octubre 26, 2011

NEW WAVE, SARAH & C86, jueves 27 de octubre







esta noche es especial...









El nacimiento de Sarah Records es lo de más corriente, como decenas de sellos surgió del amor de ciertas personas por la música, sentimiento que vio la luz por primera vez en forma de fanzine. Matt Haynes escribía en “Are you scared to get happy?” en el cual criticaba la política de los sellos independientes de la época que, según argumentaba, parecían demasiado centrados en crecer a toda costa y aplicaban políticas comerciales propias de las multinacionales, comentarios y opiniones que entraban perfectamente dentro de su modo de ver las cosas y que, salvo pequeñas matizaciones, siempre mantuvo a lo largo de los años siguientes ya en Sarah Records y antes en Sha-la-la, primer sello del que Matt forma parte junto con unos amigos y en el que empieza su defensa del formato 7″ como medio ideal para dar salida a montones de pequeñas bandas POP, en este caso se decantan por el flexi disco, de este modo Sha-la-la publica a lo largo de año y medio (entre 1986 y1987) flexis de grupos tan estupendos como Razorcuts, Talulah Gosh (pre-heavenly), Poppyheads o Remember Fun. En esas fechas Matt conoce a Clare Wad, una chica que también escribe un fanzine y está interesada en Sha-la-la, pronto se dan cuenta de sus intereses comunes y su amor por los mismos grupos, de este modo Sarah Records va a comenzar como sello, la primera referencia corresponderá a The Sea Urchins, grupo con el que ambos fundadores del sello habían tenido relación con anterioridad.












Grabado en vivo en la BBC Radio1, prácticamente en una sola toma y con muy poca mezcla, reúne características que hacen a la placa tan atractiva. Contiene versiones diferentes de tracks incluídos en el debut homónimo, como en "These Things Take Time" o la polémica y explícita "Reel Around The Fountain". Se notan todavía algunos destellos del reciente punk en "What difference does it make?", o en la perversa "Handsome Devil", en donde la base rítmica es una verdadera locomotora que desanda el camino sobre la ambigua letra de Moz. La guitarra del mágico Johnny Marr alcanza grandes alturas con punteos inéditos, como en "Girl afraid" o en la versión alternativa de "This Charming Man", bien diferente a la original. En "Back To The Old House", Morrissey y Marr pulen una joya que mixa una guitarra increíble, con una letra profunda y una voz casi a capella, conmovedora. La placa contiene himnos como "Heaven Knows I’m Miserable Now" - toda una declaración de principios – y la impresionante "How Soon Is Now?". Cierra "Please, Please, Please, Let Me Get What I Want", voz, guitarra y mandolina para la posteridad.
Todo el trabajo está signado por una urgencia avasallante, una muestra de lo prolíficos que eran y cuán corta se les adivinaba la carrera. Los fans de la banda se sintieron reivindicados con este disco. Muy poco tiempo después, vendría el golpe rítmico y de efecto panfleto de "Meat is Murder", y la ansiada masividad. "Hatful of Hollow" es un trabajo para escuchar al más alto volumen, y entender porqué hoy, pasados ventisiete años, la leyenda de The Smiths sigue de pie, agigantando su figura. Sencillamente la vida sin The Smiths sería un error.











NME C86
Various Artists

new musical express/rough trade, 1986

El semanario británico New Musical Express quizo sacar a la luz, tal como lo hizo en 1981 a todas estas bandas de pop sensible y letras políticas que pertenecían a la misma escena de los Smiths. Una escena conocida como “Jangle”, debido al frenético “jangling” (rasgueo) que hacían a las guitarras y la fuerte influencia del The Byrds, The Who, Kinks, Velvet Underground y el “A Hard Day´s Night” de los Beatles. El cassette, distribuído por correo, se conoció como C-86 (recordemos que los viejos cassettes de grabación se llamaban c-30, c-60 o c-90).
Escucharlo ahora aun sorprende. Todas las cualidades de los Smiths emergen también en bandas que jamás sonaron en las radios: The Bodines, Mighty Mighty, The Weeding Present, McCarthy. En el cassette también estaba el debut de Primal Scream y algunas bandas de punk “cubista” y caótico. Lo notable era que capturaba una escena “indie” –potenciada por sellos como Rough Trade y otros mas pequeños aun como Sarah Records- que a diferencia del modelo estadounidense no esperaba que viniera un gran sello a darle distribución mundial. Acá -y esto es lo importante de la compilación- se recoge una escena que autogestionaba sus recitales, sacaban singles, editaban fanzines y los músicos armaban otros sellos y teminaban la carrera en la universidad, al mismo tiempo.











Luke Haines había formado un nuevo grupo con su novia de por aquel entonces (ambos coincidieron en la segunda etapa de The Servants, grupete cuyo máximo logro fue figurar en la famosa cassette recopilatoria del NME y Rough Trade C86), con un nombre que dejaba a las claras que no era un gañán más que agarraba una guitarra o un working-class cualquiera: The Auteurs. Porque Luke, quiero imaginar que de un modo inconsciente, siempre ha tendido a desentenderse de la masa; no por hacerle de menos a la gente normal, sino porque él es así y punto. Si digo que en 1996 se sacó dos discos conceptuales (uno como The Auteurs, el otro en un proyecto paralelo que tomó el nombre de Baader Meinhof, en homenaje al grupo terrorista alemán) con la idea principal del asesinato ("After Murder Park") y el terrorismo ("Baader Meinhof"), respectivamente, lo normal es que el lector piense que Luke está tarado o quiere llamar la atención a toda costa. Quizá ambas cosas. Creanmé que no. Luke sabe de música, a nivel fan (David Bowie y Marc Bolan seguro que tienen correspondencia suya) y a nivel ¨ahora lo llevo a la práctica¨; no en vano coprodujo este debut. Y con un gusto exquisito, que aquí hay cello, percusiones y un buen número de instrumentos sin acreditar, siendo lo normal en estos casos acabar sonando como la orquesta de aficionados de nuestra pedanía, cosa que Luke consigue evitar permitiendo que se perciban los detalles al escuchar con atención, al buscar los añadidos.










