abril 27, 2010

El Sueño del Esquimal #287, jueves 29 de abril.



Discos Cortos, Debutantes, Legendarios, creadores de un gran maleficio o seguidores disciplinados, que importa, si todos se hacen tan necesarios en la búsqueda, acá vamos de nuevo... todos juntos!






BLANK DOGS
Phrases
EP

captured tracks, 2010

Proyecto underground de Brooklyn que a cada paso gana más adeptos, Mike Sniper el ser hiper-activo que encontramos detrás de la escafranda tortuosa e imaginativa llamada Blank Dogs, desde 2008 viene haciéndose notar, publicando innumerables CD-Rs, cassettes, Eps y también 2 álbumes, el último fue "Under And Under" de 2009, disco destacado en la lista de lo mejor del año de este humilde espacio radial, ahí recordaba a The Cure y Joy Division, más algo de punk sintetizado.
Sin querer quizás se ha convertido en una de las bandas más buscadas por los cibernautas y el público inquieto, siempre fiel al concepto lo-fi en sus grabaciones, este año ya cuenta con cinco referencias publicadas, incansable se sumerge entre estructuras noise, post-punk y específicamente para este "Phrases EP" en un synth-pop con descaro mirando los primeros 80s'.
Canciones frías, maquinales y super-bailables con las que despeja el velo del tiempo y nos transporta hasta Manchester y Düsseldorf, tiempo de post-guerra, fines de los 70s', después del punk inglés, toda esa época se cuela en estos 4 tracks, partiendo por "Heat & Depression", imposible se hace no pensar en Kraftwerk, Ultravox y OMD, sugerente canción de ritmo duro y minimal, donde deja oír esa voz robótica y desganada entre adornos de tecnología barata y retro-futurista.
Aparecen las guitarras en "Blurred Tonight", pero de manera austera como lo hacía Bernard Summer en los New Order de "Movement", los primeros pasitos del techno-pop revisitados y expandidos en ambientes congelados y sombríos.
Blank Dogs nos entrega un pasaje New Wave de lujo, Cold Wave mejor dicho, ahora refugiado en el cada vez más distinguido sello Captured Tracks, por favor denle una mirada a su extenso catálogo, sobretodo a su serie de singles y EPs, se llevarán una agradable sorpresa.

Tesoro secreto del invierno.

Raúl Cabrera H.








LIARS
Sisterworld

mute, 2010

Una partida tan desquiciada de disco como "Scissor", sólo podría manifestarla esta secta salvaje denominada Liars, dale la mano al diablo y luego juega con él, se apropian de la agria postura del Sr. Cave y sus malas semillas, para luego dejarla caer en el pavimento y destrozarla con ruido devastador.
Ya no es sorpresa que el trío de Brooklyn con cada golpe abra un nuevo universo, cada vez más inquietante eso sí, ahora en su quinto disco, este "Sisterworld", los desarrollos sonoros son sencillamente desarmantes, retorcidos y poco amigables, cuando una banda le da la espalda al público y a los estilos, es porque algo especial se viene y este es el caso sin duda alguna.
El disco está lleno de honduras, pozos insanos, quiebres sorpresivos y guitarras enfermas que avanzan con una fuerza secreta y destructora, música para el fin del mundo podríamos llamarla y no sería exagerado.
La voz de Angus Andrew sobrevuela estos pueblos muertos con displicencia, casi todo lo que escuchamos es experimentación, canciones que se fueron saliendo del carril sin regreso, de que sirven las cuerdas agregadas y los trombones, si todo está dispuesto en una pendiente minada, tanto hurgar en el post-punk y el noise, para que Liars encontrara suicido al final del pasillo de su rock espasmódico.
Tómate un brebaje espeso como "Scarecrows On A Killer Slant", no creo que queden muchas cabezas pensantes luego de semejante patada, si el punk significó un corte profundo y cambios, ¿Qué traerán estas ruinas?.

Se trata de música en el borde nuevamente, no-rock, espacios catárquicos y malos presagios, sobrevivientes de un mundo muerto alimentándose de carroña.

Raúl Cabrera H.








MARK VAN HOEN
Where Is The Truth

city centre offices, 2010

Después de un tiempo prolongado, 6 años para ser exactos desde su "The Warmth Inside You", el talento de Mark Van Hoen regresa para volver a seducirnos con estructuras electrónicas y sonidos ultra-sugestivos y sofisticados.
Creador de Locust, Autocreation y miembro fundador de Seefeel en los 90s', productor además, lleva una vida entregado a la exploración musical, inspirado en su juventud por Brian Eno, Steve Reich y David Sylvian, fue capaz de armar una cosmogonía de sonidos y ambientes super personal y distintiva entre los proyectos que acunó.
Quizás por esto ahora se presenta esa magia sigilosa, que trae consigo un montón de aromas y figuras que re-aparecen en este prado perfecto llamado "Where Is the Truth", la influencia de Van Hoen persiste en su nueva obra y para ella se ha hecho asistir por espléndidos compañeros de viaje, Neal Halstead (Slowdive, Mojave 3) en guitarras, Vinny Miller en teclados y Julia Frodahl (Edison Woods) en voz y piano, un disco grabado entre Londres y Brooklyn, su residencia actual.
11 canciones de electrónica expansiva y espacial que nos invitan a flotar por un firmamento azul, suave y placentero, no nos damos cuenta y ya vamos arriba en la ola, "Put My Trust In You" funciona muy bien como intro, con esas interferencias radiales perdidas en tiempo, todo el recorrido se asemeja a un vuelo alto. Para luego entrar de lleno al centro ardiente de "Where Is The Truth", sensualidad sincopada y maquinal, las voces de Van Hoen y Frodahl se unen en un beso esencial, la tierra se envuelve en celofán carmesí.
La música actuando como droga, ahora es posible una imágen, un sentido, todo el poder concentrado en "She'a Selda", sonido europeo que se derrama a borbotones, tan lejos y tan cerca a la vez junto a esa voz cálida, suspiramos.
"Your Voice" se acomoda entre zumbidos y glitches, ¿Cómo es posible que el inglés haya construído un disco tan físico e inductivo a esta altura del partido?, la verdad es que este tema es un verdadero orgasmo auditivo, una invitación a la apertura, al desprendimiento.

