mayo 29, 2011

El Sueño del Esquimal #322, jueves 2 de junio.



Más allá de las colinas está creciendo un rumor, más allá de los pastizales y el humo de las poblaciones, aparecen niños, nuevas ganas y actitudes aplastantes.







BILL CALLAHAN
Apocalypse

drag city, 2011

Cuando el tiempo transcurre, cuando las corrientes artísticas se suceden y el viento golpea con firmeza, son pocas las emociones que vuelven intactas desde el espejo adornado, en ese eco imperturbable encontramos a Bill Callahan y su creación, desde los tiempos de Smog que hace gala de una profundidad musical que aturde, certeza y austeridad, liberación y delicadeza, todo se concentra aquí, las huellas firmes de uno de los compositores más importantes de nuestra época. "Apocalypse" es una nueva flor que se abre en el desierto, en la desesperanza, el muchacho de Maryland y su voz, el sacudimiento, la vida que se desliza entre canciones áridas, sinuosas y afectivas, continuando con perfección una trilogía que parte en "Woke On A Whaleheart" (2007), seguido por el celestial "Sometimes I Wish We Were An Eagle" (2009), Bill Callahan y su apocalipsis personal, el acercamiento sensitivo de Smog con nombre y apellido.
Partiendo esta obra de siete cortes con la oscura "Drover", guitarras atormentadas cruzando la carretera de folk aislado, la voz de Callahan transmite angustia y desencanto, percusiones crudas de Neal Morgan que adornan el pedregal, una belleza pálida envuelve este atardecer reflexivo, musicalidad robusta, intensidad y country rock de mala semilla. En "Baby's Breath" se apoya en la pausa, en el magnetismo de su voz, aquilibrio y distancia, mostrando al cantautor que peregrina en su lírica instintiva, más aún con la irónica "America!", donde se burla del fastuoso orgullo patrio norteamericano, las tropas, la fuerza aérea, notamos a un Callahan insurgente, apestado de la mentira gringa, los intereses económicos, las muertes.
La segunda parte del disco es más lenta, más intimista también, canciones como "Riding For The Feeling" que se mueve por una neblina nostálgica y bella a pesar de todo, la desilusión de una estación terminal, lágrimas que se amontonan en la fuente. Sentados junto al artista notable, el hombre sensible que observa el horizonte y las multitudes, "Apocalypse", las resonancias de una vieja iglesia. Algo muere.


Raúl Cabrera H.













BORIS
New Album

daymare/tearbridge, 2011

La hiperactiva banda japonesa Boris nos vuelve a sorprender entre retorcimientos y un sonido lustroso que no podemos definir, han viajado desde el noise más perturbador (colaboraciones con Merzbow incluidas) hasta el pop electrónico (J-pop) sin perder nada de nervio y desenfado, Takeshi, Wata y Atsuo se reinventan en cada pasadizo que recorren, es Boris y su "New Album" o quizás deberíamos decir 'nueva música', perdidos entre las atmósferas luminosas de "Hope" y "Party Boy", es como si quisieran agarrar ese polvo estelar dejado hace tanto tiempo por My Bloody Valentine y regalarlo en delicados trazos de arte oriental, experimentan, deconstruyen, mientras caemos en el canto hipnótico de Takeshi. También se atreven con el dance desfigurado en "Black Original", ruido y pop japonés entrelazados como gemelos siameses, les ha quedado perfecto y se entregan al aislamiento de los sintetizadores con "Pardon?", delicado manto protector, una canción de cuna que se derrama entre arpegios de guitarra liberadora muy a lo Boredoms. Luego de la calma ha de venir el ardor, eso es "Spoon", un nuevo acercamiento hacia el aluvión shoegazing, orgíastico, maravilloso, campanillas digitales que ensordecen y otra vez las armonías japonesas cautivando.
Boris toma el equipaje de más de 15 años de creación para tirarlo todo encima de este "New Album", como una especie de re-descubrimiento dentro de sonidos ya visitados, pero sacándole toda la humareda y dejando el brillo, la estática, esa miel sedante de "Tu, La La" que corremos a saborear, no sabemos que pensarán ahora los seguidores de su vena más doom-post-metal (Sunn O))), pero desde el antro esquimal y con un disco tan bien logrado como este podemos decir que al menos nosotros les creemos.
Vuelta de tuerca generosa, el mejor noise-pop venido del Japón.


Raúl Cabrera H.













SEA OLEENA
Sleeplessness
self-release, 2011

Desde Montreal, Canadá, se abre una cortina hacia un universo de ensueño, Sea Oleena es Charlotte una muchacha que da paso al viento y al silencio en su música, ha grabado "Sleeplessness" en la más absoluta soledad, alejada de cualquier ejercicio de estilo deja que corra la imaginación y el instinto por estas 7 canciones, ambientes lluviosos por los que deambulan susurros, guitarras cristalinas y grabaciones accidentales, su voz llega con una fragilidad que sobrecoge, el vaciamiento es total, una tenue luz que permanece en la tormenta como el único faro para los afligidos, entre Grouper y Stina Nordenstam, pero mucho más silvestre y distanciada, como si se tratáse de un tesoro guardado por una niña, sonidos orgánicos, cajas musicales, cascabeles y juguetes. El paso hasta otro estado perceptivo, la timidez, la ilusión y la avalancha.

Cartas sonoras de amor para nadie. Nieve.


Raúl Cabrera H.














El regreso de la bestia berlinesa, tan esperado como sorpresivo, y vaya que hacían falta después de más de 10 años en el congelador, Alec Empire bendito seas por despertar ese engendro que revitalizó el zumbido industrioso en los 90s', dándole una nueva cara como hardcore digital o como quieras llamarlo, lo único cierto es que hicieron escuela y la infección ruidista de la escena actual no sería la misma si no hubiesen estado ellos antes.

Atari Teenage Riot reformulados con Empire a la cabeza junto a Nic Endo y un nuevo miembro CX Kidtronik, un verdadero temblor en los cimientos de una escena actual super adormecida y estandarizada, "Is This Hyperreal?" otra vez es violencia sin miramientos, no han perdido nada de suciedad y desgarro, las máquinas arremeten con poder desde la partida en "Activate", una sociedad en crisis, un mundo que se cae a pedazos y ellos vienen para hacer mover a los autómatas, ya no necesitamos maniobras de virtuosismo musical, lo que ahora queda es cortar, dañar y bailar sobre ataúdes. Si no te queda claro entra en la frecuencia de "Blood In My Eyes" y su pulso robótico, anormal, con una Nic Endo con toda la rabia acumulada, grietas, oscuridad y malas vibras confundiéndose en la danza EBM. También "Black Flags" demuestra enfrentamiento, protesta callejera, alianzas que se rompen y una democracia que ya no sirve. "Digital Decay". Descontrol y golpeteo industrial a la mejor manera de Nine Inch Nails y Godflesh en "Is This Hiperreal?", un discurso de revolución que se alza sobre los poderosos, se oscurece el tiempo, mutación y venganza, las máquinas se toman el espacio para hacerlo añicos, puro vómito negro.
Desde ya Atari Teenage Riot son en el gran retorno de 2011, la desfiguración, neblina punk para los años vampiros, cuando la música traspasa los sonidos para convertirse en bandera de lucha. Una necesidad. "Is This Hyperreal?" es como un río de lava acercándose.

El infierno ya está aquí.


Raúl Cabrera H.










3 años de ventisca hawaiana....








La palabra que define a esta grabación es ‘crepúsculo’. Y no se refiere precisamente a la famosa cinta. Crepúsculo es la traducción de la palabra japonesa tasogare, palabra que viene a su vez marcar el inicio de una nueva temporada para la siempre interesante plataforma, ya conocida en este sitio, llamada 12k. En abril del año pasado Taylor Deupree partió con sus maletas rumbo a Japón para realizar una exposición de sus fotografías, ‘Unseen’, en la galería Nadiff. Pero la visita no podía quedarse solo en eso. Además de las instantáneas, se organizó un showcase del sello en la capital nipona, con varios representantes de su roster. Divididos en dos días y en dos lugares diferentes, se presentaron seis artistas, y de ello nace este registro en vivo.

