algunas voces tratadas que se pierden entre el pulso magnético y la elevación constante, pero el cuerpo celeste continúa su tránsito placentero con "Arpeggiated Love" éterea pero contundente, maquinaria sofisticada puesta en el punto central de la danza futurista, otra vez observamos el polvo estelar de Seefeel que se queda flotando en el aire a cada caricia y sacudida sónica, el éxtasis ya es completo, también regresan los ecos de Ultramarine, Polygon Window, Gas y Orbital en la música orgíastica de The Field, no a la manera de una simple copia si no que como un audaz receptor de esas bellas expediciones auditivas rebotándolas hasta nosotros como una antena lejana.

"Looping State Of Mind" es quizás el corte más orgánico del trazado, con esa bajo Dub que se va abriendo paso por el ramaje de aparatos y samples, entramos en el 'Loop' como por fuerza natural, imposible sería abstraerse a los estados agradables que nos entrega este aventajado creador del ambiente, casi podemos tocar las ondulaciones y sentir la luminosidad, vocalizaciones que caen como cascadas en "Then It's White", donde el latido se ralentiza para dejar ver un jardín de pianos expansivos y nostálgicos que emocionan bastante, no ha dejado nada al azar y este su tercer trabajo está muy por encima de su no tan agraciado predecesor "Yesterday And Today" (2009) en el que Willner parecía haber perdido un poco la brújula.

Finaliza la marcha con el arrebato maquinal de "Sweet Snow Baby", industrioso y golpeador retazo de sonido deslavado, como si el fractal se hubiese invertido nos enfrentamos al retorno del ruido luminoso antes mostrado, el lado oscuro que pasa en foma de viento helado y densidad flagelante, buen final que deja el camino abierto hasta la fuente donde nacen estas estructuras experimentalistas, un disco brillante, vital y necesario, adelante pasajeros vayamos todos a cristalizar.

Raúl Cabrera H.












ART BRUT
Brilliant! Tragic!

cooking vinyl, 2011

Los ingleses Art Brut vuelven a escena, tras la publicación de "Art Brut Vs. Satan" (2009), con su cuarto álbum de estudio "Brilliant! Tragic!", grabado como el anterior en Salem (Oregon) con el mítico Frank Black (Pixies), hemos de decir que nos encontramos ante un álbum correcto, con buenas composiciones pero que no va a pasar a la historia de la música contemporánea. Con el clásico estilo Art Brut, de guitarras poderosas y melodías Arty, la voz de Eddie Argos no ha cambiado un ápice desde aquel 2003 en que se formara la banda.
Si, porque desde aquellos mediados de la pasada década en que explotara el movimiento 'Art Wave' con grupos como Franz Ferdinand, We are Scientists, Bloc Party, The Futureheads y los propios Art Brut, parece que han pasado siglos y de aquel movimiento fresco y a tener en cuenta artísticamente, no ha quedado casi nada. Al menos, y como siempre decimos desde aquí, siempre les quedará el apoyo de una industria y públicos británicos y estadounidenses mucho más dispuestos que en lugares como España (o Chile), a apoyar a las bandas en las que han confiado desde un primer momento.

Pero ese no es el problema. El que una banda no evolucione y mantenga su sonido disco tras disco no sólo no es sinónimo de aburrido y estereotipado, sino que es una de las cosas más difíciles de conseguir. Eso si, haciendo buenas melodías y canciones que te remueva algo en el interior. En mi opinión este no es el caso. Con excepción de canciones como "Lost Weekend", que será el primer single extraído del disco, "Sexy" y "Martin Kemp", nos encontramos con un trabajo que sólo va a interesar a los incondicionales de la banda. Canciones como "Is Dog Eared", "Bad Comedian", "Ice Hockey" o "I Am The Phychic", parecen sacadas de un molde en el que el grupo decidió hacer canciones una tras otra sin pensar en su sonido y en si les gustaban o no. Como si estuviesen pensando en otra cosa. Y lo curioso es que tampoco se puede decir que sea malo el disco sino que le falta algo, fuerza o confianza. Eso si, todo con un punto Pixies clarísimo; tanto en el sonido como en la voz de Argos que ha declarado que por fin, y gracias a Black, ha aprendido a cantar en su cuarto disco. Al menos la labor del productor ha dejado huella. Que lo haga "Brilliant! Tragic!" tenemos muchas más dudas.

por Daniel González
desde CrazyMinds













El día 11 de marzo de este año, mientras el mundo casi su totalidad seguía girando de manera casi intrascendente, en una parte del mundo algo grande y trágico estaba por ocurrir. Eran las 14 horas y 46 minutos y un terremoto de 9 grados golpeaba Japón. Seis minutos de movimientos interminables que provocarían algo aún peor, un maremoto con olas de hasta diez metros. Las costas del norte del país asiático convertidas en la nada. Resultado de todo ello, diez mil muertos, dieciséis mil desaparecidos. Lamentablemente, la desgracia no quedaba ahí. Debido a todo lo anterior, fallas en el sistema de refrigeración provocan liberación de radiación en la Central Nuclear de Fukushima, una de las muchas que existen. Otras más vivieron situaciones similares. De un desastre natural pasamos a uno nuclear, todo en un país que constantemente se ve afecto a situaciones difíciles. Y ese difícil momento alguien lo vió venir un tiempo atrás, como prediciendo el apocalíptico futuro.