Conjunto de luz viciosa y perturbadora, se hace necesaria la escucha reiterada y por favor en buena compañía por supuesto.

Raúl Cabrera H.








VERONICA FALLS
Found Love In A Graveyard
7"
captured tracks, 2010

Presentación en sociedad de Veronica Falls, joven cuarteto de Londres (no pasan los 23 años), Captured Tracks les ha grabado este single y con cariño, traen de regreso ese querendón sonido británico tantas veces recordado, y que no se malentienda, porque nada tienen que ver con la pretensión post-Oasis o Suede, lo de ellos está conectado con ese otro aliento inglés, el que llevaban guardado Felt, The Pastels y Aztec Camera, en sólo 2 canciones, las voces de Roxanne, Patrick, Marion y James nos conducen hasta la campiña y 'las ganas de encontrar el amor en una tumba' por ejemplo, así de oscuros e inocentes, tan funerarios como Arcade Fire, pero con los ojos estrellados y con todo el futuro en esos ropajes negos, abrá que esperarlos...

Raúl Cabrera H.









VOICEsVOICEs
Origins Ep

manimal vinyl, 2010

Otro debut... abriendo de nuevo las transmisiones para el ambiente ritualista, si conociste una buena droga en Cocorosie, creo que podrías mirar más alto con este otro dúo de chicas, Nico Turner y Jenean Farris iluminan desde Los Angeles nortinos.
Se dejan llevar entre las capas de una exploración volátil y voces superpuestas para crear el aquelarre definitivo, viajando por los bosques nocturnos en busca de sanación y espesura, el ruido blanco, shoegazer, aislacionista, ensoñador, aquí se conecta con los movimientos de la tierra, las estrellas y la naturaleza, totalidad acá manifestada por una música inusual, que nada tiene que ver con formas o escalas pre-concebidas, esto es origen y construcción espontánea, un montón de causas unidas para entregar satisfacción en cada signo, en cada arrebato.

Son Voces.

Raúl Cabrera H.







Y una vez más Hawái con nosotros:


ahora sí...





drag city, 2009

Bastante tiempo ha pasado desde el último trabajo en solitario del norteamericano Jim O’Rourke. Demasiado tiempo, demasiado para alguien como él. Hace casi una década publicó conjuntamente, el año 2001, “I’m Happy, And I’m Singing, And A 1,2,3,4” (Mego) e “Insignificance” (Drag City). Durante este tiempo ha realizado colaboraciones con músicos experimentales, hecho música para películas (Werner Herzog, Koji Wakamatsu), filmado algunos cortometrajes, ha sido temporalmente el quinto miembro de Sonic Youth, producido discos de estos últimos como de Wilco, Beth Orton y otros, formado una banda –Loose Fur, junto a Jeff Tweedy y Glenn Kotche, ambos parte del grupo del ex Uncle Tupelo–, reeditado y sacado del baúl viejas cintas. Pues como se ve, el hombre no ha estado desocupado. Ha hecho muchas cosas, pero hablar de un disco solo y exclusivo de él nada. Eso hasta ahora. La pregunta razonable era como sería este, su nuevo hijo. ¿Estaría o no a la altura del resto?. ¿Cumpliría o no con las expectativas que su propia trayectoria ha generado?. Existen algunas personas en las que se puede confiar casi ciegamente, que siempre están ahí y que contadas veces o nunca llegaran a defraudar. Jim es una de esas personas, y “The Visitor” es uno de los muchos casos que confirma esa regla.

El disco está grabado en la lejana Tokio, ciudad a la que se ha trasladado a vivir a vivir, problemas devisa incluidos, en un pequeño departamento, desde el 2005, muy apartada de su residencia anterior, Nueva York. Y en este nuevo trabajo encontramos guitarras, pianos, órganos Hammonds, sintetizadores, trompetas, cuerdas, banjos, cellos, baterías. Una larga lista de instrumentos. Todos y cada uno de ellos tocados por las manos mágicas de O’Rourke. Se habla que en momentos hay cerca de doscientas pistas, armadas y ensambladas por él mismo –por él también pasaron las cintas del “Ys” de Joanna Newsom (Drag City, 2006)–, con su talento habitual –“Debido a que tenía que tocarlo todo yo en lugar de grabar a un par de interpretes, tuve que grabar cada parte. Un par de ellas, solo grabando la sección de vientos, fueron como treinta pistas, porque tenía que tocar esa parte treinta veces”–. Se nombra mucho como referente a su disco “Bad Timing” (Drag City, 1997), que igual que este es un disco instrumental, nada de palabras –“es solo que no quiero escribir letras más” ha dicho. “No tengo nada sobre lo que cantar”–. Pero, del mismo modo, se puede hablar y citar a sus discos pop, hablo de “Eureka” (Drag City, 1999), “Halfway To A Threeway” (Drag City, 1999) e “Insignificance”. A pesar de lo variado de su discografía, logra verse un hilo que une estos discos, en especial los citados, un hilo que sabe bordarlos a la manera clásica. “The Visitor”, cuyo título hace referencia al disco de Jerome Newton, personaje interpretado por David Bowie en el film “The Man Who Fell The Earth” de Nicolas Roeg, es una verdadera sinfonía folk en variados movimientos. La guitarra acústica dando inicio y marcando la pauta de esta obra. Un corte. Silencio. Cerca del minuto quince la tranquilidad del piano nos invita al sueño, pero al minuto diecinueve entra el banjo, los vientos, unas baterías como las de “Life Goes Off”. En este punto se percibe lo meticuloso que puede llegar a ser. “Hay un par de partes de trombón, y yo no sé tocarlo. Por cerca de un año y medio estaba buscando por otro color de instrumento que pudiera funcionar. Y finalmente fue como ‘tiene que ser un trombón’. Así que compré uno, y practiqué por un par de meses, y llegué al punto en que podía tocar esa parte correctamente. Creo que fueron como diez segundos de trombón allí, pero pasé seis meses en esos diez segundos”. Enseguida aparecen flautas, unos clarinetes por allá. Percusiones unos momentos después. Guitarra, una pedal steel, arreglos de viento, piano. La calma otra vez. Un órgano Hammond y el despertar. Distintos climas para una obra en la que adentrarse con demasiada facilidad, compleja en su interior pero simple en la cobertura, tan simple como para que lo entienda y la disfrute un niño. Por sus características podría llamárselo a esto americana. Si es así, la etiqueta cobraría un nuevo significado. Son muchos los colores que hay dentro de este álbum, muchos los olores, muchas las texturas, mirando siempre a la tradición y menos a la modernidad. Sé que la comparación no le gustará, pero es como un “Eureka” sin voces.