“Tasogare: Live In Tokyo” reúne, además de a Deupree, a los japoneses Minamo, Sawako + Hofli, Moskitoo y a los australianos Solo Andata. Obviamente que por límites de tiempo no cabrían en un solo CD el total de los registros, pero lo que hay adentro de él basta y sobra para asistir a una presentación que por su sonido no parece que se haya hecho en vivo, pero que se nota esta hecha al calor de un local poblado de oídos ajenos. Como dije antes, se trata de extractos de presentaciones, y el primero de ellos corresponde al cuarteto MINAMO, quienes recién habían publicado “Durée” (12k, 2010). Abril 11, la sala, diseñada por Frank Lloyd Wright, Jiyu Gakuen Myonichi-kan. Y lo suyo es una suerte de folk con electrónica, que no folktronica, donde se lanzan a la improvisación tranquil. Pequeños destellos de luz resplandecen mientras las cuerdas de una guitarra acústica tejen unos acordes tiernos, hasta convertirse en unos acordes de música mántrica a la vez que campestre. Abril 10, Templo Komyioki. La audiencia sentada en el piso sobre unos tatami, y sin zapatos, claro. Otra compatriota suya se presenta ante ellos realizando un show en donde destaca una voz de niña sacada de un film de terror para posteriormente adentrarse en una juguetería de sonidos, pequeños ruidos revueltos, grabaciones de aves, sin que esto pierda el carácter íntimo, hasta volver a su voz, esta vez menos oscura y más luminosa. Los responsables de cazar estos sonidos de niños adultos son SAWAKO junto a HOFLI. La forma como que adoptan los instantes finales de esa parte del show, los últimos cinco minutos, calzan a la perfección con lo que sigue. MOSKITOO, la única que hace aquello que llamamos canción, aunque en un sentido bastante amplio. Lo que se hizo fue escoger tres de ellas y unirlas en quince minutos, momentos donde la electrónica quebradiza tiene su lugar. Glitches y demás fallas digitales sobresalen por encima de la voz que aparece a ratos, que alude a parte de ese sonido ya no tan habitual en el catalogo del sello del Empire State, y que sigue estando vigente, al mismo tiempo que trae agradables recuerdos, donde melodías sencillas se inmiscuían entre un telar sonidos mulitidireccionales, siempre al servicio de esas melodías, lo mismo que ocurre en estos quince minutos. Y ahora, de la canción a los ambientes profundos. SOLO ANDATA, en su primera presentación en la isla, se sumergen en las profundidades abisales. Lo que en el excelente “Solo Andata” (12k, 2009) era intenso, acá es simplemente un sonido insondable, el de color más negro de los cinco, o comparándolo con su disco, de un azul marino profundo. El drone oscuro, el ambiente espeso se apodera de la sala. Abril 11, y es el turno del jefe. Poco ya se puede decir sin sonar reiterativo, basta con decir que el norteamericano ya ha alcanzado un nivel donde casi se puede comparar con sí mismo. En vivo, solo con laptop, TAYLOR DEUPREE recurre a su extenso campo de grabaciones, tejiendo una gran red que da vida a una canción extensa y amplia, una suerte de electrónica bucólica, colocando sonidos diminutos por aquí, otros aún más pequeños por allá, que no hacen que esto estalle, pero si somos testigos del esplendor de unas simples notas. Música para el florecer de un cerezo en plena primavera.

Estas grabaciones en vivo desde el Japón exhiben un espíritu de fraternidad y de unión, que con sus distintas variantes, son muestra de una forma de enfrentar el arte, casi siempre en búsqueda de la belleza, muchas veces alcanzándola, el resto rozándola. “Viajamos juntos, comimos, exploramos, nos enojamos, bromeamos, y amamos todo lo que pasa en una semana con un grupo de gente. Recolectando estas grabaciones y tiempos en un disco captura eso para todos nosotros”. “Tasogare: Live In Tokyo”, un grupo de amigos recogiendo sonidos que vienen desde la luz entre el día y la noche.


Hawái.












Otra vez persiguiendo incansablemente aquel sonido que no está, y mirando a la música más como un fenómeno físico, Richard Chartier entrega su último disco, una investigación en los tiempos en que cualquier perturbación sonora que no fuera reconocible era mirada más como un evento extraño. El año pasado Chartier obtuvo una Beca de Investigación Artística por parte del Instituto Smithsoniano, en particular para adentrarse en la colección del siglo XIX de aparatos acústicos para pruebas científicas del Museo Nacional de Historia Americana. Una oportunidad histórica para hurgar en los albores de la música electrónica antes que se pensara siquiera en ella.

Entre los meses de junio y agosto se dedico a registrar estos instrumentos, entrado en las creaciones del físico alemán Rudolf Koenig, en particular en Gran Tonómetro, “una pieza de 670 diapasones que expresa el rango de frecuencia de 260 hz. hasta 4096 hz. El grado de los diapasones se extienden más de cuatro octavas, proporcionando un medio perfecto para la prueba, mediante la enumeración de los golpes, el número de vibraciones de la producción de cualquier nota dada”. Este, como otros fascinantes aparatos fueron objeto del estudio del de Washington durante el cual registro digitalmente para luego editar esos sonidos. “Estos instrumentos que Koenig hizo fueron hechos para visualizar o mostrar como funciona el sonido. Esto es en 1870. En ese tiempo la comunidad científica no tenía realmente interés en el sonido. La acústica era considerada física, pero el sonido en sí mismo aún era considerado una partícula, lo cual es raro cuando lo piensas. Así que mucho de lo que estaba haciendo era probar que el sonido era una onda y no una partícula”. La pieza, ‘Transparency’ –en parte inspirada por la exhibición ‘ColorForms’– fue presentada en el Museo Hirschhorn en octubre pasado usando solo una parte de lo que registró digitalmente en su estadía dentro de los archivos del instituto, recontextualizando la obra de Koenig, disgregando las ondas sonoras en la parte más mínima. “Transparency (Performance)”, la primera de una serie de trabajos basados en estas grabaciones, expone y muestra como trabajan estas ondas ocultas en un ambiente en que la discreción parece ser el concepto. Discreción y atención. Los sesenta y un minutos que se prolonga demanda un estado vigilante, pues la delicadeza de lo que suena obliga a estar atento a cada minuto. Esto más bien parece como un gran mar con pequeñas perturbaciones –se recomienda oír a volumen alto–, muy diminutos sonidos, chasquidos, timbres, tonos. Todo superpuesto de una manera a las que nos tiene acostumbrados, una en que todo fluye, en que la disonancia queda fuera y en que nada sobra ni nada falta. El acto de escuchar deja de ser meramente una actividad trivial, sino un acto en que si uno le dedica el tiempo se convierte en algo sustancial, algo en que podemos percibir los cambios que se producen en el aire mientras algo ahora tan común como un CD suena de fondo, o como lo que sale de él cambia el aire y el espacio. Algo que quizás Rudolf Koenig nunca se imaginó hace mas de un siglo atrás, pero que se hace realidad con su primera colaboración post mortem.

“Aún estoy explorando el aspecto del espacio entre los sonidos”. El interés de Richard Chartier bien podría ser el mismo del físico alemán. Si consideramos que la música se construye entre combinar el silencio con los sonidos, Chartier es un gran artista del sonido, es decir, un gran músico, aunque lo suyo es, cada vez más, buscar esa música recorriendo la distancia la distancia más corta que existe entre un sonido y el silencio. Nunca mejor puesto un título, “Transparency (Performance)” es música transparente, una canción que juega a cazar frecuencias altas y bajas.


Hawái.











SIMON SCOTT
Depart, Repeat
sonic pieces, 2011

Existen ciertos músicos que habitan en la sombra, escondidos a las espaldas de otros, sea por el ego de otros o porque simplemente no quieren aparecer, al menos no de una forma protagónica. En el tiempo que existió Slowdive, Simon Scott era solo su baterista. Disuelta la magia de la banda de Neil Halstead, vino Mojave 3. Pero Simon ya no estaba ahí. Desde ahí en adelante ha seguido creando música, un tanto al margen, primero como Inner Sleeve, luego como Televise, hasta un dúo con Anthony Ryan. No fue hasta recién dos años que se atreve a editar con su propio nombre, y lo ha hecho editando en sellos que han traído nuevos aires a la música contemporánea, hablo de Miasmah, Immune y Low Point.