El anterior trabajo en estudio de Biosphere, “Dropsonde” (Touch, 2006) data de hace cinco años –el más reciente, “Wireless – Live At The Arnolfini, Bristol” (Touch, 2009), es un disco en vivo–, misma época en que publica “Cho Oyu 8201m – Field Recordings From Tibet” (Ash Internacional, 2006), el primero con su nombre de nacimiento, Geir Jenssen. A diferencia de esas grabaciones desde el Tibet, un paréntesis e su discografía, este retoma su faceta de melodías ambientales para la eternidad, pero con la diferencia que este no es tan espaciado como otros discos del noruego. Y como muchos de ellos, existe un motivo unificador, una idea que cruza todo el disco, que lo inspira y de donde nacen estas nueve canciones. “Decidí hacer un álbum inspirado por el milagro económico de la posguerra en Japón. Mientras buscaba más información encontré una vieja foto de la Planta Nuclear de Mihama. El hecho de que esta planta de aspecto futurista se encontrará en un lugar tan hermoso, tan cerca del mar, me causó curiosidad. ¿Están a salvo cuando se trata de terremotos y tsunamis? Una lectura más detallada reveló que muchas de estas plantas se encuentran en áreas propensas a terremotos, algunos de ellos incluso están situados junto a las costas que habían sido golpeadas en el pasado por los tsunamis”. Parece que la pregunta era del todo razonable. El disco fue terminado el 13 de febrero de 2011, y un mes después, esa pregunta se hacía drama. El disco pretendía, entre otras cosas, “cuestionar el peligro potencial de radiación”. Aún cuando fue tarde, las predicciones de Jenssen de todas maneras sirven para llamar la atención y que demuestra la fragilidad de casi todo. Sus canciones, las de “N–Plants”, también lo son. Imbuido de la rica tradición de la música japonesa, pero sumado a la ricos sonidos que Jenssen ha creado, tenemos un puñado de temas delicados, que viene del ambient puro y delicado, de un house exquisito y agradable, que se decora de tonalidades minimalistas y de un cierto pop floral, de una electrónica perezosa, trazos de música flotante. Ese carácter educado y humilde, de contención que tienen los japoneses se refleja en todo el álbum. Aunque el panorama sea el más desolador, no demuestran tristeza. Y este es un disco que va sobre aquello, no lo pretendía, y es por ello que no hay lágrimas. Quería ser una banda sonora sobre las plantas nucleares, su entorno, el contraste entre progreso y tradición. Este es un trabajo hermoso a rabiar, que en pequeñas miniaturas sintéticas entrega burbujas de sonidos luminosos.

Dejando de lado los paisajes desolados y fríos de otros discos, este álbum profético golpea y avisa sobre los peligros del avance energético no de manera violenta, sino que todo lo contrario, muy sutilmente, casi entre líneas, que tiene otra percepción por todo lo que sucedió después, pero que no quita que sea una obra bella –hermosa portada de Yusuke Murakami–, un respiro en medio de la niebla.

Hawái.













Es un disco más de Mika Vainio, el finlandés de aspecto rudo además conocido como Ø, la mitad más prolífica de Pan Sonic, también en IBM, Vladislav Delay Quartet, Vainio / Väisänen / Vega, etc. Es otro más de Vainio, pero también no lo es. En muchos aspectos se aparta al resto de sus discos. No es ambient glaciar, no es dub acuático, no es electrónica retorcida (sin embargo, algo de esto queda). Lo conocíamos por “Onko” (Touch, 1997), por “In The Land Of The Blind One-Eyed Is King” (Touch, 2003), también por “Revitty [Torn]” (Wavetrap, 2006), y por supuesto que por la obra de su dúo con Ilpo Väisänen, pero con este trabajo ya no lo conocemos tanto.