Es de esperar que en el futuro no tengamos que esperar tanto par tener que oír de él. Entre la vorágine actual, con producciones siendo editadas cada día, siempre es necesario volver a los clásicos, y O’Rourke ya es uno de ellos. “The Visitor”, su hijo, también lo es, y lo es además de esa música que desde hace mucho que existe, hijo de ese folklore del norte tan rico y variado, tan lleno de matices. Una travesía de treinta y ocho minutos por Norteamérica de la mano del noble Jim. Nuestro amigo fiel, ese que no defrauda, ya sabemos que nunca se ha ido, que siempre ha estado allí, pero de todas formas agradezcamos que, en cierta manera, lo tenemos de vuelta con nosotros.

hawái.








Around The Well
Sub Pop, 2009

Es habitual, cuando el orden no es algo que uno haga de la mejor manera, cuando el desorden es la forma natural de organización, encontrarse con objetos esparcidos por la habitación. Cuando esos objetos son tantos que llegan a estorbar, es común enviarlos al sótano: the basement tapes. Sin embargo, tarde o temprano, llega el día de archivar esas viejas cintas, dejar que la luz del sol entre por la ventana, limpiar el polvo que el tiempo ha puesto sobre ellas, sacarlas de ese sótano y llevarlas nuevamente a la superficie. From a basement on the hill, from a basement to the hill.
Algo parecido a esto es lo que Sam Beam ha hecho este año. Ha recogido viejas canciones y las ha reunido en “Around The Well”, disco doble –triple LP–, material suficiente para aguardar su nuevo trabajo, posiblemente a editar el 2010. La estructura es claramente distinguible: la primera parte se compone de grabaciones caseras, muchas sin editar, y que reflejan el estilo de grabación que primeramente tuvo Beam, aún con cierto miedo a perder la precariedad de la baja fidelidad –“No estaba nada asustado cuando entré en ese estudio. Lo único que quería era que la tecnología no interfiriera en mis canciones, que no echara a perder la intimidad de sus melodías” comentaba después de registrar, por primera vez en un estudio, su segundo disco “Our Endless Numbered Days” (Sub Pop, 2004)–. La segunda parte, con Brian Deck (Califone) como productor, pasa del amateurismo a la profesionalidad. Pues bien, en esa primera parte están aquellas canciones frágiles, las que nos descubrieron a ese cantautor tradicionista, en esa época todavía con residencia en la soleada Miami, a pesar que el sonido dijera otra cosa, indicara otro lugar: campos de algodones a un costado del Mississipi. Muchas de ellas desembocaron en “The Greek Drank The Cradle” (Sub Pop, 2003), muchas de ellas no. Esas se encuentran en este primer CD, donde la tecnología no interfiere y se conserva la intimidad de las melodías. Canciones como “Morning”, “Hickory”, “Swans And The Swimming”, “Friends They Are Jewels” –“Sirve tu té amargo/ Para nuestro dulce, huésped de licor/ Piedras pulidas y perfectas/ Pero la brisa los golpea a ambos/ Así que baja tu pistola, Granny/ El deber de los hombres nunca te perteneció/ Cuando frunces tus cejas, Granny/ Tus amigos, ellos son joyas, dos veces tan hermosas y pequeñas”–, apropiaciones de bandas ajenas a lo que se supone es el sonido de Iron And Wine, bandas como Stereolab (“Peng! 33”), The Flaming Lips (“Waitin’ For A Superman”) y The Postal Service (“Such Great Heights”), además de una de su primeras composiciones, “Sacred Vision”. “Preferiría estar completamente solo/ El perdón es veleidoso cuando la confianza es un quehacer/ No es cada pecado que sea purgado/ La oí hablar suavemente, luego no la oí más” susurraba Sam. “No hay forma de crecer que no duela/ Ella gruñó desde la estación, luego colgó el teléfono”. Perdón por lo confesional, pero es que, no sé, debo decirlo. En ese momento, al oír esa frase, impulsado por el bostezo del sueño y por la verdad de lo evidente llegué a llorar.
Segundo CD. Una pequeña afirmación: todo músico cree que tiene que crecer y lo necesita. Iron And Wine no es la excepción. Sus primeras grabaciones están bien, muy bien. Pero necesitaba ir un paso más allá. Lentamente fue avanzando. El primer hito fue “In The Reins” (Overcoat, 2005), el mini LP compartido con Calexico –“lo que más me impresionó al trabajar con ellos fue cómo dejan espacio para las contribuciones de los demás y cómo eso hace que las canciones puedan cambiar mucho de una interpretación de otra”–. Su siguiente y gigante paso fue “The Shepherd’s Dog” (Sub Pop, 2007) –residencia: Austin, Texas–, un trabajo donde ritmos tercermudistas se inmiscuyen y se apoderan de su folk de alcoba. El joven ha madurado. Esta segunda parte muestra ese tránsito. “Communion Cups & Someone’s Coat” (“Habla de ayer y ellas te la mostrará/ Hermanos fotografiados en ropas duras/ Di mañana y ella te dirá ‘ven, encuéntrame en la playa, y no habrá luna’/ Pero di hoy/ Y ella besará tu cara/ Y tal vez lo olvidará/ Habla de ayer como una barata de cordones de zapatos/ Ella pateará el auto y encontrará a sus amigas/ Di mañana y luego ella describirá algunas viejas copas de comunión y la chaqueta de alguien/ Pero di hoy/ Y ella podrá mostrarte el camino/ Y guiarte a casa”) y “LoveVigilantes” (New Order), “Belated Promise Ring” y “Sinning Hands”, “No Moon”, “Serpent Charmer” y “Carried Home” –estas tres últimas provienen, claramente, de aquellos días de “The Shepherd’s Dog”–. “The Trapeze Swinger”, el final del camino, desde donde se extrae la frase que titula el disco, esa de “In circles ’round the well and where it spells”, y donde dice otras cosas más –“Por favor recuérdame con cariño/ Oí de alguien que aún eres bella/ Y luego vinieron a decirme que las puertas aperladas/ Tenían un elocuente grafiti/ Y por favor recuérdame como en ese sueño/ Que tuvimos como bebés de alfombras quemadas/ Entre los árboles caídos y fuertemente dormidos/ A un lado de los leones y las damas/ De Dios y Lucifer, un chico y una chica/ Un ángel besando a un pecador/ Un mono y un hombre, una banda de marcha/ Todo alrededor de los asustados trapecistas”–.
“Es posible que mis primeras canciones llegaran de un modo más luminoso y que con ellas buscara una especie de paz, pero incluso eso lo hago a veces… Desde luego, no escribo para huir de la realidad”. La luz y la paz, el encuentro con la realidad, las imprecisiones fruto de una vida de indecisiones hechas suyas. “No hay forma de crecer que no duela”. Todos cantando alrededor del pozo.