NEW ORDER
Low-Life

factory, 1985

Que la segunda parte de la década de los ochentas nada tuvo que envidiarle a la primera no es un secreto para nadie. El tercer álbum de New Order es uno de esos discos imposibles de olvidar, y que supo escarificar a fuego un punto de inflexión con todo un pasado. En 1985 ellos todavía cargaban con el estigma de ser los sobrevivientes de Joy Division, sin embargo los discos anteriores de la banda fueron creando los cimientos necesarios para que "Low-Life" haya representado lo que fue y lo que todavía hoy significa. ¿Acá se escuchan otros ochentas? Sí, porque las guitarras, de un pop tan existencialista como delicado, no se interponen a la primera persona que marcaban los sintetizadores en varios tracks, mientras que las inflexiones vocales de Bernie Sumners se aunaban con los sintetizadores exponiendo una melancolía profunda, pero también aptísima para la pista de baile.
A kilómetros de la frivolidad sin sentido de muchos de sus contemporáneos, éste álbum condensa la otra cara del pop de máquinas inglés con hits sinceros e inolvidables: ahí están “Sooner Than you Think”, “The Perfect Kiss” o “Love Vigilantes” como pilares de una obra que, con mucha justicia, supo ser declarada como uno de los 100 mejores discos de la historia del Reino Unido.











HAPPY MONDAYS
Bummed

factory, 1988

Para su segundo trabajo "Bummed" publicado a fines de 1988 los Happy Mondays evidenciaron un progreso notorio tanto en la calidad de sus composiciones como en la solidez y consistencia con que sonaban. Sin una canción verdaderamente floja el disco comenzaría a mostrar la importancia que luego adquiriría la banda en el rock del Reino Unido y en la movida conocida como 'Madchester' más precisamente, abuso de drogas incluido.
Martin Hammet, famoso productor de Manchester y especialmente reconocido por estar junto a Joy Division y New Order en su mejor momento, trabajo en "Bummed" poniendo su marca y cristalizando el sonido de la banda con guitarras ácidas sobre bases bailables.










GIRLS AT OUR BEST!
Pleasure

happy birthday, 1981

Nacieron en Leeds, cuna del post-punk más combativo. Allí, o peleabas dentro del Frente Nacional o te montabas una célula insurgente escuchando a Gang Of Four, Mekons o Delta 5. Al lado de las barricadas, Girls At Our Best pintaban bien poco. En Leeds les consideraban demasiado blandos. Sería por la voz de opereta forzada que ponía su cantante, Judy, o por lo mucho que se anticiparon a las formas de la new wave, aparentemente más frívolas y coloristas. Lo cierto es que el grupo no le dio la espalda a la realidad que vivía, llegando a escribir una canción (“Politics”) que merece ser citada en la historia del post-punk. Por su voluntad ultrapop en época de conflictos. Fue su segundo single. El primero (“Nowhere Fast”, versioneado años después por Wedding Present) tiraba más de post-punk a lo Raincoats. Su elepé, “Pleasure”, ya anticipa las bondades de la New Wave.












Para muchos The Primitives no serán más que "Crash", pero otros recordamos perfectamente todos y cada uno de esos primeros singles publicados en Lazy Records, la posterior ascensión del grupo, la lucha de adolescentes decantándose por Tracy Tracy de los Primitives o Andrea de Darling Buds (Andrea siempre fue más guapa, pero Tracy Tracy nos parecía que cantaba mejor). En fin, que en esos finales ochenta las rubias oxigenadas nos traían de cabeza….












Podrían sonar a la Velvet Underground, pero no. Podían ser un simple remedo de los Young Marble Giants, pero tampoco. "You Turn Me On" añade a su belleza formal la consideración de disco más perfecto de un grupo que no se preocupa demasiado por el acabado. Algunos pueden pensar que ésa precisamente era la base de su candor y su atracción. Efectivamente, pero Beat Happening también tenían canciones, además de que el grupo, y en general, todo lo que toca Calvin Johnson era el reflejo de su desbordante personalidad y sus particulares mundos interiores. Tan pronto puede parecer un vampiro acechando a su presa como unos Cramps con un Lux Interior con colmillos (Pinebox Derby), como a continuación nos hace viajar en su cochecito de juguete con un repetitivo We cry alone de los coros de la fabulosa "Teenage Caveman", al modo de los Yo la Tengo de "Fakebook".











LE MANS
Le Mans

elefant, 1993

Muy digno sucesor del álbum que sacaran bajo su anterior nombre, Aventuras de Kirlian, sigue básicamente las mismas pautas, con Beat Happening, Orange Juice, Young Marble Giants (dulcificados) y el twee pop británico como referentes. En sus discos posteriores harían algo más compleja (aunque no necesariamente mejor) su propuesta, perdiendo algo de esta frescura e ingenuidad que los hacía tan especiales, si bien ganando en melancolía.











Que se puede decir de este disco... una de las obras imprescindibles del pop español, una obra perfecta de la primera a la última canción.
"largo es el camino, oscuro el mapa del viajero que otea el horizonte, parece tan cansado, tantos cambios en el mapa que había dibujado"












THE PASTELS
Up For A Bit The Pastels

glass, 1987

The Pastels son también uno de los grandes para los seguidores del indie-pop canónico, aunque no hace falta ser un acérrimo defensor de un sonido determinado para que a uno le gusten los Pastels. Eso sí, la banda escocesa tuvo una importancia capital en la cada vez mayor presencia de un determinado rock de guitarras en el Reino Unido en los ochenta, después del baile rítmico del post-punk, que culminaría en el mainstream con The Smiths y en el underground con The Jesus and Mary Chain (más o menos, bueno). Con respecto a lo que nos encontramos en los singles anteriores a su debut en formato LP, en "Up for a Bit With the Pastels" todavía hay algo de ruido, pero en gran medida este ha visto reducida su presencia a favor de unas guitarras ligeramente más cristalinas.