Este álbum, el primero en solitario para Editions Mego, el label de Peter Rehberg, a diferencia de otros, no utiliza los sintetizadores y demás artefactos electrónicos. Lo que tenemos en nuestros oídos es un disco de guitarras, un disco de rock para cuando este ya ha muerto. Al parecer hace un tiempo rondaba por su cabeza la idea de hacer temas de sonidos extraídos de ese instrumento, y finalmente con “Life (… It Eats You Up)” da salida a ese proyecto, uno que es una descendencia directa de Earth, y que tiene parentescos con Sunn O))) y sobre todo con Kevin Drumm –dos referencias obligadas: “Comedy” (Moikai, 2000) y “Sheer Hellish Miasma” (Mego, 2002)–. Con esos referentes uno se puede hacer una idea más o menos clara de sobre que va esto: la guitarra procesada, tratada, pasada por software. Pero como Vainio no es un recién llegado, no estamos ante un disco de género más, una copia de las muchas que hay en el nuevo noise experimental. Sus acercamientos con Pan Sonic a una electrónica primaria, a un techno básico y puro y al industrial oscuro, hacen que, sumado a estas nuevas sonoridades, tengamos un trabajo que supera a cualquier imitador, y que se distancie del resto de músicos son tendencia al ruido. En unos casos roza con el silencio (“Cage”), en otros parece claramente un músico de black metal, sin el resto de la banda (“Throat”, “Napoleon”). Esos son instantes breves que sirven de puente entre las piezas más prolongadas. Una de ellas es nada menos la que abre “Life (… It Eats You Up)”, como para dejar claro desde un comienzo que esto no es fácil de escuchar. “In Silence A Scream Takes A Heart”, trece minutos de discreción, de lento avance hasta explotar de un segundo a otro. Le sigue “Throat” y luego “Mining”, metal industrial, electrónica con tintes sombríos. “Open Up And Bleed”, original de The Stooges va por la misma línea. “Crashed” es más sigilosa, con las cuerdas tensadas hasta el hastío. “And Give Us Our Daily Humiliation”, rock desfigurado y sin ritmo, es suciedad en estado puro. “Cage” da paso a los dos tracks finales: “Conquering The Solitude”, con las raíces puestas de nuevo en el metal con la carne aún con vida, con las cuerdas sangrando, y “A Ravenous Edge”, la cumbre. El drone, el riff de corte minimalista, el noise enfermo, los sonidos sacados del purgatorio terrenal, todo ello mezclado de manera perfecta con ritmos cimentados en el techno frío, con unas bases anémicas y una métrica perfecta para ruidos nada perfectos.

Portada color negro que deja ver muy poco de un rostro desconocido, un ‘No thank you’ en la contraportada, títulos algunos de ellos perturbadores, y particularmente un sonido pesado, difícil dan cuenta de un disco opaco, del mismo color del artwork. “Life (… It Eats You Up)” es un disco impenetrable e insobornable en su tarea de provocar reacciones dañinas, un disco en el que Mika Vainio da con la pureza infernal.

Hawái.












El legendario guitarrista y programador británico Dean Garcia ex-Curve entre otras hazañas, nos presenta su nuevo engendro, los galácticos SPC ECO, proyecto donde vuelve a transitar por el Shoegazing más epidérmico y afilado, esta vez junto a la vocalista Rose Berlin y el guitarrista Joey Levenson, desarrrollan ambientes sofocantes trenzados al canto de sirena seductor de Rose como en la inductiva "Gone" que abre este nuevo EP "Big Fat World", donde lo etéreo pasa a un plano más difuso y cortante, la gran maquinaria dibujada por múltiples capas de pedales y percusiones robustas se extiende para absorvernos en un centro de melodías ácidas, una sugestiva dualidad de ruido-fineza que los hace especiales dentro de la actual escena Noise-Pop, no han pulido los bordes y se entregan con firmeza al ramaje espeso, "Big Fat World" es otro signo liberador con esos bajos contundentes flotando en la maraña eléctrica que se desborda y cae como lluvia sorpresiva, en "Forever Now" traen a la memoria el legado poco valorado de los Curve en estado de gracia, a mediados de los 90s' cuando fueron inspiración para que otras bandas como Garbage se llevaran la atención y una momentánea fama.
SPC ECO guarda ese brillo fisurado y sólo basta entrar en ese gran manto hipnótico de "Feels Like Flying" para darnos cuenta que nos encontramos frente a un eslabón extraviado en la cadena que une el viaje del Shoegaze hasta el Post Rock, Bowery Electric y Flying Saucer Attack, Disco Inferno para Cocteau Twins y Curve.

Raúl Cabrera H.












SLEEP ∞ OVER
Forever

hippos in tanks, 2011

Sleep ∞ Over es la nueva apuesta de Hippos In Tanks, sin duda uno de los sellos más en forma de los últimos tiempos. Se trata del proyecto en solitario de la americana Stefanie Franciotti y acaban de editar “Forever”, su álbum de debut. En la línea de lo apuntado en los 7” que ha venido editando desde el pasado año es un disco de Dream-Oop neblinoso y embrujado, que puede recordar a grandes bandas del sonido celestial como, por ejemplo, Cocteau Twins pero desde una perspectiva más aventurera y, en ciertos cortes, ciertamente experimental. Construido a partir de la superposición de capas de sonidos etéreos y planeadores de entre los que emerge el lánguido tono vocal de Franciotti, el álbum esconde un buen número de pequeñas joyas con melodías que se te clavan muy dentro. En unos tiempos en que realmente hay cierta saturación de sonidos brumosos y de aires lo-fi, vale la pena dejarse hechizar por este disco. Rebosa magia.

desde
hiverndiscs.blogspot.com







Escúchanos esta noche a las 21:00 hrs, desde Valparaíso por Radio Placeres 87.7 fm, transmitiendo para el Puerto, Viña y los alrededores, también online para el resto del orbe.












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