Escucha El Sueño del Esquimal, los jueves desde las 21 hrs, transmitiendo desde Radio Placeres 87.7 fm para Valparaíso y sus alrededores, también online para el resto de este y los otros mundos.




abril 14, 2010

El Sueño del Esquimal #286, jueves 22 de abril.




Estimados amigos y amigas del Sueño Esquimal, para esta ocasión hemos querido partir con 2 jóvenes artistas chilenos y sus atractivos parajes sonoros, escuchando y escuchando nos encontramos con estas canciones especiales, algunas inéditas otras colgadas por ahí en algún sitio.

En primer lugar programaremos a JP Rozas, músico santiaguino que conocieramos junto a La Orquesta Densa Del Doctor Mario, su banda estable, ahora nos ha enviado 2 nuevas creaciones, con las que entramos nuevamente en el universo de pop extraño que realiza, sugerente juego de realidad y recuerdos, un sonido que re-inventa la canción pop así tal como la conocíamos, a su manera JP Rozas indaga en el sitio vanguardista dejado por Spinetta, Bowie y Zappa, haciendo coincidir los aspectos simples de una canción con elementos dramáticos, infantiles y más búsqueda Fluorescente.

Luego oíremos al sanfelipeño Milton Mahan (Denver, De Janeiros) con su proyecto solista, Nueva Orleans, pasando de la canción reposada con guitarra acústica hasta pinceladas de synth-pop balsámico, siempre acercándose a todo con una sensibilidad arrolladora, hermoso trazos de una creación super inspirada que habla de la calle, la infancia y las vicisitudes cotidianas del ser chileno, sonido e imágen van de la mano en una comuniòn perfecta, realmente una música muy bella.











A 5 años de haber publicado su disco debut homónimo, el quinteto noruego Serena Maneesh vuelve a la carga, esta vez envuelto en el halo misterioso del sello 4AD.
"N°2: Abyss In B Minor" es un manantial de ruido borroso, 8 temas en 37 minutos, la mayor parte de este tiempo somos sorprendidos por estructuras desacomodadas y pozos sonoros experimentales, turbios, enmarañados, inconducentes, sólo basta escuchar la partida con "Ayisha Abyss", 7 minutos de psicodelia post-industrial, nadie podría quedar indeferente digiriendo este veneno, los únicos momentos de luz lo entregan las voces de los hermanos Emile e Hilma Nikolaisen, a la manera como Kim Gordon o Bilinda Butcher embellecían el noise de Sonic Youth y My Bloody Valentine respectivamente, el mismo efecto acá cierra el pentagrama de cada canción.
No son melosos, como buena parte de la nueva camada de bandas shoegaze o noise-pop, y eso se agradece, se siente ese necesario estremecimiento sacado justamente desde su centro ruidista duro y exploratorio, muchas veces descolocando al auditor con sacudidas y cortes profundos, es verdad que acá se utilizan ciertos recursos tomados de "Loveless", pero están mutados, afeados y hasta cierto punto destruídos, sólo queda un tufillo o polvito de estrellas en algunos finales espaciosos como en "Reprobate!" .
Especial atención se debe tener con la delicada "Melody For Jaama" (y ojo que dije 'delicada' no melosa), atmósferas saturadas por zumbidos y viento blanco, en las cuales flotan drogadas las voces de los gemelos Nikolaisen, cascada de distorsión por supuesto también en uno de los mejores momentos del disco, y porque no decirlo de hace bastante rato.
Hay harto caos y psicodelia descontrolada en la onda de The Telescopes, los primeros Primal Scream y Spritualized, tragos muy recomendados como "Honey Jinx", una especie de lluvia ácida que cae sin miramientos, espesa y adictiva, guitarras calcinadas, percusiones minimalistas a la usanza velvetiana y vocalizaciones apocalípticas, estallidos en el cielo y grandes nubes en el horizonte.

Motor turbinado para despegar desde el vaciamiento.


Raúl Cabrera Hidalgo.