The House of Love se formaron en 1986 en Camberwell, Londres por el cantante /guitarrista Guy Chadwick, inspirado por un concierto de The Jesus & Mary Chain en el electric Ballroom en Londres y de haber escrito una nueva canción llama "Christine". Chadwick optó por el nombre The House of Love para su nueva banda después de leer el libro de 'Anais Nin A Spy in the House of Love'. Los comienzos fueron algo accidentados, ya que inicialmente escogieron a un dudoso guitarrista que posteriormente resulto ser un traficante de speed; "... un "chiflado completo" Chadwick se asoció con un viejo amigo - el baterista Pete Evans - y reclutó el resto de la primera House of Love a través de un anuncio en el Melody Maker.












Grupo que decide unirse en 1997 y establecerse en la ciudad de Londres para trabajar. El resultado de este cuarteto es "Suburban Light", un disco increíblemente melódico y fino que nos remite de inmediato a las bases y fragmentos de cualquier grupo de calidad de los 60, con los que The Clientele juega y transforma en algo nuevo y mágico. La mayoría de las canciones suenan bajo una misma línea y con una voz sobresaliente (Alasdair MacLean), tan peculiar que parece de un sueño viejo, de una época dorada en donde todavía la música era pura y sincera, con pocas máquinas y más orgánica. Dejan ver, asimismo, sus más claras influencias en cada corte; de una u otra forma ahí están Velvet Underground, Television y Joy Division, y de lo nuevo se acercan más al estilo de Alfie y Belle & Sebastian.












Una radio francesa nos da la bienvenida al delicado mundo de Saint Etienne lleno de samples de peliculas, preciosas voces femeninas y ritmos cautivadores. Un debut cargado de pop poco convencional inspirado en los 60, por momentos orientado al House y otros al Indie pero con un nexo en comun, el apasionante y optimista viaje hacia nuestra juventud.














"New Wave, Sarah & C86" es un programa especial de El Sueño del Esquimal, en transmisión esta noche de jueves a partir de las 21:00 hrs. por Radio Placeres 87.7 fm desde Valparaíso.
On line desde aquí...













octubre 17, 2011

El Sueño del Esquimal #336, jueves 20 de Octubre




Valparaíso imperdible!, la escena independiente porteña sale a la luz.







Tronadas Leves Con Posibles Precipicios
(Varios Artistas)
edicionesnimia/ediciones alcohuaz, 2011

Siempre situado en un segundo plano, silencioso, disperso y muchas veces desdeñado el panorama sonoro regional (Valparaíso) se abre paso lentamente en medio de la neblina costera, con empuje y nuevas ganas un puñado de jóvenes músicos va alterando las direcciones de un ambiente subterráneo por mucho tiempo complaciente y tibio, el compilado "Tronadas Leves con Posibles Precipicios" ideado por Felipe Ugalde (Flores de Bach) y Julio Lamilla nos muestra ese cambio de parecer, agrupaciones y solistas que no temen entrar en territorios experimentales o de búsqueda personal, abordando la electrónica, el ruido, la estancia lo-fi, el paisajismo extendido y el folk apocalíptico, un ancho mapa con raíz convergente entre mar y cerro.
La mayoría de ejecutantes que aquí se presentan son del Puerto y Viña del Mar + algunos invitados exteriores, entramos en vereda con el rock nuboso de Ciego y Sordo y el primer corte "Ellos", atmosférico y cadencioso donde la guitarra acústica se muestra con calidez seguida de una percusión programada, el arrebato de una voz intuitiva que sabe bien decorar el ramaje lo-fi, ya más folk y terminal en "Maleza", trazo leve y distanciado donde Ciego y Sordo parece perderse en el susurro de la memoria y la vivencia, con sencillez nos abraza la llovizna.
Fotogramas es otro proyecto que llama gratamente la atención con su (post) rock instrumental a lo Dif Juz o Belver Yin, "Emociones y Ecuaciones" es un temazo que -como su nombre lo dice- transita entre la lucidez y el desgarro, sonido claro y directo que invita al vuelo planeador, acelerando el tempo en "Proyecciones" crea un ambiente ultra-sugestivo tomando grabaciones de niños que corren en la plaza dominical, minimalismo matemático que expresa imágenes en un espiral constante de guitarras afiladas, les seguiremos la pista. Pero ahora pasaremos a la estación maquinal de Lluvia Morada (proyecto del porteño Felipe Klaue), que entrega el horizonte siniestro de "Lluvia Azul", artefacto ruidista transmutado hasta los precipicios más insanos de la conciencia explorativa, un verdadero agujero negro que absorve en sus primitivas fauces, para esto el retorno perfecto vendría siendo "Lluvia Dorada", logramos ponernos de pie.
Y si "Tronadas Leves..." entra en la frecuencia subterránea de una ciudad como Valparaíso era casi imposible que no aparaciera en este muestrario la figura delgada de un viejo estandarte de estas lides, Mosé Noé (ex-Frio Intenso, Nube Sur, Mono de Indias, etc) con su noise-pop cargado a los pedales y esa visión contemplativa de sus canciones tímidas y quebradizas, le da honor a su admiración por The Jesus And Mary Chain en "Estruendo", nueva toma agudizada para un antiguo tema que Frio Intenso nunca llegó a grabar, esa voz indolente que regresa en "Una Niña" y que pareciera traernos las repuestas que tanto necesitamos, la calma.
Así también la solemnidad de Gonzalo Saez nos sorprende en "Oh, Ser!", su voz grave se apodera del paisaje intimista hasta hacerlo palidecer, una canción profunda que nos traspasa toda la carga emotiva de la existencia y su extraño ciclo impertubable, la intuición. Nos vamos hacia el synth-pop expansivo de Oseas Martinez en "Todos Somos Esclavos", contorneándose entre los destellos y la oscuridad más fascinante, se dejan llevar en un interesante juego vocal que sutilmente alcanza la seducción, mantenida además por "Tú Lo Dijiste, Somos Solo Arena", otra vez besando aquellos 'posibles precipicios'.
De pronto ya nos encontramos en el bosque cósmico de Flores De Bach tratando de ver más allá junto a "Arbusto Negro" y "Sur", música tenue y sedante tomada desde las profundidades del espacio interior, destacada agrupación que ya hemos tenido antes en el espacio esquimal y de la cual recomendamos sus presentaciones en directo siempre planeadoras. Diente Diamanto mientras tanto nos propone volver al refugio de la inocencia en "Ni Una Sola Letra", canciones en duermevela como un cuento que revolotea en la imaginación del niño-hombre, "Un Río Un Sueño" y las voces que se quedaron ligadas en la caja de resonancias, contigo el tiempo.
"Tronadas Leves con Posibles Precipicios" no podía tener un nombre más exacto, como el primer vistazo ante un jardín que florece en secreto, en ella además encontrarás la fragilidad de República Independiente, el sonido marciano de Niña Ciboulette, las secuencias minimales de ni y la alborada sicodélica de Samuel Maquieira.