Esperando un disco más largo, siempre es agradable oír esos discos breves pero intensos, minúsculos y precisos. Hablo de los singles, en especial los 7”. Uno de esos es este, que también aparece en uno de esos sellos de la avanzada escondida, la marca alemana Sonic Pieces –en su catálogo no sobra nada–, con un diseño, obra de Monique Recknagel, jefa del sello, que va a la par con la música. En su otra producción se ha inclinado notoriamente por el ambient y el drone suspendido, mostrando una cercanía con aquella magia de comienzos de los noventa, pero para esta especial ocasión no. Para este sencillo disco vemos y oímos a Simon abordar un género un tanto diferente, el del folk terminal. Por tanto quien esperaba un largo instrumental se sorprenderá agradablemente con estas dos piezas. Con la ayuda del alemán Nils Frahm, quien lo acompaña en piano, sintetizador y glockenspiel, Scott con su guitarra, un xilófono y su voz canta palabras de pérdida, compañía y paisajes yermos. “Never Alone”, la cara A, se construye sobre la guitarra acústica y tan solo tres acordes que se repiten, ornamentado con notas sueltas y una capa de electrónica muy, pero muy sutil. La forma es tan tranquila que apenas nos damos cuenta que algo suena y ayuda a percibir esos detalles, hasta que llega un momento en que la fragilidad se quiebra, la fuerza contenida estalla, el coro se hace etéreo, mientras las manos al piano de Frahm avanzan rápidas e impetuosas hacia un lugar llamado victoria, lugar al que llega la canción. Palabras recogidas entre el ruido musitado: “Down by the water, under the stars / Meet you at midnight to hold in my arms/ Isn’t it funny what we have to share?/ Never alone”. Cambio de lado, y el turno para otra pieza de estudios vacíos. “Left Vehind The World” y de nuevo las cuerdas de nylon, rasgadas se diría que con dolor y resignación por una partida. La melodía llega a ser universal de tan sencilla, y otra vez el alemán destaca por sus arreglos tenues –desde estas páginas avisamos sobre el futuro de Frahm, así como sugerimos visitar su obra: tres de ellas son “7fingers” (Hush), junto a Anne Müller, “Explorer’s Club: 7. Belfast – Reykjavik” (LOAF) y “Music For Lovers, Music Versus Time” (Sonic Pieces) con F.S. Blumm, todas del 2010–. Más palabras rescatadas desde el pesar: “Every morning I wake, I leave/ Empty stations depart, repeat/ I don’t mind, I’ve left behind the world”.

Quien diría que tras un músico que hasta ahora había destacado por el drone y la electrónica planeadora se hallaba un cantautor de folk desgarrador. Pero la prueba está, y es esta “Depart, Repeat”, un 7”, el primero de siete que lanzará Sonic Pieces en tiradas limitadas de 300 copias, que es un buen augurio sobre los restantes lanzamientos, y que deja la incógnita acerca del próximo disco de Scott. “Nos vemos a medianoche para tenerte en mis brazos / ¿No es gracioso lo que tenemos que compartir? / Nunca solos”, cantaba algo esperanzado primero. “Cada mañana me despierto, me voy/ Estaciones vacías salen, se repiten / No me importa, he dejado atrás el mundo”, cantaba después mientras abrazaba el retiro y se disponía a abdicar.


Hawái.








El Sueño del Esquimal transmitiendo esta noche de jueves 2 de junio, a las 21 hrs por Radio Placeres 87.7 fm, desde Valparaíso, en línea además por aquí..












mayo 25, 2011

Cold, Gloom & The Machine, jueves 26 de mayo.







Minimalismo electrónico sintonizando con las sombras polares, atavios oscurecidos en la fortaleza nocturna, una pista de baile que se llena de escombros, aparataje y sensaciones nubosas.
Electro-DarkWave para hacer tono con la temporada fría.








Procedente de Sheffield, Inglaterra e inicialmente formado por Stephen Mallinder, Richard H. Kirk y Chris Watson, el grupo tomó su nombre del Cabaret Voltaire, un club de Zürich, Suiza, que fue el epicentro de los inicios del movimiento Dadaísta. Es por esto que sus primeras actuaciones estuvieron fuertemente influenciadas por este movimiento cultural, cuya principal característica era el revelarse en contra de las creaciones literarias y artísticas impuestas en la época (1916-1922).
A mediados de los 70s' los Cabaret Voltaire ofrecían algunas actuaciones en directo que atraían, generalmente, la hostilidad de las audiencias proletarias de Sheffield. En uno de estos incidentes, Mallinder fue hospitalizado con vértebra astillada después de que el público lanzara objetos contra la banda. Sin embargo, la llegada del Punk rock trajo una audiencia más tolerante y abierta al sonido electrónico e industrial que ellos hacían.
Más tarde Cabaret Voltaire se convirtió en uno de los grupos más prolíficos e importantes que fusionaron el New Wave, el Techno, el House Dub y la música Concreta.












WHITE CAR
No Better Ep

hippos in tank, 2010

En esta tendencia hacia lo dark que últimamente sobrevuela el firmamento de la música moderna y que se puede comprobar tanto en la inquietud por la minimal wave y otros rastros del viejo synth-pop de principios de los ochenta como en bandas con un decidido signo revivalista –de Cold Cave a Zola Jesus, cada nombre en su dimensión particular, los unos más sintéticos y la otra más gótica–, acaba de aterrizar otro nombre que merece atención.
Los White Car aporrean baterías electrónicas y teclados, muerden el micro con voces guturales y de vez en cuando se desvían hacia una especie de proto-techno a lo Front 242 o introducen segmentos de funk blanco.












FURTHER REDUCTIONS
Decidedly So/Not Unknown 7"

captured tracks, 2010

Shawn O'Sullivan (de Led Er Est) y Rose Katie son la nueva reducción salida de Brooklyn, Trabajan con instrumentos electrónicos y se introducen por una música triste, fría y agónica, el single debut de la pareja es un excelente aperitivo en la espera de su primer disco largo. La tropa del sintetizador agrietado y la mirada melancólica.












DARK DAY
Window

plexus, 1982

Robin Crutchfield fue inicialmente miembro de DNA junto a Arto Lindsay e Ikue Mori, pero abandonó el grupo debido a diferencias musicales, formando entonces Dark Day.
En una primera escucha el sonido de este disco puede llegar a ser tremendamente claustrofóbico y opresivo, a veces incluso asfixiante, sobre todo por el uso que se hace de los sintetizadores y las voces ensombrecidas, una de las bandas menos valoradas de su época, desde la No Wave al ostracismo gótico, música elegante, cautivante y marginal, merecían más...












STACCATO DU MAL
Sin Destino

wierd, 2011

Ramiro Jeancarlo aka Staccato Du Mal es un creador de ambientes turbios y espectrales, con raíces chileno-venezolanas en la actualidad reside en Miami donde le ha dado vida a este proyecto que juega entre lo electrónico y lo aterrador, "Sin Destino" es su disco debut para el oscuro y desafiante sello Wierd.












EnlaceRAIME
Raime Ep

blackest ever black, 2010

Podría ser un viejo disco del sello Sähkö, un vinilo antiguo de Pan Sonic, un dub helado, mecánico, sin alma ni pasión, y en cierto modo eso es “Raime EP” pero aplicado al dubstep: como si Shakleton hubiera cambiado la tierra prometida del oriente próximo por algún tipo de estepa siberiana, Raime ahondan en la dimensión más calculadora, compleja y fantasmagórica del dubstep.












PANASONIC
Panasonic
Ep

säkhö, 1994

Mika Vainio e Ilpo Väisänen son los dos finlandeses que componen Pan Sonic, y cuya historia se inicia en 1994 con la publicación de este EP en el sello Sähkö, aún con el nombre Panasonic, que les duró hasta que la compañía del mismo nombre les obligó a cambiarlo en 1998. En 1995, con un tercer miembro, Sami Salo, (que abandonó la formación poco después) publicaron Vakio, su primer album, al que siguieron Osasto EP (1996), Kulma (1997) , A (1999) y Aaltopiiri (2001), todos ellos en Blast First, un subsello de Mute que los fichó tras verles en directo.












DESOLATE
The Invisible Insurrection

fauxpas musik, 2011

Escondido tras una identidad poco conocida, Desolate, su música toma como referencia inequíva el dubstep grave y acongojado de Burial para desarrollarlo de modo único y personal. Sus composiciones descansan sobre tramas de beats cercanas a la ausencia, breaks de UKG atemperados, todo sombra. Llena el espacio de notas melancólicas, haciendo que el tiempo languidezca y dejando que la emoción tome la forma de voces huidizas y lejanas. Aunque el disco retoma el patrón patentado por William Bevan, no pretende ser un simple remedo del productor de Londres sino más bien un desarrollo meditado y consciente del mismo. "The Invisible Insurrection" lleva la marca de la producción limpia del alemán, bebe del sonido neoclásico de su maravilloso Xine y tiene un pulso cinematográfico tan preciso como delicado.












DAF
Alles Ist Gut

virgin, 1981

Un torbellino electrónico así es la influencia que ha tenido esta agrupación alemana, leyenda y referencia, para la mayoría de dj’s y productores en nuestros días, Deustch-Amerikanische Freundschaft mejor conocidos en el underground electrónico como D.A.F., provenientes de Düsseldorf (en efecto al igual que Kraftwerk) y formados por Gabriel Delgado-López, Robert Görl, Chrislo Haas, Michael Kemner y Wolfang Spelmans grabando Alles Ist Gut, un álbum del que tomamos la sarcástica "Der Mussolini" que con su letra y su música originaron el Electronic Body Music (así como Cabaret Voltaire con una cara más Industrial).












INNERGAZE
We Are Strange Loops

touch your life, 2010

Innergaze son Aurora Halal y Jason Letkiewicz de Brooklyn, NY un dúo que hace música electrónica en su casa usando puro equipo análogo. Algo retro-futurista y lo-fi pero buenísimo.
Niebla y corte definitivo.