SHOGUN
El Brujo
luna, 2010


Siempre es un deleite caer en el pozo de Christian Heyne y su proyecto personal Shogun, aparece cada cierto tiempo para volver a dar esa dosis de amargura arrastrada y embrujada también que traen sus canciones o 'estructuras de dolor'.
Desde la pieza cerrada, Shogun se asoma casi invisible, para dejar vestigios de un momento preciso de tiempo, polaroids difusas tomadas de lo más insano de lo cotidiano, el amor, la muerte, las contradicciones y las desventuras son claros focos de su lírica, las que deja descansar entre atmósferas y espacios sonoros casi siempre nocturnos, lentos, brumosos o sencillamente turbios.
Comulgando con "El Brujo" en 27 minutos, 7 canciones que no se hacen cortas, cada una es una especie de-construcción emotiva, vomitan todo sin pudores, luego de tanto ir y venir, el músico (y productor) santiaguino ha creado un espacio-espejo super distintivo y confortable a pesar de la espesura.
Comenzando la andadura con "Uncionextrema", canción austera que se va cargando con ambientes oscuros y voces superpuestas, "... un perro negro lloró y lloró ayer, los huesos rotos, mi hermano lo durmió, atreviesa mi corazón", y así nos vamos envolviendo en ese canto difuso de Heyne, en ese abismo grande.
Luego en "El Sabor De La Mentira", se viene el recuerdo de sus discos anteriores como "Alma" (1999) y "La Rata" (2004), sencilla estructura de guitarra y percusion marcial con ruidillos en la lejanía, donde lo más importante es el texto, la historia y ahí vamos de nuevo, "... este es tu sabor, el sabor de la mentira, se duerme entre los dos, llorando por las noches, y sabes que me excita, y sabes que me hieres, y sabes que te llevo por medio de la hiedra, y sabes que despierto y aún estoy sangrando, y sabes que te odio por todo tu amor... déjame olvidarte", vaya declaración, fuerte, a la vez una gran y bella canción, el sonido de la lluvia va unido a "Ruinas", más zumbidos distantes y manto vocal etéreo, vestigios de Christianes (su antigua banda) y Cocteau Twins, podría ser, terminando en un reflejo de la urbe, algo dark.
En cambio "Tibio", es justamente eso, calidez y cercanía, el juglar se enternece sin separarse jamás de la soledad, así como en "Las Palabras", nos deja rastros de donde podría venir esa forma de escribir tan especial, "... las palabras son monstruos que salen de mí, cuantas veces quisiera perder, para verte reír".
Cierra este registro corto en forma genial con "El Viento", amplitud y dolor, nunca hubo un sonido tan depurado para representar la tristeza intensa, esa que no se va con ningún día, Shogun nuevamente dejando su marca, se entiende el tiempo que deja entre sus publicaciones, no es fácil derramarse de esta manera.

"El Brujo" lo ha colgado a principios de 2010 en su web, junto a un juego binario, ya no se puede descargar, abrá que esperar su formato físico y material, si es que lo hay en todo caso.


Raúl Cabrera Hidalgo.








Coincidiendo con el lanzamiento oficial del ambicioso disco triple de la absurdamente talentosa Joanna Newsom me tomaré la atribución prematura de afirmar que será de lo mejor de escucharemos en el 2010. En su casi utópica tarea de reafirmar el enorme potencial demostrado en el bellísimo y medievalesco "Ys" de 2006 (uno de mis personales favoritos de la década) la californiana sorprende en cada una de las 18 canciones de "Have one on me" invitando a comparaciones inmediatas con Joni Mitchell en sus momentos dulzones como "On a Good Day" o la previamente escuchada vía Youtube "Jackrabbits". Su inseparable arpa sigue siendo el eje musical mientras su mágico encanto atemporal y su especial lírica adornan cada rincón del album. Como una obra de arte (en este caso una de más de 2 horas) resulta un tanto inocuo tratar de describir los terrenos y matices que abarca ya que es su paleta es tan amplia y su voz ha ganado tal profundidad que lo que en un principio podría tomarse como sobrecogedor resulta con cada escucha algo tan especial como es vasto, un disco para regresar a cualquiera de sus partes y simplemente perderse ahí.


tosterbrosters.blogspot.com






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Tokatas, tokatas, tokatas















abril 12, 2010

The Dark Side Of Autumn, jueves 15 de abril.


Hoy les ofrecemos un programa especialmente pensado para el tiempo frío y los ojos nostálgicos, ruido y canción hermanados entre sombras, jóvenes artistas de variadas vertientes sonoras, tratando de componer la oda del viento y el abandono definitivo de la luz.







SALEM
Ohk

big love records, 2009








CULT OF YOUTH
Cult Of Youth

axioma product, 2007








HAVE A NICE LIFE
Time Of Land

enemies list home recordings, 2010








PINK PRIEST
Cold Rock

kimberly dawn recordings, 2009








AWEN
FUTHARK

cd-r, 2007








LOVESLIESCRUSHING
Girl. Echo. Suns. Veils

projekt, 2010








GLEN JOHNSON
Institutionalized

secret funny hole, 2009








ALTAR OF FLIES
Permanent Cavity

ideal recordings, 2010








U.S. GIRLS
Go Grey

siltbreeze, 2010








ZOLA JESUS
Stridulum

sacred bones records, 2010








TWIN CRYSTALS
Twin Crystals

needs more ram, 2009








A WEEK A WEEK
Abandon

list records, 2010








CHRISTIAN DEATH
Catastrophe Ballet

l'invitation au suicide, 1984






Escucha este programa especial de El Sueño del Esquimal, hoy jueves 15 de abril desde las 21 hrs, transmitiendo desde Radio Placeres 87.7 fm para Valparaíso y sus alrededores, también online para el resto de la aldea.




abril 06, 2010

El Sueño del Esquimal #284, jueves 8 de abril.




Lentamente la luz retrocede, entregando el sitio al inspirador legado del frío y la nostalgia, serán señales u olvido en las piedras las que atormentan, por ahora sonreímos para dar vida al pueblo deshabitado.