Descárgalo y sentirás el mar.

Raúl Cabrera H.













STEPHAN MATHIEU
A Static Place

12k, 2011
Remain
Line, 2011

Hay tres hechos que hacen que debamos considerar a estos dos discos como discos hermanos. Lo primero que motiva ello es su fecha de salida al mercado, ambos el 1 de febrero. Lo segundo es que aparecen en sellos muy ligados entre sí, uno en 12k y el otro en Line, antes subsello del primero. Por último, los dos fueron grabados y procesados prácticamente en la misma semana en 2008 y casi idénticos equipos. Todo eso descontando el hecho obvio que pertenecen al mismo artista. Queda por ver cual es el hermano mayor y cual el menor. Nacido en 1967 en Saarbrücken, Stephan Mathieu es otro más de los artistas sonoros que con cierta facilidad salen de Alemania. Antes miembro de Stol –previo hay una etapa como baterista tirando a la improvisación–, ya desde el 2000 ha editado una treintena de discos, explorando los campos tanto de la electrónica analógica como digital, lo tangible como lo volátil. Su nombre ya ha figurado en catálogos tan importantes como los de Ritornell, Fällt, Häpna y Orthlorng Musork. ¿Un lugar en su vasto espectro? “The Sad Mac” (Vectors–Headz, 2004).

“A Static Place es sobre el viaje del sonido”. Grabaciones de las primeras interpretaciones del gótico, el renacentismo y el barroco en discos de 78 rpm. puestas en un gramófono. Las ondas viajan un largo trayecto hasta ser recogidas por micrófonos, luego transformadas y finalmente llegar hasta lo que tenemos, un CD de sesenta minutos. Esto es música que se niega a morir, pero si esperan oír clavicordios, violas, pues se sorprenderán al escuchar como esos sonidos, como esos timbres se convierten en algo muy diferente. La transformación sufrida por el ‘análisis espectral’ y el ‘proceso de convolución’ hacen creer que hace dos siglos ya se hacía ambient. Más allá de entender o no el proceso más detallado, “A Static Place” es un disco que se sostiene por sí solo, aún desconociendo ciertos conceptos. Pero el hecho de saberlo, aunque sea de manera somera, le dan más valor del que ya tiene, el de ser un disco de esos en que el tiempo no cuenta –“No hay un ahora aquí”, decían por ahí–. Grandes líneas en música para nada lineal, movimientos extensos, donde los ecos del pasado se escuchan muy remotamente, grandes paisajes monotonales con misterios ocultos en los surcos que han sobrevivido a casi todo. Pero si de grandes paisajes hablamos, tenemos “Remain”, cuyo origen esta también en material de terceros. Hace tres años se publicó “Extended Play [Triptych For The Child Survivors Of War And Conflict]” del músico Janek Schaefer (Line, 2008), e igual que el anterior recurría a un sistema complejo recurriendo a composiciones antiguas. La fascinación de Mathieu por ese disco lo llevo a crear el suyo, en base a ese. Micrófonos colocados en diferentes lugares de una casa de tres pisos mientras suena el CD de Schaefer en diversas fuentes distribuidas en el piso, de una manera similar a la fuente reflejada. Y eso, otra vez un proceso complejo, da lugar a una sola pieza de sesenta minutos. Así vemos como los tres datos previos nos hagan ya afirmar que estos son dos discos hermanos. Esta versión es una extensión del anterior, aunque sea de duración similar, lleva sus materias primas hasta la extenuación, la melodía invariable hasta que se consuma y se vuelva de un rojo abrasivo, tal y como se ve en la portada. Un monumento al rescate y a la celebración de la obra hecha ajena, modifica por completo y hace que revisemos el concepto que teníamos del remix.

La duda acerca de cual es el hermano mayor aún no la tengo resuelta, y si tuviera que elegir entre quedarme con uno o quedarme con otro, solo podría decir que los escojo a los dos. Ambos tienen un poder y un atractivo que otorgan algunos trabajos, mayormente ignorados, a un costado de casi todas las listas, pero que reconfortan tanto como una canción de tres minutos. Stephan Mathieu no tiene que probar nada, solo confirmar, y lo hace por partida doble. Él y el remanente de un lugar estático.













As Pleat
12k, 2011

Es momento de escuchar música agradable. De un tiempo a esta parte he oído obras con demasiado peso, demasiado cargadas, quizás no tantas, pero bastan pocas para sentirse apesadumbrado. Y para alivianar el oído, un poco de música más liviana –no se si este comentario sea tomado por alguien como un halago, pero sí que lo es–. Fourcolor, proyecto ya conocido y consolidado, y este nuevo álbum corresponde ya al quinto trabajo, el tercero para 12k, y el artista y compositor que crea estos paisajes cristalinos es el japonés Keichi Sugimoto, un personaje inquieto que a su vez mantiene otras interesantes entidades musicales, tales como Minamo, Fonica y FilFla, además de dirigir el sello y productora CubicMusic, y en todas y cada una de ellas hay un hilo conductor que se refleja en cada aspecto, desde el sonido hasta la imagen. En el caso de Fourcolor el es el único a bordo, quien se encarga que cada detalle este en el lugar correcto.