XANDER HARRIS
Urban Gothic

not not fun, 2011

A pesar de tener formación musical clásica, el texano (de Austin) Justin Sweatt gusta de firmar asquerozos cortes de horror-disco de sabor giallo bajo el buffyesco alias Xander Harris. 13 de ellos han dado forma a “Urban Gothic”, su álbum de debut para Not Not Fun. Composiciones ultra-grumosas en las que dominan los ambientes neblinosos y de mal agüero, las líneas de bajo de humor lúgubre, los sintetizadores gélidos y los ritmos de pulsión zombi. Como bien apuntan desde la casa californiana, el de Harris es un disco con “suficientes himnos embrujados como para mantener hasta al más oscuro de los darkwavers con la cabeza enterrada en el altavoz”.













Esto es un proyecto paralelo a Martial Canterel, formado por Sean Mcbride y Miss Liz Wendelbo. Su música tiene un hipnotismo mágico; utiliza bases muy minimalistas e introduce sonidos de instrumentos programados con sintetizadores para crear una atmosfera donde el electro más oscuro y nostálgico te transporta a mundos desconocidos.













Si ahora mismo hay un sello que este editando material sintético avanzadísimo, amen de otros muchos ya que el momento que esta viviendo la coletilla wave goza de una excelente salud, no es otro que Wierd. El álbum debut de Led Er Est es un soplo de aire fresco, una catarsis emocional que nos seduce con cada escucha cada vez mas gracias a su synth wave oscuro, tenebroso y vibrante.













Vortex Rikers es un obscuro y extraño grupo alemán que ha lanzado este “Wake Up And Smell The Ashes Ep” su información es poca, pero tengo que decir que lo hacen bien. Alimentan misterio y anonimato con una calidad obsesiva por su trabajo, al igual que sus imágenes dispersas en blanco y negro, son oscuros y raros, su música esta distorsionada con sintetizadores, voces manipuladas…












Para el final dejamos el paso lento del proyecto sueco Dead Letters Spell Out Dead Words, Drone ambient nocturno y cinematográfico, ambientes sofocantes y extraños para perderse en la distancia y la nostalgia.















"Cold, Gloom & The Machine" es un programa especial de El Sueño Del Esquimal, será emitido esta noche a las 21 hrs. por Radio Placeres 87.7 fm, desde Valparaíso para la jungla planetaria, escúchanos también en línea.







mayo 16, 2011

El Sueño del Esquimal #321, jueves 19 de mayo.




El Oso Panda y El Astronauta...







Tomboy
paw tracks, 2011

Noah Lennox aka Panda Bear es uno de las 'partículas elementales' de Animal Collective (en compañía de Avey Tare, Geologist y Deakin), agrupación que en los últimos años ha ido mutando los tonos y formas del indie-rock, traspasando etiquetas y salpicando luminosidad por doquier.
Su proyecto solitario Panda Bear ya había dejado marcas sobre la nieve a partir de "Young Prayer" (2004) y sobretodo con el iluminado "Person Pitch" (disco del 2007 para El Sueño Esquimal y uno de los trabajos más importantes de la década), algo de este brebaje exquisito inundó las dos últimas producciones de Animal Collective, luego vendría el brillo, los viajes y un más que merecido reconocimiento.
Cuando el año pasado se rumoreaba sobre "Tomboy" muchas miradas se levantaron, especulaciones y preguntas inmediatas, ¿Qué hará Lennox después del tótem "Person Pitch"?. El paso podía ser celestial o caer en una abúlica repetición, ahora ya más tranquilos al escuchar estas 11 piezas podemos decir con seguridad que Panda Bear no decepciona en "Tomboy", todo lo contrario se trata de otro álbum deslumbrante y a la vez se separa bastante del sonido de su predecesor, fiel a su espíritu aventurero Lennox va más allá, dejando algo de lado los adornos etéreos y las percusiones efectistas para transitar hacia una musicalidad más salvaje, la concentración y el aquilibrio perfecto, aún escuchamos las armonías de sus amados Beach Boys pero ahora nos llegan desde una plataforma suspendida en alguna galaxia distante, con la voz amena de Noah es difícil no sentir esa brisa pop que tan bien le queda, pero mientras los cantos nos acarician la música se mueve inquieta entre subidas, cruces y remezones, logrando que el sonido electrónico se transforme en un organismo que respira y diseña su propio lenguaje, como en una visión onírica, cálidas vocalizaciones que danzan sobre espacios vastos, una nota que se arrastra hasta transfigurarse, eso es "Tomboy" transformación, un cambio de timón dentro de una creación super sensorial y única.
Lennox ha grabado el disco en Lisboa el año pasado y lo ha dejado en manos de nada menos que Sonic Boom para la mezcla y la producción, es obvio que el ex-Spacemen 3 tiene harto que contar en la dirección explorativa y el carácter que exhibe la placa en su total, el viento y el polvo estelar, la búsqueda fuera de los márgenes de estilo, surfeando en el oleaje agreste de una isla desconocida.
Como no apreciar el crepitar de canciones como "Slow Motion" donde los colores naturales se expanden y los ruidillos análogos caen como cristales de nieve en la lejanía, en estas ornamentaciones que abrazan las melodías centrales de cada tema es donde más sentimos el paso de Sonic Boom, unión y comunión en la nave espacial, la tripulación sonríe también en "Last Night At The Jetty" que tiene todos los elementos para convertirse en un clásico, Panda Bear se acerca a lo divino, profundidad y delicadeza, el encantamiento que somete. Nos quedamos pegados en "Drone" la voz de Lennox como un destello entre la bruma y el mantra alucinógeno, haciendo música para colgar de una estrella, universo en movimiento y golpeando la percepción adormecida. Y así vamos encontrando en cada pieza una nueva apariencia, alteraciones y atmósferas que te dejan cautivo, el músico tuvo que dejarse llevar para acercarse más todavía hacia el distrito esencial y purificador de una obra que transporta directamente al cielo, esa es la verdad el infinito.

Una maravilla.


Raúl Cabrera H.












Si recordamos los 90s', los años mustios de la post-dictadura chilena, un tiempo extraño con poca información, sin internet, cuando las bandas locales debían buscar su propio destino en el paisaje desolado, en ese momento desde Punta Arenas (en el extremo Sur de Chile) apareció un nombre, Lluvia Acida, hurgando un poco entre fanzines y grabaciones copiadas en cassettes conocimos su música maquinal amparada al comienzo por el desconocido sello Harijan, de esto ya han pasado más de 15 años y Lluvia Acida continúa en su labor creativa y al rescate de una voz originaria, Héctor Aguilar y Rafael Cheuquelaf son los navegantes que desafían el frío y el abandono de los fiordos patagónicos, dueños de un sonido particular que con el tiempo incorporó el canto ancestral de las tierras australes a las estructuras industriosas de Cabaret Voltaire, Esplendor Geométrico y Front 242.
Luego de variados trabajos en los que profundizan esa conexión con las atmósferas magallánicas, sus indígenas ya casi extinguidos, la cultura, los ritos, la historia silenciada, ahora los encontramos nuevamente en la banda sonora para el documental "Arte y Shamanismo Paleoindio" ("Los Misterios de Tierra del Fuego" Vol.1, realizado por Carlos Vega) y publicado recientemente por el netlabel nacional Jacobino Discos, para descarga.
Desde un comienzo sentimos el sumergimiento, "Karukinka" es una traslación entre secuencias y pulsos hasta llegar a un espacio primario, quizás en las vastedades de otro tiempo los Selk'nam percibieron ambientes y sonidos como estos, el silencio intervenido por el ruido de la especie, Tierra del Fuego como la luz matinal junto a las cuerdas en "Kreen" desojadas en el armazón de las frecuencias electrónicas, un susurro que se desliza por la vegetación espectral, vientos arcanos para comenzar el trance, "Shamán" es una sacudida que lleva al ritual, la danza que cruza la llanura de las épocas, Lluvia Acida interpreta los ecos dormidos y nos transporta con destreza hasta ese mundo alejado y primordial, sampleando palos, piedras, plumas y gotas de agua logran llegar directamente a la fuente, ya todo permanece vivo.

Visión y acercamiento.


Raúl Cabrera H.












MUSHY
Faded Heart

mannequin, 2011

De las ruinas de Roma, un sonido oscuro y fantasmal florece como una figura arquitectónicamente construída de naturaleza sacra y de pesadilla a la vez. Valentina Fanigliulo de 26 años bajo el pseudónimo de Mushy ofrece en su debut "Faded Heart" un ecosistema lo-fi que nos introduce a un mundo encantador y espectral.
Mujer italiana que durante 7 años ha vivido de cerca la escena experimental underground local, con un historial artístico notable que enlista actos en vivo, producciones CD-R y tapes para labels como Blake, Clan Destinie y Cold Current, así como colaboraciones con Thierry Müller y Mater Suspiria Vision.