FOUR TET
There Is Love in You

domino, 2010

Kieran Hebden el perfecto constructor de ambientes escondido tras el nombre de Four Tet, nos regala un nuevo jardín de descanso, brillante ejercicio de sonido electrónico inteligente, que se transforma en la visión de un mundo mejor, esta vez amable y sintético.
Séptimo disco de estudio para algo más de una década, en "There Is Love In You" se refleja el camino recorrido, acá se intervienen estilos para muchos distantes como podrían ser el deep-house y la abstracción, un pulso refinado va dando vida a plataformas de sonido maquinal muy placenteras, pequeños destellos y refugios que Four Tet ofrece con sencillez.
"Angel Echoes" es un principio que ilusiona y hace olvidar cualquier mal rato, imposible es no dejarse llevar por este organismo luminoso que se contorsiona junto a tí, belleza y pureza se confunden cerca del sol, el baile es inminente, no por apuntar en la lejanía, Four Tet se olvida del movimiento primario. "Love Cry" toma una ruta ascendente y sorpresiva, partiendo de la hondura minimal, traspasa laberintos robóticos para llegar a una planicie dance intuitiva y cautivadora, buen orgasmo mantenido junto a samples vocales dibujados con acierto.
Luego retorna la mirada sideral, "Circling", folktrónica intervenida por el recuerdo de Boards Of Canada, espacioso remanso desde donde contemplamos el movimiento certero de las nubes y los cuerpos estelares, cada vez más alto hacia el cosmos definitivo, el sonido que se transforma en imágen instantánea, magia natural.
Cruzamos un puente sonoro de 12 segundos llamado "Pablo's Heart", para adentrarnos es uno de los momentos más fascinantes del disco, la movida "Sing", minimalismo adictivo que nos sacude por más de 6 minutos, adornando todo con unas etéreas voces esquimales que cierran el círculo blanco encantado.

Four Tet marcando de nuevo la cancha, el piloto que regresa cargado de cielo y otras formas de acercamiento para el ruido artificial.


Raúl Cabrera Hidalgo.










Cuarteto británico formado en Southend, el año 2008 debutaron con "Beat Pyramid", uno de los discos más creibles dentro de la dormilona escena que trató de revivir el post-punk.
Fieles a su actitud contestaria, la banda liderada por Jack Barnett ha licenciado un trabajo donde ya nada queda de aquel sonido, han mudado de piel, ahora se ponen la escafandra y se aprestan para bajar hasta un mundo sonoro abisal.
"Hidden" es oscuridad, mal gesto, espesura y destrucción, todo soportado en orquestaciones punzantes y ritmos infectados, voces de ultratumba que combaten cualquier atisbo de luminosidad, todo acá es enfrentamiento, rigor, pareciera una vendetta contra el tiempo que corre, la necesaria vuelta de mano o su reflejo nefasto.
Ópera fantasmal que parte con la instrumental "Time Xone", vientos que se lamentan, la calma sospechosa que anticipa un gran descalabro, lo único calmo que contiene esta placa, porque ya en "We Want War", desde el nombre sentimos el corte, la atmósfera se vuelve asfixiante, la orquesta de los malos presagios se esconde detrás de ritmos hip hop y dancehall, para manifestar la gran herida, Barnett y su voz se arrastran desafiantes, mientras todo tiembla desde dentro, coros infantiles y ruidos de sables desenvainados acompañan los 7 minutos de violencia auditiva.
These New Puritans no dan un paso adelante con este disco, si no que se saltan todas las estaciones establecidas, para crear un patrón propio de acción.
"Three Thousand" es truculenta y rapera, como si Tricky regresara a la pandilla, entrecortado tratamiento junto a los trombones que resuenan maliciosos, teclados de iglesia preparan la despedida.
Luego de un fugaz 'holograma', retornan las sombras y las percusiones desbordantes, para las que han usado incluso taikos japoneses de 2 metros de altura, golpeteos metalicos en "Attack Music", otro de aquellos momentos donde el miedo se toma tu atención, ahora Barnett es acompañado en voces por Heather Marlatt de los satánicos Salem, hasta los colaboradores usan vestimentas góticas, todo conduce hacia el gran mal, es inevitable y tropezamos, será por susto o gusto, pero a esta altura la oscuridad nos ha tragado por completo y disfrutamos.
"Fire-Power" y "Orion" son dos combates más, habrá que preguntarse que pasó para que una banda tan novel haya querido encerrarse en este subterráneo devastado, pozos sonoros explorados anteriormente por Scott Walker, Joy Division y los duendes perversos del sello Fönal, lo único cierto es que "Hidden" es un manifiesto ocultista lleno de talento y precisión, pasará mucho tiempo para que volvamos a descansar en paz, lejos de los espamos que deja esta audición.

Biblia negra que contó con la producción de Jack Barnett y Graham Sutton, sí el mismo, líder de Bark Psychosis y Boymerang, por algo será.


Raúl Cabrera Hidalgo.