Aparcado este proyecto desde “Letter Of Sounds” (12k, 2006), “As Pleat” es un claro reflejo y un fiel representante del sonido de 12k, quizás no tanto del actual, pero sí del de unos años atrás, el mismo que él, entre otros, ha ayudado a forjar. Es electrónica pero a veces no, es ambient pero también folk, es música microscópica pero también llanuras atmosféricas. Cada elemento esta dispuesto de manera que a los oídos llegan como masajes relajantes, como si durante una hora no hubiese problema alguno ni preocupaciones, más que las de saber que esto se acabará más temprano que tarde, y otra vez volver a la realidad. Pero es suficiente con tener estos cincuenta minutos de tranquilidad y sosiego. El disco comienza con “Quiet Gray 1”, y desde ya avisamos que Keichi no está tan solo como pensábamos. Una voz de otro planeta, uno de fantasía, interviene con delicadeza. Ella es Sanae Yamasaki, la chica que editó hace un rato “Drape” (12k, 2007) bajo el nombre de Moskitoo, y quien juega con sus cuerdas vocales mientras Fourcolor hace lo mismo con la guitarra, una manipulada con efectos y ecos. “Skating Azure” se tambalea entre la electrónica repetitiva, bajos fuertes y una rítmica muy marcada. “Ecru Driver” parece una balada de folk digital casi irreconocible. “Snow Petal” se ahoga en una piscina de ruidos bajo el agua, pura belleza sintetizada. Y si hablamos de eso, de la belleza, esta está por todos lados: la hay en “Canary Breath”, o los Tape con su cara más sintética. Está “Bleach Black”, que parece ser como un guitarrista tirado a la improvisación, pero sin perder nunca de vista la canción. También se halla en “Frosted Mint”, otro ejercicio de folk inmiscuyéndose entre capas de ambient espacioso. La encontramos en “Carmine Fall”, o una actualización del universo de Oval, aún más pop que el mismo Popp. Y por supuesto que se cuela por “Iris (Familiar)”, el segundo track donde hace su aportación Sanae –suya es también la pintura de la portada–, más suelta aún, más cándida aún: una canción en pleno florecimiento.

“As Pleat” tiene diez canciones, diez soles que no tienen nada de desperdicio. Música delicada, frágil, ligera en el buen sentido, el único sentido posible. Entre alientos de canarios, helados de menta, pétalos de nieve y caídas de carmín, esto es un primor de canciones transparentes. A pesar que estamos recién en junio, y que ni acá ni en Japón nos encontramos viviendo esa estación, para mí y para nosotros ya ha comenzado la primavera. Los jardines empiezan a brotar. Las flores comienzan a sacar sus pliegues, y las canciones, como las de “As Pleat”, muestran su esplendor, el esplendor de un pop de ensueño, un pop para soñar.













ELEANOR FRIEDBERGER
Last Summer

merge, 2011

"Last Summer" es el album debut de Eleanor Friedberger, que con el nombre podrá no decirnos nada, pero si lo juntas con el de su hermano Matthew, tendrás al 100% de The Fiery Furnaces. Ahí la cosa cambia, no obstante, ese grupo es el responsable de alguno de los mejores discos (y siempre según mi opinión) de la década que acabamos de dejar atrás, véase el magnífico "Blueberry Boat" de 2004 que aún no paramos de escuchar.

No tenía ni idea de la salida de un trabajo en solitario, ni tampoco de que pasa o que pasará con su hermano y el proyecto de The Fiery Furnaces como banda. El caso es que "Last Summer" es un disco que entra a la primera escucha con asombrosa facilidad (otra diferencia con The Fiery Furnaces) y está repleto de buenas canciones. Curiosamente "My Mistakes", la canción que abre el disco es el tema elegido como single siendo la que menos me gusta. Otras, como "Inn of the Seventh Ray", "Glitter Gold Year" o "Heaven" son auténticos temazos.

Muy lejos del estilo de Lykke Li y sin la voz de Leslie Feist, tal vez lo que más me venga a la cabeza sea la Charlotte Gainsbourg de IRM pero sin máquinas. En definitiva 10 canciones muy apañadas, sin excesos, perfectas para escuchar en estas tardes de verano tan aburridas.

¨I thought I’d learned from my mistakes¨

desde
indiecaciones.wordpress.com






Sueño Esquimal en transmisiòn esta noche de jueves, a las 21:00 hrs por Radio Placeres 87-7 fm desde Valparaíso y en línea desde aquí...







octubre 11, 2011

El Sueño del Esquimal #335, jueves 13 de octubre




Proto-electrónica sobre campos de hielo & Ruido líbido entre corrientes submarinas.









Confieso que no hice demasiado caso a "I Will Be" (2010), el debut discográfico de la banda liderada por Dee Dee Penny. No me pareció mal disco en absoluto, pero no fue hasta el concierto del pasado 'Día De La Música Heineken' cuando comencé a prestarles más atención. Aún recuerdo el calorazo que hacía a esas primeras horas de la tarde, pero tampoco puedo olvidar el estupendo recital que ofrecieron, gracias al cual estuve escuchándolas sin parar en los días posteriores al festival. Además de las canciones de su debut y de "He Gets Me High", el EP que sacaron a principios de año, adelantaron algún que otro tema de su nuevo largo, que lleva el título de "Only In Dreams", editado de nuevo por Sub Pop.

Musicalmente, lo propuesto en estas diez canciones no dista mucho de lo que conocíamos del cuarteto: temas directos, garajeros y melódicos de entre tres y cuatro minutos. Eso sí, este segundo round las encuentra más cómodas (aún si cabe) con su entorno y con una mayor seguridad tanto vocal como instrumental, además de con una producción ligeramente más limpia, que define mejor cada parte. El álbum tiene miga desde principio a fin, y aunque cada canción tiene su magia particular, hay dos que destacan: "Bedroom Eyes" y "Coming Down". La primera supone el single perfecto, puesto que define el estilo de Dum Dum Girls a las mil maravillas, es pegadiza, y tiene un puente (cuando Dee Dee canta “I fear I’ll never sleep again”) que cada vez que suena, los pelos se ponen automáticamente de punta. La segunda, que con sus casi seis minutos y medio se pasa de largo de la media de duración, es la parte más reflexiva del disco. Como siempre, la deliciosa voz de Dee Dee está al centro, acompañada de unas guitarras sencillas, pero muy efectivas.