"Faded Heart" combina percusiones análogas, loops, layers de un drone frío, cantos espeluznantes que de lo profundo emergen a la superficie, ruido tempestuoso y un particular efecto resultado de una grabación de guitarra acústica de cuatro cuerdas; la artista en sus propias palabras describe este trabajo, que se regocija en cuentos de amores perdidos, como una respuesta al magnífico "The Spoils" de Zola Jesus.
Obsesiva en la integración de esta melancolía synth wave desesperada y psicodélica con sonidos rituales que esbozan sus marcadas influencias como Cocteau Twins, Hope Sandoval, Grouper, Minimal Compact, Crime & the City Solution y Nico.
La también arquitecta y diseñadora gráfica presenta su personal segunda lectura del soul en Mannequin Records, LP en vinil, CD y versión exclusiva con remixes de Soft Metals, Crossover, Newclear Waves y Heinrich Dressel.


desde
felinno.blogspot.com












JESU
Ascension

caldo verde, 2011

Hablar de Justin K. Broadrick aka Jesu es enfrentarse con la raíz más cruda del ruido perturbado, tan solo decir que a fines de los 80s' formó parte de uno de los engendros industriales más agobiantes que se han escuchado, Godflesh, eso sin nombrar todos los proyectos en que Broadrick ha dejado esa huella densa y maligna que suele traer su visión de la música, la desolación, una búsqueda en el sonido primitivo de la guitarra y el drone que tiene como último resumidero a Jesu una banda aparentemente más normalizada, pero en la escucha de discos como "Ascension" queda claro que se trata simplemente de un cambio de formas, el aire sigue estando contaminado, lo que pasa es que Jesu es contención, pero no a la manera de Codeine que guardaban toda su furia en el silencio, Broadrick sabe vaciar todo ese desgano en tormentas ceremoniales que caen sin ninguna consideración, el matiz es la lentitud, el aislamiento de una voz que se oculta entre magulladuras, noise y estática, como en "Fools" tema que abre este trabajo oscuro y despiadado, el cuchillo que se hunde en la herida, "Birth Day" vida que transcurre con una tristeza cargada, la guitarra de Broadrick nunca deja la espesura solo se esconde y juguetea en ella, ahora en "Ascension" encuentra una excelente compañía en las percusiones robustas de Ted Parsons (ex-Swans, Godflesh, Foetus, etc) dándole más realce a los bosques nubosos que Jesu nos presenta. Una embarcación que se mueve pero no avanza. Un temblor.
Siempre bordeando el precipicio con "Broken Home", ya no sabemos desde donde viene tanta agresión, quizás observando la portada encontraremos alguna respuesta, se trata de una musicalidad fría, metálica, perversa, el resentimiento tomando forma en la palidez extrema.

Tumbas sin nombre.


Raúl Cabrera H.












CHAPEL CLUB
Palace

polydor, 2011

El pasado 31 de enero veía la luz el que, en mi opinión, va a ser uno de los discos y de las bandas de año. Y puede que sea arriesgado afirmar esto ya que "Palace", el álbum de debut de Chapel Club, tiene todas las papeletas de ser marcado como la copia de la copia de formaciones como Interpol o Editors. En todo caso, la energía y la calidad de sus canciones no dejan lugar para la discusión. Las altas dosis de magia y majestuosidad de composiciones como "The Shore", "Blind" o "Fine Light", son valores suficientes para la pequeña gran legión de fans del grupo londinense.

Tras la publicación de varios singles a lo largo de 2009 y 2010 como "Oh Maybe I", "Five Trees" y "All the Eastern Girls", que causaron bastante revuelo en el East-End de Londres y en medios como XFM, BBC o NME, Chapel Club estaban destinados a recibir el relevo como una de las mejores nuevas bandas inglesas. Sus giras del pasado otoño en el NME Radar Tour y teloneando a Two Door Cinema Club por Europa generaban una gran expectación sobre lo que sería, a principios de 2011, la publicación de su primer larga duración. La casualidad intencionada marcaría, además, el nombre del mismo, "Palace" es como se llamaban los chicos de Chapel Club durante sus primeras actuaciones, allá por el 2008.
Grabado con el productor Paul Epworth (Florence and the Machine, Friendly Fires o The Rakes), las 11 canciones de "Palace" beben indudablemente del shoegaze de grupos como My Bloody Valentine, Ride o Slowdive, pero con ese punto siglo XXI de grupos como Editors, The Boxer Rebellion o Interpol.
La oscuridad y emoción representada especialmente en canciones como "After the Flood" o "Surfacing" vienen al pelo por ese gusto por la imaginería religiosa de su cantante Lewis Bowman. Precisamente "Surfacing" ha sido elegida como nuevo single, el cuarto extraído de lo que luego ha sido su primer LP.


por
Daniel González
desde crazyminds.es












Y en el inicio escucharemos a los barceloneses Odio París con el sencillo de adelanto para su primer LP, "Cuando Nadie Pone Un Disco", para los que todavía sueñan con The Jesus And Mary Chain y My Bloody Valentine.







El Sueño del Esquimal transmitiendo este jueves 19 de mayo, a las 21 hrs por Radio Placeres 87.7 para Valparaíso y los contornos, en línea desde aquí.













mayo 06, 2011

El Sueño del Esquimal #320, jueves 12 de mayo




Mientras nuestros estúpidos gobernantes se acurrucan junto a un sucio poder, nosotros bailamos en la orilla entre lágrimas, melodías y ansias de nuevos tiempos.








Eye Contact
4ad, 2011

La música de Gang Gang Dance siempre ha sido especial, alguna vez descrita como 'post todo', ahora lo que escuchamos cuenta con un sonido más depurado, luego de tanto viaje estelar al fin parecen llegar a tierra firme, se divisa un continente, aunque sea uno inventado por ellos mismos, son grandes y "Eye Contact" su quinto álbum debería golpear fuerte como la corriente que besa los acantilados en el invierno grisáceo.

El cuarteto de Nueva York formado por Liz Bougatsos en voz y teclados, Josh Diamond en guitarras, Brian Degran al bajo y Jesse Lee en percusiones, se atreve a expandir su música no dejando con ello ninguno de los elementos explorativos de su creación estimulante, ese mareo lo sentimos desde el primer corte "Glass Yar" con sus 11 minutos de tránsito paranormal, desde la electrónica contemplativa hasta la psicodelia más exótica, a través del ramaje aparece la voz cristalina de Liz bailando sobre una ciudad luminosa, la mezcla perfecta entre el entendimiento y el riesgo necesario, dejan una huella seductora que se aclara en "Adult Goth", sonidos y urbanidad, sofisticación tecnológica incrustada en el corazón africanista y oriental, detalles melódicos que se introducen por un puente imaginario, la danza de un país de fantasía, el canto de Liz nuevamente es el medio de contacto, etéreo y quiromántico, sumando los bajos vitalistas cortesía de Tim Koth de Ariel Pink, temazo.

Discos como "Eye Contact" hacen que 4AD vuelva a convertirse en ese jardín esplendoroso de antaño, Gang Gang Dance ya había llegado lejos con "Saint Dymphna" de 2008, pero el lucimiento del single "MandKilla" es otro retorcimiento, una sección ritmica tropicalista intervenida por la lujuria electro-dance, una maquinaria escalofriante transmitiendo pop multicolor. Luego viene el sumergimiento espontáneo de "Romance Layers" con la voz de Alexis Taylor de Hot Chip, sincopado y espacioso arrebato de sonido negro, seducción nocturna y bebida extranjera. Con "Sacer" retornamos a la cosmogonía de Nueva York, Gang Gang Dance hoy es la fuente, un destello que se adelanta al ruido, la imagen que cruza apariencias distantes para juntarlas todas en un sitial definitivo, el salvajismo más refinado que nos hace cautivos a esta gruta de sanación.

Contacto visual, enamoramiento.


Raúl Cabrera Hidalgo.













Curiosas sensaciones ante el nuevo trabajo de The Sea and Cake, que bien puede ser considerado como un ep (mini-album de 6 canciones) o la primera entrega de un concepto más amplio al prometer un nuevo trabajo para finales de año o primeros del próximo. De nuevo grabado en los Soma Studios de Chicago por John McEntire, batero del grupo, Sam Prekop junto a Archer Prewitt y Eric Claridge se entregan al romanticismo de la placidez alejándose de sus inicios Beefheart-ianos en Shrimp Boat y quizás, serpenteando con la nueva dirección que tomaba el experimento de "Old Punch Card", donde jugueteaban con el paisajismo sintétizado y que en este disco nos vuelve a demostrar el interés que tiene hacia este tipo de sonoridades como muestra la titular del album "The Moonlight Butterfly", con esos aires kraftwerkianos y minimalistas. El resto del disco transita por lugares conocidos, más desprovistos de la ampulosidad de "Oui" (2000) o " The Fawn" (1997), ganando en un aire mucho más reposado que "Everybody" (majestuoso trabajo). El inicio del disco es claramente marca de la casa con "Covers" y "Lyric", al igual que la final "Monday", pero lo mejor del disco está en los diez minutos de "Inn Keeping". Este disco se apoya en lo más paisajístico de The Sea and Cake y se centra en la calma, además de sonar perfecto. Tan perfecto como en otras ocasiones ya lo han hecho. Aún siendo otra placa más de The Sea and Cake, tiene algo distinto y demuestra una cercanía ya cierto difícil de explicar. Un disco que en su aparente sencillez y artesanía, es donde te envuelve. Lo bueno si breve, dos veces bueno.


desde
Coreagrafo del cerro.