Un fenómeno que viene sucediendo hace ya varios años en Santiago, se podría decir que en la úlitma década y más intensamente en la última mitad, es la creciente proliferación de proyectos musicales, bandas, solistas, que a su vez van formando escenas, colectivos, sellos independientes, hermandades, grupúsculos y toda suerte de uniones y organizaciones espontáneas, muchas veces con los mínimos recursos, pero con lo más importante que es una creatividad desbordante sin complejos ni pretensiones, que junto a una calidad compositiva innegable, sea autodidacta o de escuela, y sumado a una herramienta indispensable en estos casos como es la internet para una rápida propagación, retroalimentación y formación de redes reúnen lo necesario en muchos casos para impulsar una plataforma musical que tiene el potencial de llegar muy lejos.... se pueden nombrar varios sellos o colectivos que han estado haciendo un trabajo importante en esta materia en este siglo del fin del mundo, como quemasucabeza, jacobino discos, neurotyka, horrible registros, productora mutante y pueblo nuevo, por nombrar algunos... pues bien, ahora es el turno de MICHITA REX, un grupo de amigos músicos colaboradores y creadores que ya vienen sonando hace rato, que han unido fuerzas y armado este colectivo o netlabel que rápidamente ha dado qué hablar; lo lanzaron este verano recién pasado para el día de los inocentes y sin más rodeos, publicaron su primer compilado en el despertar de este año 2010, un excelente y apocalíptico regalo de año nuevo: Michita Rex Vol.1: Música para el fin del mundo (siendo amigos del Banco Mundial, ya estarían al tanto de las catástrofes que se venían...). Este espíritu de fin del mundo de algun modo se ve patente en varios de los tracks que componen esta compilación, con harto pop sintético, también dream pop, algo de folk, electrónica y experimentaciones también. Empezando por el aire de misterio y oscuridad que envuelve a "Su merced" (Embajadores) que bien podría ser parte de una banda sonora de David Lynch, sobre todo cuando está la voz de Danae Morales evocando a Julee Cruise, también recuerdan a músicas de otros tiempos como Black Tape for a Blue Girl, o Lycia, en su oscura elegancia. Fakuta por su parte -una michita rex fundadora e impulsora- también inyecta una atmósfera inquietante a su synth-pop en "Las Partes", con su orquestación repetitiva y punzante, hace pensar en otras compositoras brillantes como Björk o Juana Molina (guardando las diferencias de estilos y antigüedad), o como la misma Dadalú, que también hace lo suyo en "No Entiende" con unas bases que se sienten quizás más oscuras e incisivas que de costumbre, pero igualmente originales y efectivas. Además de la amistad, a Fakuta y Dadalú las une hace tiempo los proyectos musicales; ambas son parte de World Music (junto a Danae Morales también), y Fakuta a su vez acompaña en vivo a Dadalú (junto a Nawito como los Pat Smear). Felicia, que es colaboradora también de las dos (al igual que una de Les Chicci junto a Sebastián Sampieri de Embajadores, y se podrían seguir haciendo conexiones interminables....) aquí nos sorprende con una hermosa y dramática composición propia para cello y acompañamiento que suena ideal para sincronizar con imágenes a lo Philip Glass en Koyaanisqatsi y obras del estilo. Los buenos momentos de este disco no se acaban, como "Inca Love Song" de Niños del Perú (Sampieri y Morales de Embajadores), una especie de dream pop oriental (o andino) genial en su trabajo vocal (inevitable pensar en Cranes por momentos) y en su cristalina orfebrería sonora. Otro que no se pueden dejar de destacar es el drama sintético de Nva Orleáns (con voz invitada de Fakuta y que cierra de excelente manera a este disco), uno de los proyectos de Milton Mahan (Dënver), que también se luce en De Janeiros (junto a Pablo Muñoz de $990) quienes debutaron con su LP "Plateado", la segunda referencia de Michita Rex, y aquí nos dejan como muestra Montreal donde capa a capa sintetizan un sonido tan bailable y melódico, como denso y experimental. "Música para el fin del mundo" es una muestra de un sello o colectivo que no hace más que prometer buenos augurios, a pesar de lo contradictorio que pueda sonar dado su título... un disco disfrutable de principio a fin, sumando a lo ya mencionado, canciones de dulce inocencia como la de Mariana Montenegro (Dënver) o Florencia Lira, momentos instrumentales bellos y más experimentales con Nawito Dúo y Valentina Villarroel, otros más bizarros o lúdicos, como Ivo Vidal y Escudero. Sin olvidar el maleficio ocultista de Bongo Bongo... que nos vuelve a recordar que este es el fin.


Viter Suit.










Retorno de la niña perdida del pop japonés, la mitad de Cibo Matto, multi-instrumentista, compositora, productora y colaboradora de gente como Yoko Ono, Sean Lennon, Thurston Moore, Beastie Boys y tantos más.
Radicada hace años en New York, ha sido observadora y participante privilegiada de las diversas corrientes musicales y artísticas de estos tiempos en el hervidero de Brooklyn.
Por lo que "Heart Chamber Phantoms" es un fiel espejo de todo aquello, un trabajo selvático, expansivo y liberador, donde se desenvuelven muchos sonidos y estilos, tomando a la experimentación como movimiento primario en esta cración, envuelta además por un manto cosmopolita que de seguro aportan los múltiples músicos que en ella conviven.
Partiendo por la inductiva "Phantom With An Amor", con esos bronces venidos del free-jazz, que se van desintegrando en un ambiente claustrofóbico y animal, sobresalen los detalles electrónicos en esta especie de obertura distante.
Pasamos a la vibrante "Hydrosphere", más concisa, cuenta con la guitarra psicodélica de Shimmy Hirotaka y la trompeta ezquizoide de Michael Leonhart, Honda se esmera en los sintetizadores y samples, mientras la base rítmica sincopada le entrega un aspecto nocturno y bohemio al rumor generalizado.
Ahora en "Last Night, Late, By The Lake" encontramos ambient primitivista, arcano, Sean Lennon en las percusiones conectándose con la tierra, la esencia se manifiesta seductora y lenta, casi invisible va ganando terreno. Yuka Honda reconoce que ha recurrido a memorias, sueños, deseos y emociones para dar vida a este tercer disco solista, y se nota, increíblemente desde los sonidos disgregados y traslúcidos aparece una fuerza fantasmagórica que atrapa, energía vitalista que se mueve entre zumbidos y pulsos minimales para crear un nuevo mundo.
Alejado, super real.


Raúl Cabrera Hidalgo.









AIR
Love 2

aircheology-virgin, 2009

“Camino a la luz del cielo, donde el tiempo no importa”. Nuevo capítulo, el sexto ya en esta serie de discos en que el dúo francés sigue buscando el éter, a través de sus pequeñas canciones, tan oníricas, en algún lugar entre estar despierto y estar soñando. “Love 2”, el nuevo capítulo, implica, en cierto modo, un regreso al pasado, un retroceso en el tiempo hacia 1998, cuando publicaron el lejano “Moon Safari” (Source-Virgin) –“En este álbum volvimos a ser nosotros dos, así que fue una buena manera de hacer la banda más sólida, debido a que habían menos personas involucradas y alrededor nuestro. Cuando comenzamos éramos solo los dos. Con este álbum tenemos la misma sensación”–. Y esto por dos motivos. Por una lado, el sonido; por otro, la reducción del núcleo. En todos y cada uno de sus trabajos existía la presencia de un gran número de colaboradores (instrumentistas, vocalistas), y en los dos últimos contaron con la ayuda en la producción de Nigel Godrich (Radiohead, Beck). Pues ahora, además de Jean-Benoît Dunckel y Nicolas Godin, en los créditos sólo notamos la presencia de Joey Waronker (batería), junto a alguien más, alguien no humano: Atlas. Ese es el nombre del estudio que han construido en París. “El tercer miembro fue el estudio. Para cada álbum, hay una nueva colaboración, o algo nuevo, nuevos equipos, una nueva máquina. Siempre hay algo nuevo, y lo nuevo fue el estudio… Es como nuestra nave estelar y nosotros somos los capitanes de esta nave y podemos llevarla a cualquier lugar que queramos”.