Que estos dos temas sean algo así como el ariete de "Only In Dreams" no quiere decir, como decía, que lo demás sea paja. Otros cortes como "Heartbeat", "Caught In One", "Always Looking" o "Wasted Away" andan sobrados de buenos estribillos y ritmos que deberían hacer bailar hasta al más sieso de la fiesta. Es cierto que los parámetros de este revival garajero son algo limitados, pero sorprende la vuelta de tuerca que se le puede dar a una fórmula bastante machacada. Es evidente que siempre que haya una buena melodía, todo lo demás está justificado e incluso se pueden alcanzar cotas bien altas.

por Quietmansmiling
desde jenesaispop.com












COM TRUISE
Galactic Melt

ghostly international, 2011

Hace algunos meses se publicó la versión digital del álbum "Galactic Melt", del productor de New Jersey, Seth Haley. Después del imprescindible "Cyanide Sisters EP", remixes para Twin Shadow, Daft Punk, Neon Indian, Ana Lola Roman entre otros, además de bonus tracks y su reciente single "Fairlight".
EnlaceCom Truise, el maestro de la nostalgia robótica, propone un universo re-imaginado en donde la psicodelia es un medio para obtener una experiencia extracorpórea. Sonidos sci-fi de programaciones cinemáticas y secuencias Synthwave con circuitos paralizantes. Once pistas sónicas que intranquilas arden dentro de ensoñaciones retrofuturistas y relatos de máquinas, naves intergalácticas, astronautas, sintetizadores y sexo VHS.
"Galactic Melt" de Com Truise puede ser ordenada en formato CD o vinilo a través de Ghostly International.

por Miguel Anguel Correa
desde felinno.blogspot.com












KRENG
Grimoire

miasmah, 2011

"L’autopsie phénoménale de Dieu" (2009), ya fue un disco que te transportaba por senderos de maleza y misterio, para convertirse en una especie de banda sonora imaginaria realizada por el belga Pepijn Caudron, pivotando por restos de jazz y tinieblas ambient pensadas para el teatro. "Grimoire" vuelve a repetir en intenciones y al mismo tiempo entrega nuevos matices que consiguen crear atmósferas de tensión por ejemplo en "Le Bateleur", que con su pulsación firme y contundente te recuerda que siempre hay que mirar atrás por si hay alguien, "Opkropper" te sigue turbando con las voces operísticas que Caudron encuentra y que te hace caer en la intención del título: 'Grimorio'. Libro de las brujas, hechizos, encanterios y 'Valerie a týden divu', 'Das Cabinet Des Dr. Caligari' o una representación de la locura de Dorian Gray, etc. Imágenes que cristalizan mientras te ha movido durante los primeros cuatro temas, con el piano de Nils Frahm hasta el climax agorero de "Wrak", donde las brujas están empezando a desarrollar sus maquiavélicos planes en la media noche. El final del mismo tema hace también sacar a relucir el nombre de James Kirby, gracias a cortes como "Girl in Fishtank", pero "Ballet Van De Bloedhoeren" es un ejemplo más clarificador de la tensión que maneja Caudron, sometiendo al oyente a un universo mucho más asfixiante en su clasicismo. Esta segunda parte del disco, te conduce por senderos donde más que tensión y suspense, se manejan atmósferas enrarecidas e irreales, intentando retar a la cordura hasta llegar al desenlace de "Satyriasis", donde te envuelve entre la seducción inicial de un jazz sonámbulo para luego dejar que vaya creciendo la niebla y despertar en pastos donde poco a poco te vas dando cuenta que tan solo te rodean tumbas y aunque aparentemente todo se mueve en calma, tienes la sensación que nada va bien y te atemorizan el no saber que haces allí, para ir dejando paso a quién o qué te echará la mano o el aliento sobre el cogote. "Konker" cierra, y te deja a solas con el asesino en serie, pero mejor no desvelar el final de la película que ha imaginado Kreng y recomendarles llegar hasta el final de "Grimoire". Nuevo Fantasma Miasmah.

por Poleonmars
desde es.paperblog.com













Primer capítulo de una serie de discos que inicia Matana Roberts en el sello Constellation (Godspeed You! Black Emperor, Esmerine, Evangelista, etc). Un interesante y profundo trabajo de jazz de vanguardia que avanza desde el free jazz de "Rise", el corte que abre el álbum, hasta la dulce "How Much Would You Cost?". También hay sitio para los momentos en los que la propia Matana Roberts toma la voz e introduce flashes de spoken word. Como homenaje al sello que lo publica, "Gens De Couleur Libres" también tiene momentos de quietud y calma en la órbita post-rock, es ante todo, un disco sumamente variado.

El saxo de Matana Roberts es el absoluto protagonista de un disco complicado y árido, que exige al oyente, pero también aporta momentos de increíble belleza. Estructuras muy cambiantes y esquivas. La voz toma presencia en "Libation for Mr. Brown: Bid Em In…" un impactante tema construido en su primera mitad solo a partir de la voz. Lo mucho que puede transmitir tan solo con su voz, tal vez se echa en falta su presencia de esta forma más en el disco, pues es realmente sólida e impresionante

El título del disco tiene una clara connotación social, haciendo un repaso a la historia de la población negra americana. El disco te obliga a escuchar, para ver qué es lo que tiene que decir. Estamos ante un álbum que puede llegar a ser muy grande, tiene un concepto y recupera el riesgo.