EnlaceMOON DUO
Mazes

sacred bones, 2011

Moon Duo se formó en San Francisco en 2009 con Ripley Johnson (de Wooden Ships) y Sanae Yamada como tripulación titular. Inspirados en un comienzo por el legendario dúo de John Coltrane y Rashied Ali, los Moon Duo luego se van interesando en otros grupos que tienen 'el cuento del viaje' como objetivo para su arte... Silver Apples, Royal Trux, Moolah, Suicide y Cluster. Utilizando guitarras primitivas, teclados y voces lánguidas el Duo desarrolla un Space Rock experimental y muy narcótico. Después de un single 12" debut para Sick Thirst en 2009, el grupo realiza el aclamado "Killing Tape Ep" para Sacred Bones, seguido por el caótico Lp "Escape" de 2010 por Woodsist.
Y apretando la historia Moon Duo ya tiene un nuevo trabajo en la calle, se trata del electrizante "Mazes" publicado en marzo nuevamente por Sacred Bones Records, desde el primer segundo entramos por ambientes sedantes y nubosos, por ejemplo en "Seer" galopamos sobre capas de distorsión y psicodelia paisajista, este corte tiene un riff de guitarra casi idéntico al de "Revolution" de los reyes del estilo Spacemen 3, luego el mismísimo Sonic Boom colabora con 2 remix para este álbum. Sonidos en constante alienación, separando nuestros pies del suelo, el humo lo cubre todo por momentos, una construcción escabrosa y purificante.
Pronto Sanae y Ripley excursionan en estructuras menos elevadas y más rockers como en "Mazes" con esa voz indolente de Ripley Jonhson, una especie de chamán campesino ampliando las sensaciones desde su guitarra hipnótica. También en "Scars" se siente la influencia de Sonic Boom en el tratamiento de los teclados, una droga lenta que nos invita a cruzar límites, sintetizadores reverberando entre atmósferas ácidas, tensión en el templo.
"When You Cut" es otro pasadizo alucinante, con una percusión muy a lo Moe Tucker de The Velvet Underground, una canción que podría ser el hit alternativo venido desde un planeta distante, más allá de los espejismos circundantes Moon Duo crea una música vibrante, una conexión con la dimensión primitiva, "Mazes" será un deleite para exploradores del sonido de bandas como Loop, Sun Dial, Dissolve, Spiritualized, Darkside o los ya mencionados Velvet y Spacemen 3.

En Trance.


Raúl Cabrera Hidalgo.












GROUPER
AIA: Dream Loss/Alien Observer

yellow electric, 2011

“Toska” es una de esas palabras que es imposible traducir al español, de origen ruso, su significado es difícil de describir concretamente, se le podría caracterizar como ese sentimiento de angustia y aflicción espiritual sin una causa particular, el gran autor Vladimir Nabokov la ha descrito como un agudo dolor del alma, como un anhelo sin nada que anhelar. Aunque gramáticamente solo sea posible encuadrar todos esos sentimientos en una palabra rusa, la experiencia es universal y una bastante familiar para el que escribe. Muchas veces ese anhelo espontáneo que sale de la nada, sin una razón aparente es disparado por una canción, o una melodía que de alguna manera logra tocar fibras interiores.

Liz Harris, conocida musicalmente como Grouper, es una artista proveniente de Portland quien desde el 2005 ha venido creando un estilo musical sumamente propio, una mezcla de delicadas melodías acústicas, teclados orgánicos, drones hipnóticos y una voz suave e inquietante, todo esto bajo múltiples capas de reverberación. En el 2008 parecía que Harris había alcanzado el pináculo de su expresión musical con el increíble “Dragging a Dead Deer Up a Hill”, personalmente uno de mis discos favoritos y un estandarte del género (cualquiera que este sea). Sin embargo este relativo éxito no fue suficiente, las expectativas estaban por los cielos.
Tuvieron que pasar 3 años desde su último disco para que Harris lanzara este nuevo material; A I A está divido en dos discos, “Alien Observer” y “Dream Loss” y si tuviera que describirlos con una sola palabra… pues nada más lea el primer párrafo de esta reseña. A I A es un mamut de 80 minutos que viene a reafirmar porqué Harris es la mejor en lo que hace, es preferible escuchar ambos discos de manera continua ya que tienen elementos narrativos en común, sin embargo cada uno tiene su propia personalidad y se sostienen por sí mismos. Aunque no es posible discernir la mayoría de las letras, el concepto de A I A parece girar en torno a la enajenación, al sentimiento de no sentirse cómodo con la situación actual ni con uno mismo, de anhelar sin saber a qué se debe ese anhelo, de vivir en un constante estado de melancolía.

“Alien Observer” es más melódico, su sonido se asemeja al de estar en una calle en pleno invierno, con la neblina asentándose sobre las esquinas mientras que en el viento se oye el casi imperceptible murmullo de una voz fantasmal, y es que la voz de Harris tiene una cualidad incorpórea, más que dominar la instrumentación, funciona como un complemento suspendido en el aire. Todas las canciones de este disco son excelentes, en especial la que le da su título, la cual, sin riesgo de ir muy largo, es representación sónica de un cuento de ciencia ficción de Bradbury.
“Dream Loss” comienza con el sonido de una ventisca, o tal vez es el sonido de olas chocando contra las piedras, este decae para darle paso a las canciones. El disco se siente más abstracto que “Alien Observer”, las melodías están enterradas bajo el bello sonido de drones y feedback. Abordar este disco, y por antonomasia cualquier disco de Grouper, es en cierto sentido similar al trabajo que hace un arqueólogo, en ambos casos hay que excavar, estar atento a cada puño de material con el que se entra en contacto y si todo sale bien, debajo de la preciosa tierra se encuentra ese tesoro anhelado, esa elusiva melodía. Esta doble producción es un fuerte contendiente para ser uno de los mejores discos del año.


desde
unjoursanslendemain.blogspot.com












SLOVAK REPUBLIC
Summer Pills

self-release, 2011

La misteriosa agrupación de Houston, Texas, Slovak Republic aparece desde la nada para presentar su primer Lp autoeditado "Summer Pills", un transporte hacia el sonido dream-pop más indolente y relajado, como unos Slowdive potenciados por baterias post-rockeras, nubosos y con un extraño afán cosmopolita, los 13 cortes de esta placa poseen nombres que hablan de ciudades o países de Europa, paseando por Andorra, Barcelona o Auschwitz en un carruaje adornado con flores, calidez y mucho detalle preciosista.
En esa lenta cercanía van desplegando canciones brillantes como "Paris In The SpEnlacering", manto placentero de voz femenina donde las guitarras parecen a cada momento que van a desaparecer en medio de las cadencias, sólo la ritmica sincopada nos rescata del silencio y los susurros, aún así vemos luces en el horizonte, quizás los teclados vienen con una vitalidad inusitada en el interior de esta mecedora contemplativa. En "The Netherlands" soñamos encontrar el registro sensitivo de Neil Halstead, una voz que se acerca como un delicado recuerdo de otro tiempo, placidez en la llanura pastoril, también la electrónica casera de "Stockholm Exchange" parece trenzarse con la fina timidez de nuestros queridos Dënver (descarga primer mixtape de Dënver), "Summer Pills" es todo eso y más, un prado encantado para los amantes del indie-pop despojado, canciones que acunan la hora muerta del domingo, una radio sonando en la alcoba y los pastizales afuera entregados al viento y la distancia.

Dormitorio y poesía.


Raúl Cabrera Hidalgo.












SCORN
Yozza ep

ohm resistance, 2011

Una vez más atados al latido del diablo, breakcore amorfo en las garras de Mick Harris y su cadalso desafiante, Scorn no descansa nunca y nos deja siempre condenados a su antro viciado, en el tormento del ritmo cortante y los ambientes sombríos, "Yozza" es un nuevo peldaño que baja hasta esa caverna remota, aunque en formato corto de Ep no deja de perturbar con ese extraño crujido creado en Birmingham, Inglaterra, por el ex-Napalm Death, Lull, Matera, Clang, Painkiller, etc.
Estamos frente a otra experiencia auditiva que sobrecoge en medio de las atmósferas post-industriales. Campo minado en cuatro cortes que no sobrepasan los 20 minutos, pero que dejan de manifiesto que aún la musicalidad de Scorn se retuerce en esa cavidad primaria, electrónica, dub y narcosis, riesgosos abismos frente al rugido de la tormenta. Devastación.