Godin, Dunckel y su starship, camino a la luz del cielo, de safari por la luna. “Love 2”, su nuevo destino, se aproxima a ese primer trabajo, en lo aparentemente simple, y en lo evidentemente melancólico, pero sobre todo en la calidez y en la cercanía, que nunca han perdido pero que no siempre es patente. También suena mucho más vigoroso, eso se nota y ellos lo notan. “El álbum es mucho más energético, vivo y suelto. Pensamos que suena fresco y queríamos que todo fuera fresco. No intentamos llevarlo en una dirección consciente, solo tratamos de producir algo que fuera vivo y tuviera energía… Ahora, por primera vez, las canciones nacieron dentro del estudio, asé es que tienen más energía”. Otro pariente cercano, de su propio círculo, es el tristemente infravalorado “10.000 Hz Legend” (Source-Virgin, 2001), un disco duramente criticado al que pocos le vieron el valor que realmente teníay tiene. En él existía, junto con su liviandad ya característica, esa fuerza de la que hablamos ahora, y ya contenía alguna de las ideas que en el futuro cercano plasmarían en sus obras mayores, así como su simpatía por el krautpop (tan solo recuerden “Don’t Be Light”) que aquí se logra oír en varios de los tracks. De esta manera, en su nuevo hogar, más la presencia que se nota y mucho de la batería, y sus muchos sintetizadores y equipos añejos –“we play the machines and the machines play us”– Air construyen doce canciones sin un concepto fijo más que el que han tenido siempre: ser el reflejo de las nuevas ciudades modernas y frías haciendo lo opuesto, construyendo canciones vaporosas y cálidas, de atmósferas evanescentes. “Do The Joy” (“El mundo está al borde/ Al borde de la extinción/ El fin de una era/ El fin de un género/ Alégrate/ Grita/ Llora/ Ríe”: el escapismo como forma de supervivencia) y una marcada línea de bajo, “Be A Bee”, surfeando en un cohete sobre el patrón típicamente alemán, “Missing The Light Of The Day” y un piano muy parecido al de “Pocket Symphony” (Aircheology-Virgin, 2007), una especie de “Once Upon A Time” pero más relajada, el instrumental “Eat My Beat”, el pop pintado de África de “Night Hunter”. Estos son los momentos más despiertos del disco. Del lado de la canción frágil y la melodía quebradiza, “So Light Is Her Footfall” –“ So light is her footfall/ She walks like a bird/ She’s an angel/ Such a familiar stranger/ I wish I could help her/ She’s in danger/ She’s all alone”– o la visión que Air tienen de Inglaterra, “Heaven’s Light” –“queríamos lograr la sensación de escalar alto y más alto dentro de la luz, pero con esta especie de melancolía”–, “Sing Sang Sung”, folk-pop de plástico originalmente destinado al “5:55” (Because Music, 2006) de Charlotte Gainsbourg. Finalmente, del lado del sueño, “Love”, el bajo de Nico paseando de un lado a otro, ruidos selváticos, la voz –especialmente bello el paso del vocoder en la primera línea a las múltiples capas vocales de Jean-Benoît en las restantes– cantando repetidamente “Amor, amor, amor, amor”; “Tropical Disease”, cuya primera parte bien podría pertenecer a los tiempos de “Premiers symptômes” (Source, 1997), cuando se dedicaban a recrear viejas bandas sonoras de filmes de serie B: un cóctel de sonidos vintage, flautas, vibrafónos, saxos, y otra de sus líneas sencillas y de un lenguaje universal, el del pop: “Woman/ Make me feel warm inside” (“No podemos hacer frases complicadas porque de otro modo cometemos errores todo el tiempo”: sinceridad y humildad ante todo), y “You Can Tell It To Everybody”. El poder de la música para transportarnos a donde quiera llevarnos. En un momento estas dentro de una película, y ahora estas unas cuantas millas más al oeste. Una canción de tempo distendido y somnoliento cuya melódica nos lleva de Francia directo hasta Kingston (Jamaica), de hoy a mediados de los setenta, tocada por los labios y las manos de Augustus Pablo.

Dunckel y Godin siguen haciendo música tan elegante, tan llena de coolness como lo han hecho antes, y seguirán siendo menospreciados y mirados como falsos y artificiales por lo mismo. Pero mientras a ellos no les importe todo está bien, y todos lo estaremos. Mientras muchos insisten en ver el suyo como un sonido vacío y sin contenido, que no dice nada, otros vemos algo distinto. Vemos el reflejo del vacío, en donde el fondo ha sido reemplazado por la forma. Pero aún así, negar eso, ese sonido, implicaría en el fondo negar casi toda la música moderna, la seria y la que no lo es tanto. “Love 2” continúa ese sendero, buscando y alcanzando la luz, creando esos ambientes sintéticos pero que logran dar calor, tal vez un peldaño por debajo de “Talkie Walkie” (Source-Virgin, 2004) y “Pocket Symphony”, pero muy por encima del resto de lo que se hace actualmente. Son el arte de hoy. El arte de hacer canciones cremosas: dulces, suaves, pegajosas, tan efímeras que se deshacen en tus manos minutos después de entrar en contacto con ellas.
El arte de hacer pop.


hawái.





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