por Alberto
desde musicwebzine.wordpress.com













Nadie podía esperar que tras su desaparición del espectro musical a mediados de los años ochenta John Foxx experimentara desde 1997 un regreso tan prolífico. Y tan valiente, ya que mientras otros cerebros exprimidos de la proto-electrónica británica como Richard H. Kirk se han limitado hace años a la edición digital, Foxx no para de publicar CDs, DVDs y vinilos aparentemente ajeno a la creciente fantasmagoria. The Maths es en principio un proyecto ideado por Ben Edwards, alias Benge, para dar salida a la colección de sonidos que atesora en su estudio de Londres. En él se han facturado excelencias como "Broken Wave " de Hannah Peel. Como era de esperar, John Foxx no ha podido resistirse al ofrecimiento.
El resultado es un disco de diez. Un serio competidor del mítico "Matematic" (1980). Vivimos tiempos de resurrección y desde Scorsese ya sabemos todos que Lázaro no regresó igual de guapo. Pero el milagro de Foxx sí es estéticamente impecable. En "Interplay" ha sabido conjugar al fin todas sus ventajas comparativas con milagrosa sincronía. ¿Será que me tira demasiado el synth pop? ¿Será tan irresistible el magnetismo analógico?. El sopapo a la avaricia bancaria que es "Shatterproof" recuerda a lo mejor de Cabaret Voltaire ("The Crackdown", 1983).
"Interplay" es Satie cibernético y una oda al error. "Evergreen" y "Summerland" son sencillamente dos de las mejores composiciones de Foxx. Adictivas, europeas, optimistas, melancólicas. "Watching A Building On Fire" (Foxx, Benge, Mira Aroyo) transmite la recurrente desazón de J. G. Ballard, pero "A Falling Star" nos recuerda que más allá del ruidoso tráfico existe la belleza. Foxx se ha reinventado de nuevo, y con él, el pasado. Aleluya.

por José Manuel Caturla
desde rockdelux.com








Escucha El Sueño del Esquimal, hoy jueves 13 de Octubre a las 21:00 hrs por Radio Placeres 87.7 fm desde Valparaíso y en línea sintonizanos aquí...










octubre 03, 2011

El Sueño del Esquimal #334, jueves 6 de octubre.



Canciones celestes girando en la frecuencia polar, ambientes díscolos y un vuelo nocturno sin regreso hasta el tríangulo esquimal.







En 2009 cuando le conocimos por discos como "New Amsterdam" y "The Spoils" nadie se esperó que la carrera de Roza Danilova aka Zola Jesus creciera tan rápido y tan alto, a la manera que hoy la tenemos convertida en la sacerdotisa mayor de una escena plagada de brujas y sombras que profanan y seducen desde las nuevas esquinas del Noise, Synth, Garage y WavePop, es extraño pero el horizonte por ahora es oscuro y con 22 años Zola Jesus quiere reinar en ese altar de hielo, para esto le sobra actitud y nos regala con calidez esta ofrenda de Dark Pop llamada "Conatus" un álbum tan bello como excitante, música refinada y mágica para un mundo sin futuro.

Se abre el telón de este teatro pagano con la intro "Swords", entre zumbidos electrónicos y golpes de batería programada aparece esa voz inconfundible, puede encontrarse lejos pero llena la habitación y tu cabeza además, poderosa fuente de perdición y lucimiento, Zola Jesus no es una banda, es un proyecto en solitario, pero ha sabido armar su circo negro junto a músicos que la acompañan comúnmente en sus provocadoras presentaciones en directo como el baterista Nick Johnson que echa una mano en varias pistas aquí o su amigo Brian Foote que co-produce el disco junto a Roza, también colaboran con arreglos de cuerda Sean McCann y Ryan York.
La atmósfera opresiva de "Avalanche" parece venir desde "Pornography" con esos teclados mortuorios que enrollan y el canto médium que domina a través de la profundidad brumosa, "Vessel" es el primer sencillo del álbum, una canción de aspecto sintético que guarda todo el poder de una artista en estado de gracia, se contornea y se adelanta en la densidad con una firmeza innata, cada pieza ha sido tratada con refinamiento y siempre con ese halo experimental que las eleva entre ruidos, glitches y quiebres imprevistos, el trayecto es intenso y seductor, cuesta muy poco entrar en este bosque nocturno con esta hada que llama desde el centro del rito. La fineza 4AD se cruza por "Hikikomori", Zola Jesus invoca el manto de Liz Fraser, Siouxsie, Lydia Lunch y Diamanda Galas, pero ella es actualidad y convicción estética para una nueva danza sombría como en la enigmática "Seekir" que serpentea con distinción por ecos y pulsos electrónicos, "Conatus" es un disco de consolidación sin dudas para Zola Jesus, la pequeña muchacha autodidacta que ha logrado remecer la escena, recorriendo la planicie lo-fi hasta el sonido expansivo y fascinante. Hermoso diseño de portada además creado por la propia Danilova. Un tesoro.

Raúl Cabrera H.













Desde Glasgow a Londres, a estos les hemos seguido la pista desde que publicaron su single debut "Found Love In A Graveyard" a comienzos de 2010. Veronica Falls son un cuarteto en paridad de géneros, 2 y 2, Roxanne Clifford (guitarra y voz) y Patrick Doyle (batería), con Marion Herbain (bajo) y James Hoare (guitarra y voz), lo de ellos son las canciones, canciones embellecidas que toman tanto del Pop fisurado de The Velvet Underground y Galaxie 500, como del C-86, lo-fi, sonido retro y una sugerente dosis de oscuridad que se cuela a momentos, el resultado de la combinación es apasionante y este primer Lp homónimo llega como refugio salvador para el alicaído Rock Británico actual, por algo será.
Dentro de los 12 tracks que componen "Veronica Falls" vienen 5 que ya fueron parte de los singles que han editado + 7 temas nuevos, comienzan con la inspirada "Found Love In A Graveyard" un exquisito cruce de armonías vocales y arreglos bien cuidados, la producción quedó en las manos del experimentado Guy Fixen (ex-Laika y que alguna vez trabajó para My Bloody Valentine en el disco "Loveless") y Ash Workman (Metronomy, Summer Camp), el sonido se ha fortalecido y le han aplicado una energía liberadora a temas como "Right Side Of My Brain" o "The Fountain" que te suben en una ola de sacudidas y encantamiento, los duetos vocales de Roxanne y James suenan perfectos y "Misery" es una de esas canciones que acarician con ciertos aires a The Mamas & The Papas, para después sacar un manjar tipo 4AD en "Bad Feeling" entre Pixies y The Throwing Muses, bien cuenta la historia que los 4 jóvenes se conocieron en una tocata de los magníficos Comet Gain, ingenio y buenas influencias puestos en un manantial cristalino de melodías y también de ruido como en el trazo After-Punk de "Beachy Head", temazo. Y por supuesto la dulce "Stephen" que parece sacada del "Come On Pilgrim" de la nave de Boston piloteada por Black Francis y Keam Deal.
Veronica Falls son brillantes y se han tomado su tiempo para publicar este disco por Slumberland Records, originalidad e inocencia british sin nada que envidiar a The Pains Of Being Pure At Heart y a la nueva corte Noise Pop, se encuentran más cercanos y más arriba flotando en algún lugar del espacio.
Corazón Sarah Records para solitarios.