Raúl Cabrera Hidalgo.












PREDATOR
Predator

douchemaster, 2011

Aquí vienen de vuelta los Frantic, bueno... no exactamente pero lo mismo es, el nuevo grupo de estos muchachos punketas con gente de Carbonas, Beat Beat Beat y tal en sus filas. Como esperaba tras su maravilloso EP Honest Man (uno de mis discos favoritos de hardcore de los últimos tiempos) lo han clavado. De nuevo con su punk tipo Adolescents (y lo digo de verdad, es el único grupo que he visto que consiga tal azaña, eso sí... salvando las distancias de que aquí no hay punteos y todo es bastante más amateur) pero esta vez con una diferencia. El rollo es como más oscuro, de hecho en algunas canciones tienen un toque super oscuro que no consigue otra cosa mas que los ame más todavía. Enorme LP que se pasa en un plis plas y te lo vuelves a poner 10.000 veces. Por ahora, mi LP de punk favorito del año, han tardado demasiado en sacarlo desde que ya corrían rumores de que los Frantic estaban de vuelta pero la espera ha merecido la pena. Discazo.


desde
masalladelpunk.blogspot.com









El Sueño del Esquimal transmitiendo este jueves 12 de mayo, a las 21 hrs por Radio Placeres 87.7 para Valparaíso y los contornos, en línea desde aquí.







mayo 04, 2011

El Sueño del Esquimal #319, jueves 5 de mayo




Desde una vieja iglesia solloza un sonido turbador, espacioso, lento, armonías desgastadas en la fragua de los acontecimientos, tonadas bajas adornando el manto otoñal.








LOW
C'Mon

sub pop, 2011

El matrimonio formado por Alan Sparhawk y Mimi Parker, acompañados esta vez por un (otro) nuevo bajista llamado Steve Garrington, vuelve a publicar un álbum, casi cuatro años después de ‘Drums And Guns‘, probablemente el disco más árido y complejo de su carrera. Desde entonces han pasado cosas como que la pareja escribió e interpretó música para una pieza de danza contemporánea, que Alan publicó dos discos de su proyecto Retribution Gospel Choir y después los paseó en una gira que le trajo por aquí o que Robert Plant, un mito viviente del rock, incluyó dos canciones de ‘The Great Destroyer’ (‘Monkey’ y ‘Silver Rider’) en su reciente disco ‘Band Of Joy’. Lo cual, por supuesto, ha suscitado el interés por Low para un público hasta ese momento ajeno al slowcore de la banda de Duluth, Minnesota. Con ‘C’mon’, noveno álbum de estudio del grupo, parecen estar en el punto mediáticamente más álgido de su carrera y ellos han escogido que su productor sea un tipo que ha trabajado casi en exclusiva con productos como Ke$ha, Katy Perry, Paris Hilton, Justin Bieber, Leona Lewis o Avril Lavigne.

Pues sí, ese es el principal bagaje de Matt Beckley, hijo de Gerry Beckley (America). Pero también es cierto que ya había trabajado con considerable éxito en el segundo álbum de Retribution Gospel Choir y, en lo que se refiere a la producción y el sonido de ‘C’mon’, solo cabe decir cosas buenas. Y en este caso la forma de tratar el sonido, con diferencia el más limpio y luminoso de toda la historia de Low, se antoja fundamental en este disco. Ya en la misma apertura con la resplandeciente ‘Try To Sleep’ se advierte de una perspectiva más abierta, no tanto en la composición en sí como en la pureza con que cada instrumento y cada voz transmite. Si ‘Drums And Guns’ era un ejercicio hermético y asfixiante, ‘C’mon’, ya desde ese animoso título que se repite una y otra vez en el interior del digipack, es la bocanada de aire inmediatamente posterior, imprescindible para continuar con vida.

Podemos reconocer a los Low de siempre, sus melodías características con las clásicas armonías vocales de Mimi y Alan, pero en esta ocasión resultan más cercanos y naturales que nunca, probablemente gracias a los ecos y la reverberación de una grabación realizada en una iglesia-estudio cerca de su casa (la misma en la que grabaron ‘Trust’). Incluso en las canciones más pulidas y arregladas, como ‘You See Everything’ (que recuerda enormemente al gran ‘Secret Name’), logran transmitir la sensación (perseguida) de estar sonando en vivo, algo en lo que contribuye una sorprendente presencia de pianos (cortesía de Garrington) y la crudeza con que suenan las guitarras, abrumadoras en cortes como ‘Witches’ (¡ese solo!), ‘Done’, ‘$20′ o ‘Nothing But Heart’ quizá, junto a ‘Majesty/Magic’, la mayor joya del álbum, una pieza que arranca esquelética y que progresivamente va envolviéndonos en coros, percusiones y el lap-steel y la guitarra de Nels Cline (Wilco) hasta el escalofrío.
También encontramos los temas habituales en la lírica de Sparhawk: referencias religiosas (‘Majesty/Magic’ encaja como himno eucarístico), duda existencial (‘Especially Me’), paranoia alucinada (servidor sigue sin alcanzar a entender la referencia a Al Green en ‘Witches’) y la sombra permanente de la muerte propia o de los seres queridos (‘Done’, ‘Try To Sleep’, ‘Something’s Turning Over’). Pero en todo el álbum se palpa el amor como ideal, sublime en ‘$20′, una canción que el propio Alan ha dicho que le gustaría que sonara en su funeral porque expresa lo que le gustaría decir a su mujer y sus hijos como epitafio. ¿Se trata de una plaga? Como en el caso del más reciente álbum de Sr. Chinarro (aunque cada uno en su cosa), el último disco de estos veteranos es su disco más directo y accesible (más que ‘The Great Destroyer’, sí) pero no por eso peor ni menos disfrutable. Y culmina con una especie de epifanía acústica, ‘Something’s Turning Over’, en la que suenan felices cantando a coro con sus propios hijos, un caramelito envenenado por una derrotista letra que invita a los jóvenes a “salir mientras puedan”, augurando un futuro terrible. Hay cosas que probablemente nunca cambiarán.


por Raúl Guillén
desde jenesaispop












CARAVANA
Caravana

quemasucabeza, 2011

Vuelta en el camino con Caravana, Rodrigo Santis y su nuevo plan luego de Paranormal y Barco, dos proyectos solistas donde dejaba una visión musical inquieta y emotiva. Ahora el vocalista, guitarrista y compositor de Congelador nos enseña otra vertiente, en compañía de músicos cercanos da vida a Caravana, desde la sencillez del sonido acústico aparecen canciones luminosas, limítrofes, intuitivas, fortificadas en la calma y en unas letras que sobrecogen, como un faro en la neblina del tiempo transcurrido.
Partiendo con la extraña calidez de "Reconocer", la voz susurrada de Santis se viene hacia nosotros junto a una percusión inductiva y a las guitarras que agitan el ambiente otoñal, un telón que se descubre mostrando huellas, realismo y prados como "Luz Subliminal" con coros de Gepe y Fernando Milagros, naturalidad y belleza en una canción de menos de 2 minutos que llega como una plegaria florida, profundidad acústica y el cello de Felicia Morales en "La Entrega", pausada y testimonial, Santis otra vez exhibe la nota sincera de sus letras, esas que nos hicieron parte en la historia de Congelador (banda fundamental para la escena independiente chilena con Walter Roblero en el bajo y Jorge Santis en batería), la mirada baja y el arrebato, la complicidad.
Cada vida viene atada a un aprendizaje, muchas veces en caída, otras en altura, la cosa es que al final los cambios prevalecen, en "Caravana" más que maduración sentimos ratificación, cercanía, instinto y conducción, todo en unidad llegando muy adentro como "Sigue Sus Ojos" con las voces de Felicia Morales y Rodrigo Santis, la verdad es que las colaboraciones en este disco son notables, Pedro Piedra en los bajos, Gretchen Schadebrodt en teclados y piano, las percusiones de Gepe, instrumentación cuidada, atmósferas orgánicas, el sonido vitalista de "Cada Vez" una canción entrañable con esa letra sentida... "Cada vez que escuchamos discos, hablamos de muchas cosas más, cada vez que me lees un libro, dices más, dices más, me cuentas mucho más...".
Sin manuales, sin guías, palpando la vida simplemente, experimentar, nunca hubo otra receta, una caravana, una procesión abierta, "despacio... caminos sobre sal".

Estar bien.


Raúl Cabrera Hidalgo.