Raúl Cabrera H.













Si la por­tada de una pareja des­nuda a medio de coito es una indi­ca­ción de un LP exi­toso, enton­ces no hay ima­gen más román­tica de la música indie actual que el álbum debut "Wit­hin and Wit­hout" de Washed Out. La tec­no­lo­gía ha per­mi­tido un cierto grado de auto­no­mía artís­tica que ha revo­lu­cio­nado la forma de hacer música, Ernest Greene ha hecho un álbum de can­cio­nes Synth­Pop, con un men­saje de esca­pismo, fun­ciona por­que la gente puede escu­char su música y per­der el con­trol de la realidad.

A lo largo de nueve can­cio­nes y un apre­tado 40 minu­tos, no hay un solo falso en este álbum, en cam­bio, hay toda una serie de pro­gre­sio­nes de acor­des y melo­días que enca­jan a la for­mula ya pro­bada por Ernest Greene, que parece haber pasado su tiempo per­fec­cio­nando el sonido de cada can­ción. Esta es la música sutil y por lo tanto se espera que pueda evi­tar la sobre­ex­po­si­ción. A pesar de la la cre­ciente popu­la­ri­dad, toda­vía se siente como un álbum secreto, a prueba de hipsters.

"Wit­hin and Wit­hout", es un equi­li­brio inte­li­gente de la melo­día y el estado de ánimo, con­so­li­dando aún más a Greene como el líder indis­cu­ti­ble en la actual crea­ción de música de dor­mi­torio. MyS­pace está lleno de gente que hace algo simi­lar, pero no tie­nen las mis­mas habi­li­da­des para escri­bir can­cio­nes con tanta visión. Ben Allen es pro­duc­tor del disco y el hom­bre detrás de muchos otros álbu­mes que eran igual­mente capa­ces de inno­var ("Merri­weat­her Post Pavi­lion", "Halc­yon Digest"), casi nece­sa­rio darle al menos una escu­chada a este álbum.

desde
www.indielogia.com













Seguir la ruta de ATelecine es un deleite, son un grupo experimentalista por excelencia, desde la plataforma Pendu Sound de Nueva York van desprendiendo Drone, Noise y ambientes marcianos sin ningún límite más que la búsqueda constante del espacio redentor, bien lo decía el filósofo sonoro John Cage_'Todo sonido puede transformarse en música', y ellos saben encontrar la atmósfera necesaria para mostrar cada una de sus orfanfades transatlánticas.
Formados a fines de la década pasada por la investigadora (en el más ancho sentido de la palabra) Sasha Grey y Pablo St. Francis con el tiempo se convirtieron en cuarteto junto a Anthony D'juan y Ian Cinnamon, luego de la edición de varios cassettes y Lp's, hoy lo que nos mueve a citarlos es la publicación de su flamante nuevo álbum "The Falcon And The Pod", un trabajo extraño y vanguardista en el que se revuelcan por subterráneos industriales, sitios nubosos y ruinas enterradas.
Puede que con el tiempo han mutado a tal punto que ahora parecieran entrar de lleno en el territorio dejado huerfáno por Throbbing Gristle y Coil, Industrial Records simbolista y vicioso, un lugar vaporoso con muchas frecuencias en caída donde las vocalizaciones aparecen como susurros dentro de la ventisca más tupida, los ritmos son siempre primitivos y la circuitería es sofocante, como un ciego encerrado en una habitación sin luz, transmiten muy bien la desesparación de estos tiempos, la expanden como gas venenoso en "4am", la confusión y la locura te toman en la desfigurada máscara de "Lost" un mensaje musical apocalíptico casi perdido en el silencio fúnebre, nada es regular todo es manipulación, las voces y la máquina tuercen el entendimiento, droga barata que te lleva por estados colapsados, enfermos, muertos.
Alucinaciones de baja fidelidad como pseudo-tributos a Death In June y Nurse With Wound, 'otredad' somnolienta de una figura cayendo en el acantilado más apartado y negro, así como una fuerza natural desconocida es la música de ATelecine, el sinte fantasma, el más apreciado demonio de guardia.

Raúl Cabrera H.












TAMMAR
Visits

suicide squeeze, 2o11

Tammar es un quinteto de Bloomington, Indiana, integrado por David Walter en voces, Evan Whikeheart en guitarras, Ben Swanson en los teclados y dos chicas a las percusiones Sarah Wyatt Swanson y Josephine McRobbie, "Visits" es su tercer álbum y primero bajo etiqueta Suicide Squeeze luego de 2 LP's por 'St. Ives Records' y su música se mueve entre el Shoegazing épico y una fase Space Rock marcada por la ritmica metronómica del Krautrock, una medicina encajada entre Catherine Wheel, Sun Dial, The Black Angels y los primeros Suede (sobretodo por las voces), aquelarre secreto y envolvente con el que desarrollan estados sonoros contundentes y a la vez sedantes, capas de guitarras en constante repetición, cabalgatas alienantes como en "The Last Line" con el soporte de unos sintes psicotrópicos y la voz mántrica de Walter que invitan a un tránsito placentero por las orillas salvajes de la inconciencia, las percusiones son machacantes por momentos a la manera de Moe Tucker en los Velvet Underground por lo que a ratos paracemos estar inmersos en un trance shamanístico de alguna secta perdida en los bosques norteños, en "Deep Witness" hay ecos de Spectrum y Darkside, la estela excursionista dejada por Spacemen 3 que no desaparece, una vertiente sónica e inquietante en que Tammar vuelca toda la acción, puede que esten algo frescos aún, pero la experiencia de todas maneras es reconfortante, para volar en la inmensidad de tu habitación.
Visitantes desde la otra orilla.

Raúl Cabrera H.










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