CYCLO.
id

raster-noton, 2011

Si nos fijamos en el arte de este disco, y miramos su portada, este se nos plantea como una fórmula matemática. Y si de esa forma decidimos verlo, podríamos simplificarlo con una simple ecuación. Por tanto, Cyclo es el resultado final de la suma de dos elementos, el resultado de sumar Carsten Nicolai a Ryoji Ikeda. Pero estos elementos, los sumandos, no son tan sencillos como un número, o si lo son, al menos debemos notar que son elementos variables. Por lo que al sumar Carsten más Ikeda, lo que resulte no siempre será algo constante. Ahora toca saber algo más de este proyecto. Cyclo es un dúo ocasional, con solo un disco editado hasta hoy, “cyclo” (raster-noton, 2001), y cuya primera mitad es el japonés Ryoji Ikeda, artista enfocado en explorar las variadas posibilidades del sonido. Su último disco para la marca alemana fue “Test Pattern” (raster-noton, 2008). Por su lado, Carsten Nicolai es, como de seguro saben ya, Alva Noto, alguien que no necesita mucha presentación, al menos en este sitio. En 1999 se presentaron por primera vez juntos en Leipzig (Galerie für Zeitgenössische Kunst). Fruto de eso nace “Cyclo Cycle”, un track acreditado a Ikeda + Noto y aparecido en “New Forms” (raster-noton, 2000), y de ahí al primer disco.

Han pasado diez años, y al fin tenemos un nuevo trabajo, la suma incierta de dos artistas del sonido. “id”, como “cyclo”, es la exposición de una idea que ha cautivado a Nicolai desde hace mucho, la del error. “Crecemos en la situación que se supone no cometamos errores. Pero luego ves a gente investigando y encontrando inteligencia en el momento que los errores suceden, y entonces entiendes. La evolución est siempre conectada a errores, fallas, momentos inusuales… Por ejemplo, para la colaboración con Ryoji Ikeda usamos la idea de intercambiar formatos de archivos. Y a través de intercambiar esos archivos, produces sobertonos, y otras cosas extrañas pasan. En cierta manera usamos esto”. De las fallas, de los archivos dañados nace un disco que, sin embargo, suena más a una especie de depuración de una electrónica de nuevo siglo, de una limpieza casi quirúrgica, pero que como ya sabemos, nace de algo totalmente opuesto. De todo el trueque de datos, los que no fueron masterizados para mantener el original, volvemos a un sonido limpio, construido en base a glitches, descuidos y demás eventos inesperados que ocurren al trasladarse un dato de un lugar a otro. Obviamente, y volviendo al principio, hay partes que se reconocen en uno y otro artista –o ‘diseñador sonoro’, como se acredita en el disco–, la microscopía sonora de Ikeda, los patrones robustos de Nicolai, pero que sumados dan mucho más que dos. El sello de cada uno está, pero ambos dan vida a un nuevo sello, favorecido por la proximidad de búsqueda y de investigación del japonés y el alemán, un hecho a resaltar en el caso del segundo. Sus obras al lado de otra gente, sea este Ryuichi Sakamoto, u Opiate, o Blixa Bargeld, o dentro de Signal, destacan tanto como sus trabajos e solitario.

Música, o más bien sonidos tratados que terminan siendo música, “id” es una obra áspera, rugosa, llena de momentos imprevisibles, noise digital de laboratorio. Parece ser electrónica fría, pero nada más lejos de la realidad. Quizás los androides sueñen con ovejas eléctricas, y si además de soñar hacen música, debe ser algo como esto. “id”, el sonido de las partículas sucias chocando entre sí.


Hawái.












HANNAH PEEL
The Broken Wave

static caravan, 2011

Siempre es un gusto escuchar una voz nueva, más sobre todo si ella remite al pasado y las voces sin nombre. Hannah Peel es casi recién llegada. Solo ha editado EP autoeditado, otro EP de versiones ajenas (OMD, Cocteau Twins, Gloria Jones, New Order) y un single, “You Call This Your Home / Song For The Sea”, todos ellos recientes, del año pasado nada màs. Esto dos últimos aparecen baja la etiqueta Static Caravan, un sello inglés siempre al margen y siempre muy acertado hacia donde dirige su mirada. En esta ocasión sus ojos se fijaron en esta irlandesa. De tocar el violín con su padre a componer sus primeras canciones, después de “trabajar en una obra de teatro que necesitaba canciones y yo tuve que cantar yo”. Así de simple, al menos así parece.

Continuando con lo que no mostraba en el single, cuyos temas de hecho se incluyen en el disco, Hannah y unos cuantos músicos más arma un disco que une folk y pop y otras músicas, con un toque, no podía ser de otra forma, de sonidos irlandeses –la raíz siempre es más fuerte–. La trompeta de Lizzie Jones y la batería de Karl Penney la ayudan, pero es ella quien se encarga de todo el resto. Pero no todo. Hay alguien más. “Trabajamos juntos en una pista y fue increíble la música que creamos en un día. Mike, de inmediato, sintió la naturaleza de mis canciones: la letra y la melodía melancólica, los no tan tradicionales estructuras de las canciones”. Ese Mike es Mike Lindsay, el nombre tras Tunng. Encargado de la producción (y otras cosas más) Mike hace lo que hasta ahora no ha hecho con su banda del todo, un disco cien por cien acústico. Los arreglos y dicha producción no sobrepasan a las canciones, sino que sirven para acentuar ciertos momentos, darles más realce a otros. Si en algún destacan, son lo sufiecientemente sutiles para no estorbar. Sobre su voz, si tenemos en cuenta que sus patrones y sus heroínas son Sandy Denny, Judee Sill y Joni Mitchell, ya sabemos que esto huele a un disco de más de cuarenta años. Al mismo tiempo su voz algo que podríamos llamar tradicional, muchas voces y a la vez ninguna en particular. Siguiendo referentes modernos, a veces es la últimamente perdida Hanne Hukkelberg, otras hasta Françoiz Breut (siempre te recordamos), o una cantante desconocida de su Yorkshire natal, y en varios momentos Meg Baird (también te recordamos), aunque peldaño debajo del hada buena del folk. Quizás demasiados referentes, pero es lo que tiene ciertos géneros como el que aborda. Pero aún así, Hannah tiene la personalidad suficiente para no pasar por una cantante más. Eso y sus melodías tan frágiles como el cristal, adornos cuidados –dos de ellos de Nitin Sawhney–, lo suficiente para no romper ese cristal, y una voz a punto de quebrarse –ojo que no parece un disco apesadumbrado, pero cada vez se hace más lento y melancólico. “The Parting Glass” la construye con una caja de música (triste) y poco más.

Siendo este un disco que no cambiará el mundo, “The Broken Wave” consigue, a su manera, brillar dentro del panorama de nuevas figuras a considerar a futuro, y sorprender con un primer disco que es un primor. A pesar de tono algo gris en que se torna, y porque la tristeza también puede ser disfrutable hará que los treinta y cinco minutos que dura todo alrededor parezca mejor.


Hawäi.












LUST FOR YOUTH
Solar Flare

avant!, 2011

Agrupación experimental sueca, formada por Amanda Eriksson y Hannes Norrvide, les conocimos por su vinilo/split con los californianos Blessure Grave de 2010 publicado por Release The Bats Records, esta vez la pareja agudiza y purifica su sonido para su primer Lp hecho y derecho, "Solar Flare" ha sido editado por el interesante sello italiano Avant! -quienes además cuentan con experimentos sonoros tan especiales como Contrepoison, Scorpion Violente y Cult Of Youth- lo que nos espera en su interior es una suspensión a través de ruidos intervenidos, oscuridad vaporosa y circuitería sofocante, un antro maquinal alejado y desgarbado, eso sí Lust For Youth tampoco quita la vista al sonido minimal e industrial como en "Solar Flare", que se acerca peligrosamente hasta las orgías sónicas de Nitzer Ebb, Cabaret Voltaire y Laibach, esencia darkwave trastocada por las ansias aventureras y un vuelo marciano angustiante en algunos momentos, "Far Away" por ejemplo es una pieza que podríamos denominar como Industrial/Space Noise avanzando con un aparataje enrarecido en las profundidades del cosmos.
Arriesgado y sugerente trabajo de los muchachos de Gotenburgo, zumbidos colgados que aguardan en "Black Death", golpes, mutilaciones, el ruido ganando terreno.
Juventud conspiradora.


Raúl Cabrera Hidalgo.






En la partida tendremos un sencillo publicado por el distinguido sello francés Beko -digital single label- desde Nantes (con su catálogo completamente descargable) marcando trayectos diferentes para el shoegazing, dream y synth-pop, escucharemos al dúo norteamericano Os Ovni con una extraña versión para "Radioactivity" de los alemanes Kraftwerk.













Sintoniza Radio Placeres 87.7 fm desde Valparaíso, El Sueño del Esquimal se transmite hoy jueves 5 de mayo a las 21.00 hrs, también en línea.